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princesa doña A n t o nia, y del conde de iGuell. A los veinte años quiso D Duarte alistarse en el Ejército portugués, para servir a la Patria como soldado. Pero el ministro de la Guerra de la República no lo consintió, y por eso tuvo que a b a n d o n a r su idea. Mientras en Portugal haya orden e i m pere la honradez en la política, no habrá peligro Monárquico. Pero los regímenes no asentados sobre una sólida base histórica y orgánica están sujetos, de vez en cuando, a fuertes conmociones, y. el día que el interés üacional lo determinase los p o r t u g u e s e s tendrían un principe- que querría ser Rey, rodeado por consejeros que querrían establecer la Monarquía. Ese es el príncipe r u b i o de ojos claros y firme voluntad, que la muerte de D Manuel I I acaba de transformar en Distendiente único al Trono vacante de Portugal... Don Duarte Ñuño y su familia en el balcón de la casa donde residen. de Seebmsteín (Baja Austria) y de su hermana, la FÉLIX CORREIA (Fotos del mismo. -L o s hijos de este matrimonio fueron, por orden de nacimiento: doña Isabel (casada) doña María Benedita (soltera) doña María Mafalda (ha muerto ya) doña Mariana (casada) doña María Antonia (soltera) doña Felipa (soltera) D Duarte Ñuño (soltero) y doña María Adelaida (soltera) Los descendientes de D. Migue! I, aunque en destierro forzoso, jamás dejaron adormecer su patriotismo. Y sobre tierra llevada de Portugal y con agua de ese país fueron bautizados todos. E l príncipe- D. Duarte ha sido educado en la casa de, sus padres, en Bronnbach, en un ambiente portugués, por el padre fray Esteban, de la Orden de San Benito; por una señora portuguesa, doña María das Dores de Sousa Prego y por D Juan de A l meida, hidalgo portugués de la más a l t nobleza. Tanto en esa casa de Bronnbach como en la de Seebenstein (Baja A u s t r i a) ha habido siempre una atmósfera portuguesa: E s un jardín de Portugal trasplantado me decía hace poco quien conoce muy bien la vida de la familia Braganqa en el extranjero. Se habla portugués. Las decoraciones interiores son portuguesas y se ven por todas partes recuerdos, libros, productos de Portugal. a D o n Duarte Ñuño hizo el curso de liceos alemán en Ratisbonr. e y se matriculó, hace cuatro años, en el curso de ingenieros agrónomos de la vieja Universidad de Toulouse. Concluido aquél con aprovechamiento excelente, el príncipe se prepara ahora en Seebenstein, donde reside su familia desde el fin de la guerra, para obtener el correspondiente diploma. Además de una gran inclinación a los estudios agronómicos, manifiesta S u Alteza una predilección decidida por la mecánica. E n todo demuestra ser un hombre de nuestro tiempo. Siente también un gran entusiasmo por los deportes, especialmente por la aviación. Y quiere conseguir su brevet. L a primera lección de pilotaje- -he tenido esta tarde en mis manos el recibo que pagó por los cuarenta y un minutos de vuelo- -se la dio ei príncipe D Francisco Juan Habsburgo Borbón, en el aeródromo de Prat, en Barcelona, el 27 de octubre de 1929. Y después D Duarte ha seguido volando mucho, en Roma, en Viena, en Venecia... t Cuando el príncipe aviador recibió sus lecciones en la capital de Cataluña, tuvo que interrumpirlas para aceptar una invitación tentadora. Y durante una semana D Duarte recorrió las principales ciudades y villas del centro del país de donde había salido desterrado para siempre su abuelo el Rey legítimo... Seguidamente, el príncipe visitó la Exposición de Sevilla, en compañía Don Duarte Ñuño en Villa Vicosa durante su clandestina a Portugal. visita
 // Cambio Nodo4-Sevilla