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El acto de ayer eri Sea, ovia. Los alumnos D. Alfonso Fernández Fournier, D. Abelardo Mariné Ferrer y D: Manuel Sánchez Suárez, números uno de sus respectivas pr orno clones, que ayer recibieron- de manos del presidente de la República sus nombramientos de tenientes y los sables de honor regalados por suscripción entre sus compañeros, (Foto Díaz Casariego- V marse Unamuno, Ortega y Gasset, M a r a ñen, Sánchez Román, Melquíades Alvarez, personas todas ellas reputadas por la opinión y tal vez por el propio Sr. Bello de inteligentes, reflexivas y ecuánimes en otras materias trascendentales de la vida y del saber humano; en ésta del Estatuto, los i n felices no entienden una palabra. su capacidad comprensiva está a l a r- ltura mental del último comerciante de Madrid. E l Sr. Bello es el único infalible: el único que, como aque- líos filósofos de ¡ue hablaba Erasmo, parece que actúa de secretario del arquitecto del mundo, 3 acaba de llegar del consejo de los dioses para imponer el mandato divino de la Justicia, la Verdad y la Razón. Algunas gentes suspicaces y maliciosas acaso achacarán esta postura a un exceso de egolatría y de soberbia. Y o creo que no yo creo sinceramente que el Sr. Bello es un. hombre de buena fe. E l está convencido de que tiene razón, y como esta razón es contraria a la de los demás, juzga que los demás son los que no l a tienen. E l hecho es muy humano. Afortunadamente para la tranquilidad de los mortales- -he tenido y a el honor de insinuarlo en otro sitio- el talento es uno de los bienes mejor distribuidos de este mundo, acaso el mejor distribuido. Nadie envidia el ajeno. Todos se encuentran satisfechos del suyo. Nadie se queja del reparto. Todos y cada cual se muestran conformes con haber obtenido l a justa proporción que les correspondía. Y o encuentro muy natural que el Sr. Bello se considere en estas arduas cuestiones que afectan nada menos que al porvenir de toda España, más capacitado para discernir que cualquier otro de sus contradictores, sea cual fuere la fama de inteligentes que les conceda el vulgo. SJ esta presunción se l a otorgamos al último polemista de café cuando juzga los actos de un ministro. ¿por qué se l a vamos a negar al S r Bello? Que el señor Bello se considera m á s inteligente que todos los demás españoles, que combaten el Estatuto? M u v bien. E s un criterio persona! al que no hay nada que oponer. Con lo que ya no est 03 conforme es con que el S r Belio quiera atribuir la oposición al Estatuto a móviles que nada tienen que ver con l a inteligencia n i con l a obceca- ción. Digo, esto a cuenta de las derla r o- ciones que ha publicado recientemente La Hoja del Lunes. E l S r Bello ha comenzado, aunque un poco tarde, a darse cuenta de que se está creando un ambiente contrario al Estatuto entre, ei comercio de Madrid, y opina que ello se debe a que el comercio de Madrid, que antes era republicano, ahora se deja manejar por los monárquicos, es decir, que está formado por gente de tan pobre discernimiento, tan poca voluntad, tan escasísima cultura, y tan peligrosa versatilidad en las ideas, que ha bastado que unos cuantos enemigos del- régimen les hayan hecho creer que el E s tatuto de Cataluña es perjudicial a los i n tereses Je Madrid y de España para de- terminar en ellos nada menes que una total evolución política. L a deducción es tan absurda, que no merece la pena de refutarla. Mas si se aceptara la hipótesis de que fuera posible sería ei argumento de m á s fuerza que se podría esgrimir contra la aprobación del Estatuto, ya que no es el comercio de Madrid, es todo Madrid, es toda España la que cada día se muestra m á s abiertamente en contra. Valdría la pena de que los verdaderos republicanos pensaran en ello desapasionadamente, aunque no fuera más que por si acaso el S r Bello estuviera también en este punto en posesión de la verdad. PEDRO MATA La rama de un árbol que mató a una mujer. En la madrileña antigua plaza del Rey, hoy de García Hernández, una gran rama de un árbol, cerca del cual Josefa Más Espinosa había instalado. un puesto: de refrescos, al desgafarse, cayó sobre la citada mujer, matándola. También resultó con heridas contusas la portera del nú- mero 8 de la calle del Barquillo, que allí se encontraba. (Foto A Ibero y Scgo- zia.