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MADRID- SEVILLA 13 D E U L 1 O DE- 19,32. NUMEROS U E L T O 10 C E N T S DIARIO ILUSTRADO. A Ñ O VIGÉS I M O O C T AV O N U M E R O 9.394 REDACCIÓN: PRADO D E SAN SEBASTIAN. SUSCRIPCIONES Y ANUNCIOS, MUÑOZ OLIVE, CERCANA A TETUAN, SEVILLA EL M O M E N T O TICO POLI E l Estatuto en Ja Cámara La opinión pública y el salón de sesiones E n l a calle, en las tertulias, en los pasillos de l a Cámara, discusiones acaloradas, controversias, pasión. E n el salón de sesiones, como en un mundo aparte, discursos de t r á mite sobre el Estatuto, -votaciones nominales, relleno, en fin. Los discursos de D A l e jandro L e r r o u x ea Zaragoza, que tuvieron la virtud de encender los ánimos hasta ponerlos al rojo, no tuvieron el menor eco en. el hemiciclo. De otro lado, el Sr. L e r r o u x permaneció todo el día en su finca de San Rafael. D e otro, el presidente del Consejo n i siquiera tomó asiento en el banco azul, sino que permaneció aislado durante varias horas en su despacho del Congreso. Y sin. embargo, pocas veces el ambiente político apareció m á s enrarecido que en el día de ayer: Unánimemente se reconocía que l a actitud del jefe- de los- radicales no podía ser producto de un acaloramiento momentáneo, sirio de un detenido examen, de l a situación en las Cortes y fuera de ellas; que al hablar como lo hizo ante el pueblo y, las clases productoras de Zaragoza, tenía previstas todas las consecuencias de su acto... E r a creencia generalizada l a de que l a tranquilidad de ayer en el salón de sesiones no significaba m á s que un compás de espera el indispensable para que, con motivo de cualquier tema concreto del Estatuto, se planteara en toda su integridad el debate político en la sesión de mañana jueves. General M i l i t a r y el de l a Confederación del Ebro. Conviene recoger, aparte de estos comentarios generales, aquellos otros; dé destacadas personalidades políticas, porque indican con claridad de qué modo está situado el problema político. hablaría a los periodistas del estatuto de la vivienda, cuyo estudio llega y a muy adelantado. El señor Lerroux pasó el día de hoy en San Rafael E l Sr. Martínez. Barrios confirmó ante los periodistas, que esta m a ñ a n a había marchado D. -Alejandro Lerroux: a descansar en San Rafael, -no- habiendo: podido saludarle, como era su propósito. Refiriéndose- a l discurso pronunciado por e l j e f e radical el domingo en Zaragoza, dijo: -I í a b r á n ustedes observado qué no se trata de una improvisación n i tampoco de palabras pronunciadas por reacción contra una actitud determinada, contra un agravio político o contra unas declaraciones políticas, sino de un plan preconcebido y madurado. -P l a n que, por lo visto, toca a su finrepuso un periodista. E l Sr. Martínez Barrios, asintiendo h u morísticamente -E s a aldabada postrera ha sonado en l a escalera. El ministro de justicia declara que el partido radical- socialista no entrará en un Gobierno con republicanos de la derecha E l ministro de Justicia conversó ayer con los informadores, y les dijo: -E l discurso del Sr. Lerroux- me. parece una mesa revuelta, excesivamente revuelta. Se tratan en él temas generales y problemas locales minúsculos, capaces, de arma. r revuelo, no en Zaragoza, sino en el Charco, y los problemas generales en forma de comento y de glosa, sin indicar soluciones concretas para ninguno de ellos. A mi juicio, l a mera crítica negativa no le K lícita a un gobernante y menos la crítica de actos de Gobierno, a que se contribuyó desde el Poder, sin salvar el yoto ni- hacer l a menor reserva. -E l discurso- -añadió- -se señala en una actitud política que estimo equivocada dentro de nuestra. Constitución republicana. E l presidente, de l a República iio puede tener intervenciones personales. Cosas como las que ocurrieron en los peores tiempos de la Monarquía, en los buenos tiempos de l a crisis del papelito, por ejemplo, no- pueden suceder en l a República. Dentro de nuestra Constitución las Cortes no pueden ser d i sueltas sino cuando no haya posibilidad de organizar una mayoría que sostenga un Gobierno o en el caso de conflicto entre el Parlamento l a opinión pública, expresada ésta, no en el parecer de alguno o algunos hombres públicos, sino en un inequívoco movimiento, nacional. Hablar de la calle frente a las Cortes tiene un aire de jactancia demagógica, que es de todo punto incompatible con l a significación de un hombre de Gobierno. Don Marcelino Domingo, al comentar el