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A B C. S Á B A D O 16 D E J U L I O D E 1932. E D I C I Ó N D E ANDALUCÍA. P A G 16. ese elemento tan considerable y de tanta calidad que en E s p a ñ a se opone a la política socializante ha de fluir hacia mí, que represento la oposición a esa misma política. ¿Piensa usted dar estado parlamentario al asunto? -M i r e usted. S i yo planteara un debate a cuenta del manifiesto socialista, podría replicárseme que expresa la opinión de un partido fuera del Parlamento, es decir, que estamos en la misma situación que ayer, cuando el Gobierno entendía, sin decirlo, pero dejándolo adivinar, que nada tenía que oponer a juicios y manifestaciones hechos fuera de las Cortes. Ahora, si alguna minoría parlamentaria quiere plantear este asunto, yo no rehuiría la discusión y hablaré con toda claridad. E l partido radical se rige por normas democráticas, y yo necesito reunir a la minoría y al Comité ejecutivo para adoptar un acuerdo, que luego cumpliré fielmente. -Se lía asegurado- -dijimos- -que l a m i noría es partidaria de retirarse del Parlamento. -E n primer lugar- -respondió el señor Lerroux- -la experiencia demuestra que esas retiradas son improcedentes muchas veces e ineficaces siempre. Y o sé que si me lanzara a un acto de esas naturaleza, las Cortes habrían terminado. Pero el hundimiento del Parlamento significaría un gravísimo quebranto para la República, y yo, que durante tantos años combatí por el advenimiento del régimen, no iba a coadyuvar a su derrumbamiento. S i n embargo, los socialistas no han tenido en cuenta esa consideración para lanzar su manifiesto. Allá ellos con l a responsabilidad, porque yo no quiero cargar con ella. -i Cree usted que el Sr. Azaña ha conocido el manifiesto antes de su publicación? -N o puedo creerlo. M e resisto a creerlo. E l partido socialista tiene tres ministros en el Gobierno. Aquí está el punto neurálgico del problema, de indudable gravedad, porque el documento parece escrito de espaldas a la Constitución y a Sus Poderes. Preguntamos al Sr. LerrDux si la minoría radical fe reuniría hoy, pero no se atrevió a asegurarlo, porque muchos diputados han salido ya de Madrid. T e r m i n ó asegurándonos que se hallaba completamente tranquilo. E l ataque injusto no tenía causa determinada; se había producido como un acto más de la dictadura socialista y con las amenazas bien claras que en el manifiesto se consignan. -E s muy posible- -terminó señor Martínez de Velasco. diciendo el La sensibilidad en la Cámara N o pasó inadvertido para muchos diputados el contraste que ofrecían los pasillos, donde la pasión y la efervescencia ganaban todas las conversaciones y el tedio y el aburrimiento que se notaban en el hemiciclo. Aquí unas docenas de diputados hablaban de la reforma agraria, como si cumplieran un penoso trámite o como si hubiera un muro infranqueable que los aislara del hervor de la calle. Este contraste fué recogido por el señor Royo Villanova, quien ponderó l a sensibilidad de que da muestra la Cámara. -Parece- -dijo- -como si el salón de sesiones estuviera en un mundo aparte. Sin embargo- -añadió- -el Congreso se mostró muy sensible ante el corte de pelo de un diputado y ahora, no le da importancia al manifiesto socialista, como si no fuera un verdadero golpe de Estado. E l Sr. G i l Robles dijo a los periodistas: -L a sensibilidad de l a C á m a r a es tan especial, que cuando le cortan el pelo a un señor se emociona, y en cambio cuando un partido gobernando viola la Constitución y merma las atribuciones del jefe del Estado, no hace caso. A mí, desde luego, no me interesa, porque yo no voté la Constitución, pero a los que la votaron debía interesarles. L a minoría agraria es l a única que no puede plantear esta cuestión. Sesiones patrióticas y abrazos a nuestra cuenta, no. Graves palabras de don Alejandro Lerroux. Una dictadura efectiva y otra probable A l retirarse de la C á m a r a el Sr. Lerroux un periodista, en contestación a una pregunta que aquél le hizo, dijo que los socialistas defendían su criterio, porque salían al paso de una dictadura que el Sr. Lerroux quería ejercer con los monárquicos. E l jefe radical contestó: -Aquí no hay m á s que dos dictaduras: una, la que ejercen los socialistas y otra probable de los militares, que puede surgir, si se sigue con esta política de cuartear el régimen republicano. El señor Maura E l Sr. M a u r a preguntó a los informadores qué se decía en los pasillos. U n o de ellos contestó: -Muchas cosas y