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el comediógrafo nación, l i a exprimido su imagi- como la esponja Que la sal satura en el jugo del mar, para servirnos un poco de fantasía o asomarnos a otro mundo que el ordinario... A nuestro teatro, como a nuestro arte en- general, como a nuestras industrias y a nuestras empresas políticas, les falta imaginación, atrevimiento, a f á n de evadirse de lo cotidiano, ansia descubridora. E l defecto de los intérpretes se corregiría tal vez desvinculando de las figuras preeminentes de cada compañía el cargo de director de escena, y sometiendo a todos- -actores, autores, empresa y público- -a l a tiranía estética de un director que no actuase como intérprete n i como autor de l a casa, y que, no teniendo otra participación en el negocio que su sueldo, pudiera mantenerse ecuánime, en derechura al logro de su m i sión ordenadora y valorizadora, en su puesto de supervisor del teatro. E n su comedia Era una ves... se ve, sin embargo, m á s al filósofo que organiza una Crítico de El Liberal realidad de modo que nos parezca grata que al moralista ávido de sorprendernos con la novedad de sus observaciones. Busca m á s bien el ser ameno que el parecer clarividente. Quizá un crítico exigente encontrase Era una vea... en la obra demasiadas concesiones al opti (De Francis de Croisset. mismo un poco pueril del gran público. E s Observador penetrante de las costumbres posible que Era una vez... se comente, si de su tiempo y moralista revestido de indulllega a representarse en España, como un gencia, que prefiere diluir en frases ingepacto de la psicología con el melodrama, en niosas su filosofía a amonestar a la Humael que lo humano está casi siempre por denidad por sus flaquezas, Francis de Croisset bajo de lo convencional. A m i personalme ha parecido siempre un escritor m á s mente, como espectador, l a obra me ha enapto par divertir al público que para regetretenido, y en ocasiones me ha entusiasnerarlo. E s un espíritu fino, distinguido, que mado. ¿P o r su profundidad psicológica? no defrauda nunca nuestra expectación, por; P o r su ingeniosa estructura? Nada de eso. que da siempre lo que promete. Se desprenFrancis de Croisset no ha pretendido subyude de sus obras un no sé q u é de optimista, garnos como observador ni como humorista, que, sin negar la existencia del mal, no lo sino simplemente divertirnos con una comeacepta m á s que como una de las etapas poidia de intriga, en la cual todo parece sacrique pasa el hombre para llegar al bien. Se- ficado al propósito de interesarnos. Y ese ARTURO MORÍ de sentido universal. A l dinero se le doma fácilmente, y no es el arte el menos experto de sus domadores. g ú n el ilustre dramaturgo, el. mal es relativo y el bien absoluto, actitud consoladora que está de acuerdo con la tradición cristiana. E n una comedia de Francis de Croisset es raro el que haya una mujer profundamente perversa o un hombre irremediablemente canalla. E l escritor dosifica los elementos espirituales de cada ser con tal arte, que, antes o después, la malvada y el v i l logran en el curso de sus acciones, s i n o nuestra absolución total, una comprensiva atenuación de l a penalidad, que nuestra conciencia estaba dispuesta a aplicarles. ¿Sofismas del moralista? N o Conformidad con l a N a turaleza misma, que proyecta la luz y l a sombra a horas diferentes sobre los mismos lugares. L o que m á s me encanta de Croisset es que prodiga esos tesoros de experiencia filosófica sin perder el aire mundano y un poco frivolo de gran señor que transita por la vida desprovisto de aqual gesto ceñudo que adoptan los que se creen con autoridad para corregirla y mejorarla. E s un epicúreo inteligente, que no exige del mamífero domesticado a medias que es el hombre m á s de lo que éste puede dar. E L T E A T R O OPTIMISTA L a mediocridad de l a producción dramática, su falta de vuelo, acaso se corrigiera también el día en que los autores, a l planear sus obras, supieran que había en cada teatro una compañía disciplinada y un realizador superior a aquélla, dispuesto a encauzar a nuestros grandes comediantes, hoy viciados y casi malogrados en sus principales v i r t u des artísticas por falta de dirección, sencillamente. Y sobra de preocupaciones subalternas en los verdaderos artistas. JUAN G O L M F D T L L A Crítico de Heraldo de Madrid Boda de artistas. E l defecto m á s importante que he registrado en l a temporada anterior ha sido l a desorientación del público, de los autores, de los comediantes y de los empresarios. U n a desorientación colectiva que puede corregirse sólo con un par de obras de em- puje. L a frivolidad artística y la frivolidad, política, que nunca como ahora demostraron tan palpablemente los dirigentes del teatro, han cerrado e l c a m i a las grandes empresas del pensamiento y de l a emoción. E l género cómico sufre un paroxismo de insubstancialidad. P o r eso hace falta un teatro cómico que recoja las nuevas aspiraciones del mundo. E l género dramático, el mas español de todos, está dormido y es preciso despertarlo. E n él. principalmente, se halla l a regeneración de nuestras temporadas. L En fin, menos ambición y un poco m á s ha encantadora actriz argentina señorita Nelida G. Quiroga, hija de la eminente Camila Quiroga, que tan brillantes temporadas ha hecho en nuestro país, y el notable actor español D. José G. de Castro. Él enlace se ha celebrado en Burgos.
 // Cambio Nodo4-Sevilla