discurso de Lerroux, dice que estas Cortes serán un ejemplo en la historia de la democracia universal E l ministro de Agricultura, D Marcelino Domingo, hablando con los periodistas sobre los dos últimos discursos de D. Alejandro Lerroux, en Zaragoza; hizo las siguientes manifestaciones: -H e leído los dos discursos de Lerroux, en Zaragoza. M i comentario es muy breve. Para los republicanos que sentimos entrañablemente el nuevo régimen, y que en él, por e, neima de toda sugestión personal o conveniencia de partido, elevamos nuestra resE l señor Lerroux fué el centro de ponsabilidad a l a altura, no de los derechos que creemos tener, sino de los deberes objela atención general en el día de tivos que estamos forzados a cumplir, hay ayer un postulado indeclinable que exista la auto, ridad para que subsista l a libertad. Pero la Puede decirse, sin exagerar, que el tema de todas las conversaciones en la C á m a r a E l partido radical- socialista, salvo, en- cir- autoridad, en una democracia, sólo existe y en los Centros políticos en la tarde de ayer procurando que se simbolice y afirme en las cunstancias verdaderamente excepcionales, fué ei gesto ds D Alejandro Lerroux. instituciones que l a representan. P a r a mí, no formará parte de un Gobierno en que estas instituciones, inviolables y sagradas, E n los- radicales, la satisfacción era bien entren- republicanos de la derecha y menos son tres: él jefe del Estado, la- Constitución visible. Entendían que el Sr. Lerroux hade una situación en l a que irrumpan esos y el Parlamento. Pueden y deben ser discubía mostrado bien claramente el camino que elementos procedentes de la Monarquía, a es preciso seguir para que e l- r é g i m e n no los que hay que recibir sin hacer grandes tidos los Gobiernos y ló s. hombres que, gosufra quebrantos irreparables. Decían- tamascos, según el Sr. Lerroux. E l partido, rabiernan. E l jeEe del Estado, ía Constitución bién que el Sr. Lerroux se había encontradical- socialista quiere contribuir a afirmar- y el Parlamento deben. ser magnificados. S i do a sí mismo, afirmándose- en su- papel- de la República, pero no a salvar a los náufralos republicanos se consagran a l a obra de intérprete de una gran masa de opinión nagos del antiguo régimen. apartar estas tres instituciones de las pugnas cional. Creían, en fin, que no vacilaría en políticas, la República cumplirá sin rectifiT a n lejos está el. partido radical- socialissostener en plena C á m a r a las afirmaciones caciones su destinó, histórico. ta de ello que es su propósito hacer todo lo contenidas en sus discursos de Zaragoza. Nuestro país, al que ha de habituarse, a u n posjble para cuando se termine l a discusión sacrificando l a popularidad que cada- uno tenE n cambio, la actitud del Sr. Lerroux del Estatuto, y de l a reforma, agraria y l a merecía acres censuras, ds los socialistas, de situación parlamentaria se desembarace se ga, a que se sienta plenamente responsable, los radicales- socialistas y de los amigos del acentúe la obra de transformación del E s- ha de ser colocado en. el. sentido d é que Sr. A z a ñ a Criticaban todos el planteamientado, conforme a las aspiraciones del moviacepte y sostenga el Parlamento de larga to de una grave cuestión política en momenmiento a que se debió la instauración de la duración, que pueda realizar una obra legistos críticos para el Gobierno, enfrentado con República. lativa, completa. U n Parlamento que legisle un problema como ei del Estatuto, que excede Y en cuanto a toda orientación de la po- -y ha de legislarse mucho en el período de la órbita da los partidos para convertirse de construcción de un Estado- es un P a r lítica republicana hacia resoluciones reaccioen un problema nacional. Y no se recataban lamento contra el que se alzan necesarianarias o conservadoras, no sólo no tendrá de decir que el estiio de los discursos de nuestra colaboración y nuestro apoyo, aun mente cuantos por l a legislación se sientan Zaragoza era tan viejo, como el d i los P O- el más indirecto, sino que será por nosotros desplazados de los privilegios, o movilizados bernantes del antiguo régimen, pues mezclafrancamente combatida. Y nada más. en su interés, o soliviantados en sus convicba con altos, temas de orientación política E l Sr. Albornoz terminó su conversación ciones. Pero si el Parlamento legisla resotros tan minúsculos como el de l a Academia diciendo que en próximas entrevistas nos pondiendo a los compromisos de su co vo Opiniones y comentarios
 // Cambio Nodo4-Sevilla