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CRITICA Y NOTICIAS D E Otros libros. LIBROS En defensa propia de J o s é Calvo Sotelo, por Luis de Galinsoga. E N DEFENSA P R O P I A -S i C a l v o Sotelo, con insuperable título de legitimidad contrastada en unas elecciones, que fueron para él más que u n c o m i d o el principio de una batalla de exterminio, hubiera tenido el a c ceso a las Cortes que su derecho reclamaba, si se le hubiese asegurado l a posibilidad de entrar en la Cámara, n i siquiera de salir, porque el caso de que después de hablar le enviaran a l a cárcel, l o descartaba como más qué proba ble el diputado por Orense, la campaña polémica formidable de éste habría quedado estrangulada en unas fragorosas y caóticas jornadas al estilo de otras muchas de las cuales queda apenas un i n cierto recuerdo. L o s perseguidores enconados del ex ministro de Hacienda han querido que C a l v o Sotelo sufra una expatriación a su pesar, que es, por otra parte, una expatriación fecunda, porque si bien h i z o perderse en las Cortes una fuerza insospechable de oposición- -valentía personal, destreza agilísima en l a esgrima parlamentaria; sagacidad política despierta- está sirviendo para depurar en el crisol del estudio y de la meditación su cultura y su experiencia, para templar en la brega periodística su dialéctica de acero y su estilo buido y para l o g r a r la madurez de una mentalidad y de un carácter, abiertos hoy con singular eficacia a í. a receptividad de nuevas ideas que IOÍ enriquezcan. Ecce homo... Sus perseguidores han querido hacer de Calvo Sotelo la personalidad señera de unas responsabilidades de cuyo esclarecimiento nadie como ei diputado en destierro va a sacar tanta h o n r a n i tanto provecho; la primera, porque tras la anhelante y desesperada busca, nó ha podido hallarse un solo fundamento a l a acusación de inmoralidad, y el provecho, porque de no haber sido a través del escandaloso aparato de esta campaña exterminadora, la obra en verdad ingente y trascendental del ex m i nistro de Hacienda no hubiera tenido ahora la difusión popular que le era debida y y a tardaba. Ecce hom k L a s gentes que andan por l a calle m i r a r o n distraídas hacia l a figura qué así se les mostraba propicia a todas las imprecaciones y a todos los vituperios. ¿Q u é había hecho este hombre nefando? Fué primero una curiosidad displicente, más tarde un interés despierto, y es hoy ya mía acuciosa voracidad por desentrañar todo lo que este Ecce homo de las responsabilidades tiene en su negra historia. Y a l a misma luz de los acusadores se han sacado de las sombras inciertas del olvido los contornos claros y netos de la obra de Calvo Sotelo en Hacienda. U n día. el acusador de turno se lanza con intrepidez a la denuncia contra C a l v o Sotelo por el Real decreto de la consolidación de Tesoros de Ecce homo: he aquí el reprobo. Y el reprobo habió de este asunto del que en la calle no quedaba rastro de noción, y l a calle supo, y va no lo olvidará, que aquella operación que produjo al erario un beneficio de 973 m i llones; constituyó para el crédito público nacional un resonante éxito, que en El Sol, El Liberal y La Vos, entre otros periódicos de izquierda, se destacaba con justos elogios como un positivo servicio para el T e soro, por consolidar una deuda que pudiera ser agobiadora y por robustecer el prestigio financiero de España en el exterior... Otro día el acoso se intenta en el terreno de la política de cambios. Ecce homo: he aquí el financiero maldito. Y el financiero maldito habló, y la calle pudo advertir lo que deliberadamente se le escamoteaba bajo el ago- bio mareante de guarismos; a saber, que C a l v o Sotelo mantuvo la libra oro por bajo de 30 Í pesetas durante mucho tiempo, entre 30, y 33 más tarde; -cuando la política general de l a Dictadura estaba 1 declive- y la dejaba al abandonar l a cartera, en eneró de 1930, en 36, para iniciar su desplome hasta hoy, en que su valor oro linda con las 6 0 pesetas. 