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DIARIO ILUSTRAD O A Ñ O VI G E SI M O C T A V O 10 CTS. N U M E R O FUNDADO E L i. D E T U N I O D E 1905 P O R D T O R C U A T O LUCA DIARIO ILUSTRAD O A J O VI G E SI M O C T A V O 10 CTS. IsíUMERO D E TENA SUPERPRODUCCIÓN Habrá, que rehacer n u e s t r a s tradicionales teorías e c o n ó m i c a s para ajustarse a los hechos nuevos. (The Times HABLAR BIEN, U N PELIGRO S O C I A L ¡Vamos a radiar! (Lo de. todos los! días. ¡Varias veces en estos meses ha insistido eri éste tema el órgano de la City. H a y que rehacer las teorías económicas. Juan B a u tista Say, que es el jefe de la economía l i beral francesa, decía hace un siglo: L a producción abre mercados a los productos. Procuraba demostrarlo con un razonamiento: E l excedente del producto A servirá de mercado al del producto B y la sobrepro- dueción general es matemáticamente imposible. Por esta creencia no nos hemos cuidado m á s que de aumenta la producción. A h o r a sobra todo en el mundo, menos oro con que pagado. Y nos encontramos con que el exceso de un producto no puede cambiarse por el exceso de otro. E l exceso de trigo no puede pagar el exceso de barcos. E l exceso de ferrocarriles no sirve de moneda con que comprar el exceso de paño. L o s economistas se han equivocado. E l exceso de un producto carece de valor, y no hay. que pensar en cambiarlo por otro excesó. Pero esto no es sino un ejemplo. L o grave de l a crisis actual no es que J o s economistas carezcan de una explicación satisfactoria, sino que aducen a docenas las explicaciones, todas satisfactorias. Son los hombres de color metidos a industriales los que dejan sin trabajo a los blancos. Son las mujeres. Son las máquinas. Es, sobre todo, la segadora- trilladora. No. es que sobren productos, sino que. falta oro. E s que el oro está acumulado en pocas manos. Son las reparaciones y deudas de guerra. Etcétera. Un diputado. Su sefiorta e Imbécil! Otro. ¡Su señoría es un idiota! La mayoría. ¿Por- qué no piden votación nominal? Un. diputado. -Para que no di: gáia que obstruccionamos. N o vale asustarse. Sus señorías éri l a C á m a r a cambian insultos en vez dé cambiar ideas. Allá elíó. s. Por. los d e m á s los insultos carecen de importancia. E l estilo de la vida actual nos obliga a quitársela. Y a no está de moda el duelo, lo han suprimido, como- si el: duelo fuese causa y rio efecto, acicate y rio. freno, y pues que en la calle no le dejan a uno pegarse, y los, insultadores van siempre eri coche y no tienen hora fija de estar en. c a s a Q u é le vamos z. hacer! L a dignidad sufre con ello, es cierto; pero queda un remedio: suprimir la dignidad. Justo es confesar también que los i n sultos e n d a Cámara no son. cosa d e l otro jueves, sino de ni. uchos años atrás. Hace más de tres lustros, aquella saladísima Pipióla, romántica y sentimental, de los Q u i n tero, asombrábase de la facilidad con que sus señorías se ponían como chupas de dómine en el Congreso. N o veo la señoría por ninguna parte -decía con sobrada raz ó n Quien esto escribe, cuando era bastante menos que un pipiólo, asistió a algunas sesiones del Parlamento italiano, en tiempos de grandes políticos- -Francesco Crispí. Renato Ijhbriáni, Nieotera, Bovio, Tittoni- y pudo ver, con inocente regocijo, como U onprevoli, los honorables, se tiraban los tinteros, a l a cabeza. Claro está, que a la nación no le importa la opinión personal que un diputado pueda tener de otro. pero, ¡allá ellos! L o que sí importa es que en un recinto- serio, donde todo se arregla o se desarregla hablando hagan los señores representantes mangas y capirotes del idioma. Hace meses escribía el Times: U n o se E n el. Parlamento actual... a la reaparición pregunta si ha ganado alguna cosa la ecodel vocablo cavernícola y a la confección recentísima de monarquizaiite y comunomía política con las ideas abstractas que nistoide se agrega desde ayer la invención ha estado persiguiendo durante tantos a ñ o s de un verbo flamante: obstruccionar, hermaBueno es preguntárselo. L a vida económica, no de presupuestar y de influenciar, y los como realidad, no es sino histórica. Uno tres hijos ilegítimos, de no se sabe qué puede abstraer de la Historia el aspecto económico, o el religioso, o el guerrero, o el mal hablado. ¿N o existen, los verbos presuponer, influir y obstruir? ¿N o son efecto, erótico, o el patológico. Esas abstracciones pueden ser tratadas deductivamente, como y acción de cada uno. de ellos los participios, presupuesto, influido y obstruido? ¡P u e s l a materia matemática. No. hay mal en ello, entonces! j Cómo se saca otro verbo del para Condición de que se tenga en cuenta todo ticipio? ¿Ñ o es esto hacer con las palabras el tiempo que