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MADRID- SEVILLA 16 DE U L 1O D E 1932. N U M E R O S U E L T O 10 C E N T S DIARIO DO. SIMO ILUSTRAVIGÉ 9.197 OCTAVO AÑO NUMERO REDACCIÓN: PRADO D E SAN SEBASTIAN. SUSCRIPCIONES Y ANUNCIOS, MUÑOZ OLIVE, CERCANA A T E T U A N SEVILLA L A BA A D E N U E S T R A S EXPORTACIONES Comentamos brevemente días pasados J a estadística recién publicada por la Dirección General de Aduanas sobre el comercio ex terior de E s p a ñ a en los meses de enero a mayo de 1932. C r e í m o s l o más interesante de ella la parte correspondiente a las exportaciones, no sólo porque de su cuantía y X: normalidad dependen vitales intereses de la agricultura, la minería y las industrias, sino porque importaba mucho al bien del país señalar a la atención de los gobernantes, de los economistas, de los políticos y de los mismos productores y exportadores la inefi: cacia de la depreciación de la. peseta, que algunos defienden y otros toleran, considerándola como una prima a la exportación, que puede realizar el p a r a d ó j i c o milagro de fomentar nuestro comercio exterior y enriquecer al país. S i n otro propósito que este, dedujimos de. las cifras de aquella estadística las únicas consecuencias que parecían lógicas y podían ser útiles. los comisionistas, importadores y comierciantes detallistas. -a Las demás causas que pueden hacer disminuir las importaciones, como el progreso industrial y agrícola del país, el hallazgo o producción de nuevas primieras materias, l a posesión de una moneda plenamente liberadora y la difusión de un nacionalismo consciente que inspire a todo un pueblo el deseo de bastarse a sí mismo, se producen lentamente, en evoluciones que no caben en el plazo de un mes, aunque sea e l florido de mayo. E n la actual depresión que todo el mundo padece, es este el primer caso que conocemos en que haya sido interpretada como signo optimista y producido regocijo, una disminución de importaciones, que es al cabo disminución de tráfico, de trabajo y de ganancias, tanto más cuanto no está compensada, como evidentemente no. lo está, por aumentos de la exportación o por sustituciones logradas por l a producción nacional. E l ministro de Agricultura, sin embargo, ha creído que nuestros, juicios eran equivo cados y ha encontrado en aquella misma estadística cifras correspondientes, no al cuatrimestre entero, sino sólo al mes de mayo, que le llenan de júbilo y le han inspirado optimistas comentarios, difundidos. en una nota oficiosa. Para llegar a este resultado, el ministro deja a un lado la baja lamentable de las exportaciones, precisamente en este mes de mayo- -de 207,6 millones en 1930, a 97,5 en 19.31 y a 89,8 en 1932- y explica cómo bajando las importaciones con ritmo más acelerado aún, se ha producido en mayo un saldo, que el ministro llama favorable, en la balanza, comercial. E n efecto, las importaciones no digamos que descienden, sino que se despeñan de 240,9 millones en 1930, a 108,4 en 1931, y a 75,7 en 1932. Esta última cifra ha quedado por bajo, como se ve, de la cifra de las exportaciones. Y se deduce de esto las consecuencias m á s favorables. Aunque fuera posible estimar como probatorias las cifras correspondientes a un mes, a que ni las de un cuatrimestre pueden definir la calidad de un a ñ o comercial, intentarlo- sólo podría hacerse olvidando causas de baja en las importaciones que todos los tratadistas consideran axiomáticas. Este olvido nos llevaría, por ejemplo, al absurdo de considerar como signo de prosperidad l a baja en l a importación de p r i meras materias, que es, precisamente, signo cierto de ruina de las industrias nacionales transformadoras. A s í recordemos quie las importaciones descienden de pronto- -esto es, de abril a mayo o de mayo de 1931 a mayo de 1932- por las siguientes causas Primero. P o r disminuir l a capacidad de adquisición del país importador, lo cual no es signo de prosperidad. Segundo. P o r depreciación de la moneda con. que han de pagarse las mercancías importadas, encareciéndose sus precios hasta límites prohibitivos. Tercero. P o r aumento de los derechos de Aduana, tanto más si han de pagarse en oro como en E s p a ñ a y por encarecimiento de los fletes, que han de pagarse, también con la. moneda depreciada cambiada en oro. Y cuarto. P o r disminuir el n ú m e r o de COMO SE HONRA A LOS RELIGIOSOS E N F R A N C I A Y E N E L JAPÓN E n su última sesión la Academia francesa ha otorgado un premio a la obra recién publicada por P a u l Lesourd, con el título La obra civilizadora