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A B C. J U E V E S 14 D E J U L I O D E 1933. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G 21, EN L A CÁMARA CONTINUARON AYER DEBATES SOBRE LOS D I C T Á M E N E S LOS DE EL C O N T R A T O C O N L A C O M SATLANT 1 CA, AGRARIA Y ESTATUTO REFORMA CATALÁN O r d e n de! día. L a anulación del contrato c o n la Compañía T r a n s atlántica y aprobación del artículo quinto del dictamen de ¡a comisión de M a r i n a R e f o r m a agraria. S e acepta un voto particular del señor M a r c o s E s c r i b a n o a la base sexta del dictamen. Estatuto de C a t a luña. L a minoría radical se ausenta del salón de sesiones. Durante la intervención del señor G i l R o b l e s se p r o d u c e un formidable escándalo. S e aprueba el artículo quinto del dictamen p o r ciento ochenta y cinco votos contra setenta y c i n c o L a sesión de ayer tarde E l Sr. Besteiro abre la sesión, a las cuatro de la tarde. H a y una docena de diputados en los escaños. Y en la tribuna escasa concurrencia. O r d e n del- día. L a anulación del contrato con la Transatlántica Prosigue la discusión de este dictamen. (E n el banco azul se halla el ministro de Marina. E l Sr. V A L L E defiende un voto particular, que con él firman los señores Sbert y Xirau. Piden en dicho voto que el párrafo 17 del dictamen, que se refiere al tanto por ciento del cálculo como amortización de los buques, y en el que se pide que aquél se fijara sobre el valor a justificar por los libros de contabilidad oficial de. la Compañía que cada buaue tuviere en la época en que fué dedicada a los servicios subvencionados. E l presidente de la Comisión, Sr. R O D R Í G U E Z P É R E Z rechaza el voto y fundamenta su resolución. Alude al decreto del año 22, por el que se regulaban las relaciones de la Compañía con el Estado. L a Compañía- -dice- -ha dejado por cumplir muchos extremos del contrato, entre ellos el que se refiere a la substitución de los dos tercios de l a flota subvencionada cada diez años. E n 1920 debieron substituirse tres unidades y no lo hizo hasta el año 23, por lo que se elevó su valor a cien millones de pesetas aproximadamente. Por otra parte estima que el voto del señor Valle queda comprendido con claridad en el dictamen y la Comisión se limita a informar a ia Cámara de las razones que abogan su labor sin hacer cuestión cerrada la aprobación del dictamen. Rectifica el Sr. V A L L E Declara que el dictamen se presta a i n terpretaciones diversas, y, en cambio, quedó todo perfectamente determinado en su voto. Pide a l a Cámara que fije su atención en el voto, que representa más de 50 millones de pesetas. E l S r R O D R Í G U E Z P É R E Z mantiene su punto, de vista, pero promete modificar, siquiera sea levemente, el texto del dictamen. E l Sr. V A L L E mantiene el voto. E l ministro de M A R I N A suscribe las declaraciones del Sr. Rodríguez Pérez, y tam- bién señala que no hace cuestión cerrada del asunto. Los Sres. G U E R R A D E L R I O y M A U R A piden algunas aclaraciones. E l Sr. R O D R Í G U E Z P É R E Z hace las aclaraciones que se le han pedido, y señala que no hace del problema cuestión de amor propio, por lo cual aceptará lo que la Cámara decida al votarlo. E l Sr. M A U R A ¿Y cuál es el criterio del ministro? ¿Qué opina de ello el ministro? Porque esto hay que aclararlo. E l Sr. M A D R I G A L L o que quiere su señoría es el naufragio. E l ministro de M A R I N A M i opinión está aclarada suficientemente. E l Gobierno ni acepta ni rechaza el voto. L o deja al criterio de la Comisión. E l Sr. M A U R A Pues si en el fondo todos- están de acuerdo, debe aceptarse l a propuesta del Sr. Valle, y nos ahorraremos una votación. Delibera la Comisión, y el Sr. R O D R Í G U E Z P É R E Z dice: L a Comisión ha acordado aceptar él voto. E l Sr. G