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1 posfción. En otras manifestaciones de las artes decorativas e industriales hay ejemplos merecedores de loa. En tocante al nobilísimo arte de la tipografía, hasta hace algunos años tan olvidado en España, pueden comprobarse adelantos notables. En el arte del cartel hay bellos ejemplares. Uno de Solís Avila, es de gran belleza como línea, movimiento y acorde. Del Hoyo, León A s- truc, Molina y alguno más, también enviaron excelentes obras de este tipo. El- intuitivo Simón ie Cuevas, decorador extraño, de gran imaginación sin pulimento, envió República de mis fantasías, gran panel decorativo de influencia mejicana popular. Unos reposteros de Pérez Gil siguen a gran distancia los pasos a las obras maestras de este género tan español de Éguiagaray- Crosa. E i arte del. hierro labrado tiene excelente representación, con varias obras de Pablo Remacha y Tolosa. Merecen señalarse Pingüino. del Polo Norte y Pez de Oriente, estilizaciones decorativas de gran fineza, de Francisco Vázquez Díaz. Compostela: algunos trabajos de vidrio decorado de Gil Lasilla y cueros repujados- -hagamos las salvedades apuntadas al comienzo de este artículo- -de Martín de la Arena y. de José Leonor. ANTOXIÓ M É N D E Z C A S A L R. Martín de la Arena; Paramento en cuero rebajado y labrado. jados en cuero de tal relieve que. el libro, lo que esencialmente es libro, desaparece bajo el agobio de un repujado que en conjunto ha formado un verdadero monumento. Consiguientemente ese libro no se puede leer con comodidad, no, puede ser emplazado en estantería en vecindad con otros libros, ni aun puede descansar sobre una mesa. E l artista decoró sin preocuparse del estilo fundamental del objeto decorado. Y es que el narcisismo del artista le impulsó a demostrar su habilidad técnica apurada al máximo. Aquellas maravillosas encuademaciones españolas, ejecutadas a partir de la Edad Media, que evolucionaron siguiendo la marcha de dos grandes estilos artísticos, pero que evolucionaron siempre racionalmente, sin perder jamás de vista lo que es un l i bro, no tienen hoy. digna sucesión. Contamos, si, con artistas capaces de la labor preciosista más admirable, pero artistas aquejados en su- mayor parte de ceguera parcial, que les conduce a. confundir un libro con un bibelot o con objetos más o menos artísticos al margen de todo sentido de utilidad. Aparece en esta Exposición otra modalidad, especialmente en lo que al mueble se refiere, que es la imitación o copia de ejemplares antiguos. Prescindiendo de los primores de oficio, en algunos casos verdaderamente notables, sorprende que el Jurado de admisión no haya puesto el veto a obras de esta índole, ya que las Exposiciones Nacionales de Bellas Artes no han sido creadas para exhibir copias o imitaciones, por muy perfectas que sean. E l criterio utilitario inglés- -el más perfecto en materia de arte decorativo- -sienta como cosa inconmovible que un. libro ha de ser, -ante todo y siempre, un libro que una silla no ha de- perder por influencias estilísticas su condición de objeto para sentarse con la máxima comodidad posible, y. que una reja no ha de ser artefacto qt p arañe, que moleste, ni mucho menos. que pueda agredir a su dueño... Todo esto tan fundamental, aparece olvidado en esta E x- Manuel Tolosa Sábado. Armonía de rasas (hierro forjado (Fotos V. Mitro. y repujado)
 // Cambio Nodo4-Sevilla