de los misioneros en las colonias francesas (damos traducido el título para evitar toda duda. Se dirá acaso que la Academia francesa no es el Estado, y que bien pudiera ocurrir que en la F r a n cia laica y radical- socialista, l a Academia sea un nidal de reaccionarios y cavernícolas, pero es indudable que la Academia no hubiera podido otorgar este premio, n i siquiera haber escrito P a ú l Lesourd su obra, si el Gobierno francés no tuviera entregados en todas sus colonias de África, A s i a y Oceanía los establecimientos de Enseñanza, B e neficencia y Sanidad a diversas Ordenes religiosas. N o es sólo la Academia quien iecompensa los servicios inestimables que prestan a la Francia laica sus sacerdotes y, sus profesores. Es el Estado también. R a r a es la promoción de l a Legión de H o n o r y de las demás Ordenes, civiles y militares en que no aparezcan propuestos por los ministros de la República, algunos religiosos. Hace pocos días publicaba A B C un telegrama de Valladolid, informando del. acto de la: imposición de las insignias de las Palmas Académicas a sor M a r í a Susana Gorichi, superiora- del convento de religiosas dominicas. E n nombre úú ministro de Instrucción Pública de F r a n c i a entregó a l a monja esta condecoración el cónsul francés. Algom á s curioso podríamos agregar a este comentario. L o encontramos en una comunicación del Japón, enviada a. La Depeche Cóloniále, de P a r í s y nos limitamos a traducirla textualmente: E l Emperador, llegada la fecha del aniversario de l a muerte de su padre, ha querido agradecer- los servicios de una institución de Beneficencia del Imperio. L a elegida ha sido la obra de la Santa Infancia de Takao, en la isla de F o r mosa, dirigida por los dominicos españoles. A la comunicación de homenaje agregaba un deaativo de 000 yens- oro: cerca de tres mil duros al cambio actual. E s tanto más digno de notar el hecho- -agrega La, Depeche- -por el modo con que el Emperador tuvo la noticia de la obra benéfica que realizaban en su dominio los frailes españoles. E l año anterior S u Alteza la princesa Ftishimi había visitado la isla de Formosa y había conocido las escuelas y recogimientos infantiles de los dominicos españoles, hablando en la corte con vivos elogios cuando regresó a T o k i o También encontramos en La Depeche Coloniale una información de los progresos que realizan en China, a pesar de las hondas conturbaciones que sufre la República, las misiones sub juri nuevamente establecidas en 1931. Son éstas el Vicariato apostólico de Hengchoú, la Prefectura apostólica de Y u t se, la de Idhusien y la misión independiente de Weihawli, que sirven los franciscanos y las Prefecturas. apostólicas de Yochow y de Lichow, confiadas a los agustinos españoles. Y finalmente, he aquí que hace horas sólo se ha celebrado en P a r í s una reunión de representaciones de todas las Asociaciones coloniales residentes en P a r í s para acordar la celebración de una Conferencia en que quedará creada. una alianza internacional de todas las agrupaciones colonizas. Presidió esta reunión el x. presidente de la República, M Gastón Doum. ergue, y. en ella tuvieron puesto de honor las Ordenes religiosas que sirven a F r a n c i a en sus colonias. Vale l a pena exponer estos hechos ante los laicos españoles. L A SJTU A C I Ó N POLÍTICA Y PARLAMENTARIA Después del manifiesto socialista Ei señor Lerroux habla del maní- fiesto socialista, que califica de antipatriótico y antirrepublicano Madrid- 15, 7 tarde. E l Sf. Lerroux conoció el manifiesto del partido socialista y la Unión General de Trabajadores a poco de levantarse. Como es natural, comprendió, el enorme alcance político de una declaración como esa. L e visitaron algunos miembros de la m i noría radical, pero el Sr. L e r r o u x se most r ó poco propicio a hacer declaraciones n i a marcar criterios en orden a la actitud parlamentaria que el grupo podía adoptar en las Cortes. A media mañana le visitamos. Nuestras primeras palabras fueron para expresarle la creencia general en la opinión pública de que la situación s e h a b í a modificado- y era preciso que se esclareciera en el salón de sesiones. ¿Modificado? ¿P o r qué? Se trata de un partido político que, expresa una opinión. ¿Y cómo juzga usted el documento? -E l manifiesto socialista es impolítico, imprudente, injusto, antipatriótico y antirrepublicano. Si. algún crédito quedaba. -al partido socialista en el país, hoy lo ha perdido con ese documento inverosímil. A mí, personalmente, me satisface, porque todo
 // Cambio Nodo4-Sevilla