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la E x p o s i c i ó n RacionaII cíe B e l l a s A r t e s A E s p a ñ a todo llega con retraso, y lo gas es peor, cogiéndonos siempre desprevenidos. H a s ta hace poco se cultivaba frenéticamente entre nosotros un estilo decorativo con el nombre i n justificado de estilo español, cosa a b s u r d a monstruosa, n a c i d a para los nuevos ricos de la g r a n guerra. U n a talla profusa, sin método ni l a más leve ordenación estética c u b r í a todas las superficies. E r a y. a ú n es frecuente ver tableros de mesa tallados en forma tal que la m á s mínima superficie de sustentación quedaba suprimida: tableros, por tanto, inútiles; m e s a s que en vez de ser objetos útiles, noblemente embellecidos, convertíanse en t r a s t o s perturbadores. Una gran parte de los artistas que concurren a esta E x p o s i c ion con obras de arte decorativo se han abandonado a u n morboso impulso rutinario, desconociendo cuanto es esencial en todo obj e t o de uso frecuente. Así, se ven libros con encuademaciones disparat a d a s ostentando repu- Pablo Remacha Nogueras. Trabajos en hierro forjado. placable, que termina por arruinar lo que cubre. Ante tal desbordamiento nació E l E s Arte decorativo corial como reacción saludable. E l arte decorativo hállase en estos moFrente a todas las industrias artísticas del mentos en todo el mundo en período de ausmundo ha surgido hoy otro Escorial, que teridad renovadora. Ello supone gr, ave trasprescinde de toda decoración y muestra sotorno en tocante a muchos intereses per- -lamente el juego líneas desnudas compensonales. L o s mil artistas y artesanos que sadas con mayor o menor acierto. M a s en en cada gran ciudad colaboraban con sus estos tiempos caóticos, de falta, de gremios trabajos de talla, de aplicaciones de bronen los oficios que puedan buscar substituces, ce pintura, de esmaltes, de vidriería, tivos que permitan vivir a ios artistas, el de repujado, etc. etc. se han encontrado hecho de una revolución estética como la de pronto con que su actividad es consideque ahora se desarrolla en el mundo re- rada como cosa superflua, impura, absurda. viste caracteres de catástrofe. Consiguientemente vino el paro, y si E ios N o hace muchos meses que en P a r í s l a no lo remedia, muchos oficios artísticos mo- voz, autorizada por una gran experiencia, rirán, y sus cultivadores h a b r á n de recurrir de Barbedienne, ostentando! a representaa vivir de lo primero que les salgja al paso, ción de todos los grandes talleres parisiencon promesas de satisfacer las m á s primorses de arte decorativo, elevaba al Gobierno diales necesidades de la vida. la súplica- -súplica angustiosa- -de miles de artistas decoradores- -tallistas, broncistas, A! abuso del adorno, en muchos casos de vidrieros, repujadóres, esmaltistas, etc. -un adprno de pacotilla- -escayola, cartónque demandaban como fórmula sustentadora piedra, cualquier otra pasta provisional- la ocupación de restaurar o renovar todo el sude. ció como reacción el retorno a la linea mobiliario oficial de ministerios y otros pura, al juego de masas, al equilibrio. E s Centros oficiales, para que el hambre pudiealgo parecido a lo. que aconteció en Espara ser combatida, y al propio tiempo, y desñ a en el siglo x v i con el abuso del estilo de el punto de vista artístico, para que no plateresco, nacido como decoración o vestise perdiesen las técnicas de los oficios, técdo discreto de las masas arquitectónicas, y nicas formadas de generación en generaque con excesiva celeridad fué cubriendo ción en lento caminar de. siglos... superficies a modo de yedra invasora e yV Francisco Vázquez Días (Compostela) Pingüino del Polo. Norte