no existe el hombre puramenel cuento de ia buena pi- á? te económico, ni. el guerrero, religioso, erótico, o patológico. Obstruccionar e influenciar, como estrucPero en cuanto se quiere aplicar a l a comturar y destacar- ¡maldito vocablo cuarte- i leró y bailarín! son cosas, ¡palabras ma- pleja realidad una de esas ideas apriorístidios, para uso de escritores, y no. de buenos cas, como la de que la producción se abre escritores precisamente; pero los diputados mercados por sí sola, nos encontramos con no tienen por qué hacer del Parlamento que fracasa, y hay que volver a pensarla lo contrario de la Academia de la. L j n E r n n de nuevo. E l error fundamental consiste en U n diputado que dice, obstruccionar, es muy haber creído que podía separarse la econocapaz de decir, a lo mejor, haiga precum í a de la moral y del derecho, y seguir rador y pograma Bien está que los d i siendo moral, a pesar de ello, por una ley putados sean inmunes, y no se les pueda totan intrínseca a la Naturaleza como la caída car un. pelo de la ropa- -pi de la cabeza, de los graves. ¿rio? -pero t a m b i é n debiera ser inmune el Ese fué el error (le nuestros padres. L a idioma. Cuando se está discutiendo el b i H i s t o r i a l o llama liberalismo económico. lingüismo, lo que puede, estar peor es la U n a vez independizada la economía de la invención de un. tercer idioma para discumora! no le faUíiba sino dominarla. Así lo tirlo. ¡CuidadoL N o caiga también sobre intenta, en la. interpretación económica de la la, Cámara, de los. honorabl. s representantes H i s t o r i a E s la quinta esencia del marxisel antiguo castigo bíblico de la torre de mo. Y el: error de nuestro; tiempo. Babel. RAMIRO D E M A E Z T U FELIPK S A S S O N E A n t a ñ o l a música era una conquista i n dividual, í b a m o s a ella deliberadamente y en una disposición de espíritu propicia a sentir lo inefable. E r a tina excursión a una isla rodeada de misterios. U n concierto venía a ser una fiesta, de la que se hablaba con emoción antes y después, y su- recuerdo nos seguía como un séquito de imágenes flotantes y armoniosas. H a b í a en M a d r i d media docena de personas, que todos nombrábamos con respeto, a quienes atribuíamos el privilegio de conocer mejor que nadie ese mundo de la ópera, la. sonata y la sinfonía, y aquellas personas, todas desaparecidas ya! del rnuhdo dé los v i vos, sostenían con su actividad organizadora nuestra afición al que, por entonces, llamábase todavía ei divino arte. Aquel grupo de iniciados por Una de las musas más prestigiosas del Parnaso se- componía de un farmacéutico, un teniente coronel xle Ingenieros, un cocinero célebre, que ha mantenido la Hombradía de su casa desde. la. otra v i d a un ingeniero de Caminos, que tocaba. el piano mejor que muchos profesionales de ese instrumento; un periodista muy culto y una dama de la aristocracia, que. se- desvivía por reunir gente en t o r n ó de toda idea noble o piadosa. L o que hizo, aquel grupo en pro de la afición musical no ha sido agradecido por nadie, porque en E s p a ñ a somos a s í todo. el mundo presume de un entusiasmo, y en cuanto Jo ve satisfecho se olvida de quien lo sirvió con desinterés. Aquella corriente lírica encontró un eco tari poderoso en el temperamento dé la raza que si no ha depurado del todo, el gusto musical lo ha extendido- por todas partes. E l pueblo no discierne todavía Jo bueno de lo mediano dentro de ese arte, pero le presta atención. ¿Q u é aldea española carece de una charanga dispuesta a inquietar al vecindario con sus estridencias? ¿Q u é ciudad un poco poblada no cuenta con una filarmónica mejor o peor, provista de instrumental? Pero sobrevino el ingenio en los dominios de la música, y sus estragos empiezan a hacerse sentir. L a invención- del g r a m ó fono y el descubrimiento de; las. ondas v i a jeras, vulgarizando el arte, le han despoja- do del penacho que publicaba su estirpe. L a música no es ya una conquista personal quj emprendemos por placer cuando queremos. evadirnos del materialismo absorbente que nos cerca y nos asfixia. Es un ruido enojoso que se nos entra por. las ventanas y los balcones de nuestro hogar; nos asalta en l a calle y nos sigue a todas partes, como él recuerdo de una pesadilla. E l terrible gramófono y el imponente altavoz nos. hostilizan de noche y de dia con Una tenacidad tal que yo me pregunto si rio habrá Hígado la hora de intervenir oficialmente par. i que cese ese desbordamiento- musical. EÍ aire es sano, y el viento, su hermano mayor, excelente. Pero ¿se puede vivir en perpetuo régimen de huracanes? Enhorabue- na que subsista la música y aun que se demo ratice un poco. L o irritante es qiíe nos la sirvan por el sistema de la, manga, de riego. MANUEL B U E N O