U E R R A D E L R I O ¿Ahora, quién es el náufrago, Sr. Madrigal? E l Sr. P É R E Z M A D R I G A L Hasta aho. ra, su señoría, aunque el comendador esté llamando a la puerta. E l Sr. A L T A B A S interviene, sin oírsele, y el Sr. M A D R I G A L le dice: ¡Doña Inés del alma mía... E l Sr. S A M P E R defiende una enmienda, en la que propone que se deje a l a Compañía un recurso para defender sus intereses legalmente. Cree no es lícito el artículo quinto, que se discute, porque deja en una absoluta indefensión a la Transatlántica. Pide que sé resuelva el asunto conforme al contrato del año 10. E l Sr. R O D R Í G U E Z P É R E Z le contesta por l a Comisión. (Entra á. ministro de Estado. Declara que ésta ha buscado las normas adoptadas por la Dictadura en el desenvolvimiento del contrato y aquellas otras que figuraban en el año 10, para fijar estas nuevas que ha de aprobar el Parlamento. Cree la Comisión, por tanto, que las normas no Clínica del doctor Morón. Sevilla. 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Compañía, empresas corporaciones, etc. lo han hecho por estar agradecidos a favores que antes recibieran, y los que han hablado con el Sr. Alvarez y vienen aquí a defenderla. (Grandes protestas de los radicales, que niegan ser defensores de 3 a Compañía. E l Sr. M A D R I G A L se levanta a protestar contra las frases del Sr. Egocheaga, lanzando suspicacias perjudiciales. Dice que él protestó siempre contra la conducta persecutoria y apasionada de sus compañeros de Comisión. También protesta el Sr. S A M P E R contra las frases del Sr. Egocheaga. Olvida su señoría- -dice- -que eso constituye un arma de dos filos, pues si nos atribuye intenciones determinadas en favor de la Transatlántica, como a esta Compañía ha de sustiturla a l guna, se podrá pensar, contando con los argumentos de su señoría, que los que arremeten contra la Transatlántica lo hacen para defender a las Compañías de enfrente. (Aplausos de los radicales. E l Sr. A L V A R E Z Á N G U L O interrumpe, y la minoría radical le abuchea y le recomienda que cuide de su cabaret y su cine, ya que es empresario. E l Sr. S A M P E R declara que la actitud de la minoría radical no es de defensa n i de ataque a la Compañía. V a encaminada a que no pese sobre la Cámara la responsabilidad de unas normas que no conoce, ya que ha de votar sin saber lo que vota, y sólo al Gobierno compete fijarlas. E l Sr. R O D R Í G U E Z P É R E Z manifiesta que la Cámara sabe lo que vota, por cuanto que todo todo mundo conoce lo que es el artículo y si alguien hay que lo ignora, con pedir a la Comisión explicaciones será bastante. Insiste en que no se trata de una rescisión de contrato, puesto. que ese no es el caso, s i no de la anulación de la concesión graciosa del Estado. L a enmienda del Sr. Sampere se rechaza en votación ordinaria, por 97 votos contra 73. E l Sr. M A U R A pregunta qué quiere decir la Comisión al afirmar que la valoración de gastos se hará según el. artículo quinto, con arreglo al 5 por 100 del capital circulante. Entiende el orador que, según el contrato de 1910, el capital circulante es, en cada línea, el valor de cada buque. E l Sr. R O D R Í G U E Z P É R E Z explica lo que se entiende por capital fijo y por capital circulante, y da explicaciones respecto de esta cuestión, en la cual el Sr. Maura sufre un error. E l Sr. M A U R A insiste en lo que hay que entender por capital circulante. E l Sr. R O D R Í G U E Z P É R E Z recuerda q u e e l pliego de 1910 disponía que la Compañía había de llevar una contabilidad independiente por cada buque, a fin de que el E s tado pudiera investigarla cuando lo tuviera por conveniente. Lee parte de dicho contrato y trata de la revisión hecha en 1922, en virtud del Real decreto que modificó las relaciones del Estado y la Compañía.
 // Cambio Nodo4-Sevilla