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La crítica de Madrid. Defectos n o t a d o s e n l a t e m p o r a d a t e a t r a l a n t e r i o r y s i u p o s i f c l e rentedio. Creemos que la misión de la crítica no puede ser sólo de enjuiciamiento, sino también de apostolado. Y consecuentes con esta opinión, ií ¡nos sometido a algunos críticos madrileños la siguiente pregunta ¿Qué de eclo más importante o generalizado ha registrado usted, en la producción escénica del. año anterior y qué medio cree mejor para que se corrija en la temporada próxima bien por los autores, bien por los actores? Al hacer la encuesta hemos pedido la mayor brevedad en las contestaciones. He aquí las recibidas hasta hoy. i Quién, entre nosotros, es capaz de rechazar, por inadecuado a nuestro caso, el contenido esencial de tales palabras? A. RODRÍGUEZ D E L E Ó N Crítico de El Sol E l del estancamiento- -o sea la ausencia de contacto con los problemas del instante- y dentro de este estancamiento, la falta de altura intelectual. T a l defecto, como es de rigor, contagia a los actores todos. Nada tan paupérrimo, como el panorama de nuestro teatro, con sus conflictos domésticos y su mismo desarrollo plástico, sin otra pretensión que la de acomodarse al sentido rural, que informa esos conflictos. E n este punto la cuestión, recuerdo, sobre parejo pretexto, unas. aleccionadoras palabras as E r w i n Piscator en su magnífico libro El teatro político. Tila así el animador del teatro proletario alemán: E l poeta ya no es el mismo fenómeno, medio trágico, mecuo r i dículo, que hace cincuenta años solía ser. Y a no vive al margen de las cosas, ya no puede vivir así, como nadie puede hacerlo y a las mismas cosas se aproximan a uno inevitablemente. Se ha verificado una actualización de toda la Humanidad. L o s residuos ele ideologías pasadas se derriten con rapidez. L a vida de cada individuo alcanza la altura de 1930: acaso sea una altura modesta, pero de cualquier modo, es un tipo de vida de más realidad para el presente que el ib. so Este individuo es el que cada noche saca su entrada para el teatro. Acaso ha oíuo. media hora antes, con su aparato de radio un saludo desde C a l i f o r n i a acaso le ha sido mostrado ayer, en las actualidades c i nematográficas de la semana, el último terremoto japonés. Hace diez minutos que ha leído en el periódico lo que ha pasado hace dos horas en Kapstadt. liste hombre lleva consigo una imagen del mundo, no una del año pasado, sino del mundo de este momento. ¿Se atreverá la literatura a ponerle ante los ojos un retablo polvoriento, en el cual las muñecas de cera de los dolores, alegrías, esperanzas y anhelos se entumecen en el mismo gesto por toda la eternidad? ¿Puede permitirse el atrevimiento de mentir ía vida de aquellos hombres sentados allí abajo, en el teatro, exhibiendo, en cambio, con autodelectación, meditadas abstracciones, malabarismos de la forma, engendros de su vanidad? Y agrega Piscator más adelante: Pero ya el hecho de expresar la verdad, que trasciende de lo puramente actual, produce un efecto revolucionario. E n esta situación, el autor, consciente de su deber artístico, tiene que convertirse, quiéralo o no. en autor revolucionario. -E l defecto más importante del teatro moderno no se limita a una sola temporada, ni acaso pueda corregirse en unos pocos meses. ¿Cuál es este defecto? L a desarticulación, la falta de armonía. Falta de armonía entre las producciones actuales y los temas eternos del teatro. Falta de armonía entre las obras y la labor de los i n térpretes. Falta de armonía en el conjunto y aun. en el trabajo particular dé cada uno de los actores. Diríase que el romanticism y sus derivados, al romper las tres unio dades dramáticas, rompieron también la unidad substancial de los seres y las cosas creadas y de los frutos del humano ingenio. E l remedio está en el estudio de los clásicos, lo mismo los de Grecia y Roma que ¡os del Siglo de O r o español; en conocer al dedillo lo que es el teatro como liturgia y como elemento civilizador, para lo cual es necesario estudiar muy a fondo y por lo serio su historia y sus medios expresivos; en fundar el arte y el aprendizaie de la declamación sobre la más cuidada Btteh- y más. graves de la producción escénica en el último... ano, salvando- -claro está- -los dos o tres; autores que van delante, y no detrás, del público. Y en los. comediantes, un mal entendido concepto de las jerarquías, artísticas, que imposibilita, los repartos juiciosos de las obras, y un afán- -pueril. afán- -de trepar hasta la cabeza del cartel apoyando la planta en el trampolín de cualquier éxito episódico y s i n medir las consecuencias... Los buenos ejemplos en el teatro como en la vida, pueden influir beneficiosamente en el remedio de estos males. Y es al Estado, es al ministerio de Instrucción pública, a quien corresponde intervenir, organizando la profilaxis, de más valor que la terapéutica en esta clase de epidemias. LEOPOLDO Critico BEJARANO de Ahora Traído el tema al microscopio de lo concreto, diré que he observado con enojosa frecuencia en la temporada última que los actores- -las primeras figuras, naturalmente, que son las que pueden, permitirse toda i n disciplina- -han pecado, en general, de poca- -p o r no decir ninguna- -variedad en la caracterización exterior e interna de los protagonistas. A no ser algunos primeros actores cómicos, nadie que se precie se prenéausspfache; en preparar las cosas de modo ocupa de servirnos una ficción acabada y que a todos los actores y actrices pudieran distinta en cada personaje que incorpora. serles aplicados los siguientes alejandrinos Siempre la cara y el gesto, el ademán y la de Boileau a la famosa Champmeslé: voz suyos, particularísimos, de la eminente Jamáis Iphigeriie m Aulide immolée N a conté tant de pleurs á la Gréce assemblée primera actriz, el genial actor, el excelente Que dans l heureux spectacle á nos yeux étalé. galán, la brillante dama joven, etc. etc... En a fait sous son nom verser la Champmeslé. Y las demás piezas del tablero- -reste es otro defecto de monta- desviadas, automáticas, Luis ARAUJO- COSTA como si fueran muñecos y no seres humaíntico de La Época nos, casi siempre por imposición de los p r i meros planos que, por lo visto, sólo son Rutina. Servilismo- -serviles con el púcapaces de desco lar entre larvas. de acblico, cuyo mal gusto se complacen en fotores y no entre compañeros de profesión mentar; serviles con los comediantes, para menos pródigamente dotados... los que escriben obras a la m e d i d a caE n orden a la producción dramática, cumrencia de imaginación, que les empuja a i r los unos detrás de los otros, en pos del que ple decir que el defecto es semejante: todas las obras- -o casi todas- -cortadas por el mistuvo la fortuna de conseguir un éxito de taquilla, produciendo obras standard, de una mo, patrón; contadisimas las ocasiones- -pobreza lamentable... Cuando los hijos de Eva... Era una ves en Bagdad... La corona, y alguna más- -en que Estos son los defectos más generalizados
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