muchos comentarios, y el principal el de que l a C á m a r a no ha dado importancia al asunto del manifiesto. -Pues y a l a tendrá- -contestó el señor Maura- Porque alguien se encargará de que la tenga. Y o no puedo ni debo hablar; no es la hora para hablar. ¿Y cree usted qué se planteará debate político? -Se planteará en la semana próxima. Y o lo aseguro. El señor Lerroux asegura que habrá debate político A l llegar el Sr. Lerroux a l a Cámara, dirigiéndose a los periodistas les p r e g u n t ó ¿Q u é se dice por aquí? ¿Q u é se injur i a qué se calumnia? ¿O u é dice usted del manifiesto? -interrogó a su vez un informador. -S u lectura me ha cogido con ánimo muy tranquilo. A h o r a yo lamento que el partido socialista español no se parezca a los partidos socialistas extranjeros. Este de aquí es una cosa aparte. ¿Y h a b r á debate político? -preguntó un informador. -L o habrá- -afirmó rotundamente el señor Lerroux- Y o se lo aseguro a ustedes. Y rápidamente penetró en el salón. 1 Al señor Carner je parecen muy raras las cosas que dice El Socialista El Socialista viene publicando unos artículos en los que dice que las manifestaciones que hace el Sr. L e r r o u x en la actualidad obedecen a su enemiga contra el Sr. Carner, por la actuación que éste tuvo en el A y u n tamiento de Barcelona, donde fué fiscal de la actuación lerrouxista. E l S r Guerra del R í o abordó ayer tarde en los pasillos de l a C á m a r a al Sr. Carner, y le dijo: -Supongo, señor ministro, que usted no participará de la opinión de El Socialista sobre la crítica que hace a l a actitud de nuestro jefe. -Soy el primer extrañado de todo esto- -contestó el ministro de Hacienda- hasta el punto de que estoy buscando l a clave que me explique esas cosas tan raras que dice El Socialista. En los pasillos hubo gran expectación al comenzar ¡a sesión Desde primera hora de la tarde los pasillos se vieron animadísimos. Los diputados comentaban en corros el manifiesto del partido socialista y de la Unión General de Trabajadores que ha aparecido en la Prensa de la mañana. E l Sr. Guerra del Río manifestó a los periodistas que dicho, maíiifiesto no era más que una batalla ganada por el partido radical que se trataba de un exabrupto que no hubiera lanzado, el peor enemigo de la minoría, -B i l i s del año 17, en suma; -añadió el señor Guerra del Río- L o mismo han h ablado de esto que podían hablar del diluvio. T e r m i n ó diciendo que la minoría y el partido no se reunirán en el día de hoy, pero que lo h a r á n en breve. P o r su parte, el Sr. Martínez de Velasco, comentando el manifiesto en cuestión, decía que por lo visto los socialistas quieren seguir encajados en el Gobierno. -Todo está confirmando mis vaticinios. Y o creo que tenemos estas Cortes todo el año IQ 33. La fuente m ioises UN B U S T O D E MAGNO GEISHA CARLOJOVEN, TOCANDO EL KOTO lina conversación del señor Alba con varios jóvenes parlamentarios A última hora coincidieron en uno de los escritorios de la C á m a r a D Santiago A l b a y los Sres. Gomariz y López Goicoechea, ambos de la minoría radical- socialista. Comentaron la situación y el manifiesto lanzado por el partido socialista. Coincidieron en un juicio condenatorio de que los asuntos políticos trascendentales, en los que se ventilan altas cuestiones de doctrina y de ideario, se traten en la calle, en conciliábulo y en conferencias reservadas y no en el Parlamento, a la faz del país. -Y o no me explico- -dijo el Sr. A l b a- -cómo ustedes, los parlamentarios jóvenes, no plantean estas cuestiones en l a Cámara. S i cualquier orador joven, con el aliento que presta el entusiasmo de los pocos años, se levantara en el salón de sesiones para plantear problemas de tanta trascendencia como éste de que nos ocupamos, sería escuchado con respeto y obtendría un éxito rotundo. Los Síes. Gomariz y López Goicoccheá reconocieron la razón que asistía al señoA l b a pero añadieron que estaban sometidos a la férrea disciplina de su partido, que no consentía iniciativas personales, Esto, a j u i cio de los diputados radicales- socialistas, era producto del ambiente. E l anonimato que EN LAS R E G A T A S UNA Y A C H T V O M A N dibujo de Tejada. PEBETERO D E JADE PLATA DEL Y ARCHIPIÉLAGO D A L MATA L A INVASIÓN D E L O S BARB A R O S cuadro de Checa. Estos títulos corresponden a a l gunas de las dieciséis páginas en c o l o r que publica el número de mañana domingo de ¿Y con Estatuto? -le preguntó un i n formador.
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