1. a calle ha sido ya instruida sobre e s t a cuestión tan c l a r a N u e v a algazara de escándal o el hacendista f u nesto va a ser ahora L A GRAN FASCINADORA. -Este nuevo libro definitivamente lapidel ilustre novelista Adolfo de Sandoval es dado por su horrenla novela dé A v i l a A v i l a de lqs Caballeros da creación del M o y de los Santos constituye, ño sólo el fondo n o p o H o de P e t r ó de la obra, con sus decorados, sus personaleos. P e r o he a q u í jes y sus detalles topográficos, sino también que el hacendista fuel alma de l a novela, que reproduce la serenesto comparece en nidad austera y caballeresca de la tierra abula Prensa y divulga lense. l o que la calle nunParece en ocasiones que l a gran fascic a se había tomado nadora no es la protagonista de la trama l a molestia de aprenque imaginó el Sr. Sandoval, sino la propia d e r que. el MonopoA v i l a con el encanto de sus calles, el mislio de Petróleos proterio de sus claustros y la honradez de sus duce al Estado una casas. g a n a n c i a anual de U n hilo de asunto- -hilo de amor- -se descerca de cien milloJÓSE CALVO SOTELO arrolla a través de sus páginas. E l querer nes, y de 180 al país. del huiniide pianista A r t u r o de Mendoza por Y a la calle conoce todas las negruras del la noble heredera Blanca de Acuña, compliMonopolio de Petróleos. cado con la oposición de la Comendadora, E n este libro, cuya lectura sugiere refleforma eí primer plano de la obra. Pero más xiones profundas, que e periodista no puede importantes que él. con serlo mucho, son ios hoy transmitir con libertad; en este libro, fondos de lá acción, los escenarios, magníque manos amigas y mentes colaboradoras ficamente reproducidos del natural, con toda de Calvo Sotelo- -manos nobles, mentes de su encantadora grandeza y poesía. E s A v i selección- -han dispuesto con certero senla, narrada por un hijo poeta. tido de lo que es una defensa, cuando la deOtros atractivos de la novela son: l a reafensa se transfigura, de puro incontrovertilidad de muchos personajes que desfilan por ble, en acusación fiscal, se reúne el copioso sus capítulos con sus nombres verdaderos y arsenal de documentos, a través de los cuales las profesiones o cargos que ejercen o ejerel e x ministro de Hacienda ha estado en cieron en A v i l a y la cultura literaria del contacto con la calle mientras dura el obligaautor, que va esmaltando el libro de citas i n do destierro de su prerrogativa; además de teresantes y oportunas. los atinentes a las cuestiones antes aludidas, el manifiesto a los electores de Orense, el escrito a las Cortes en defensa de D A l f o n so, telegrama en defensa de los derechos de ¡PERSEGUIDOS! D E LOS CATÓLICOS FRANCElos católicos, estudios sobre el Estatuto caSES A LOS CATÓLICOS ESPAÑOLES. -Adviene talán- -cuya procacidad financiera está este libro, debido a lá brillante pluma de tratada con dialéctica f e l i z- -y sobre el i n Francisco M e l g a r a la luz pública en c i r tento de un, Estatuto de G a l i c i a T o s escricunstancias críticas para la Iglesia en E s p a tos cursados a las Cortes con motivo de los ña, y ello presta singular interés á la obra, debates sobre los dos suplicatorios, comentaque recopila u n a serie de vibrantes artícurios de Prensa, etc. Singular acierto la idea los publicados en La Gacela- del Norte, en inspiradora de editar este libro, porque en los que, documental mente y con aportación las páginas de En defensa propia hay adede datos, se. describe en rasgos briosos y más l a crítica objetiva, luminosa como: n i n evocativos cómo v i n o la persecución y cómo guna, autorizada como pocas, de los problesé llegó a la paz en (Francia; -las vicisitudes mas de que está llagada la economía ñacio de l a Iglesia en este país en él siglo x i x nal. Y para que nada falte a la sugestión de Combes y la ley de 1904; ruptura con el V a esta obra, aún le añaden sus conspicuos editicano y separación de ia Iglesia y el Estátores el aliciente de unos cuantos artículos y do; T a expulsión del cardenal, arzobispo de declaraciones de Calvo Sotelo, referentes a P a r í s la ley de devolución de bienes ecletemas políticos de interés, sobremanera vivó, siásticos cómo conservaron sus iglesias los que el culto y b r i o s o escritor hace aún: más católicos; la influencia de l a masonería en palpitante. L i b r o en fin, inbuído de generola persecución religiosa; la República considad, no sólo por el designio absolutamente servadora; equipos sociales y acción popudesinteresado cíe quienes lo editan, sino, porlar, y el actual catolicismos de la Francia, que en sus páginas derrocha lá prodigalidad contemporánea, más vigoroso que nunca... de su inteligencia y dé su voluntad privilegiada u n hombre que, lejos de su patria, deA b r e el libro una admirable carta- prólodica a los dolores y a los azares de ésta la go del arzobispo de Me! ¡tena, doctor A l plenitud de suMemple, de su vocación y de fredo Baudrillart, miembro de la Academia su sentido del deber, al gastarse, en una ruda Francesa, poniendo de relieve el admirable batalla, que dejó de ser reí vindicadora, por desinterés de que dio pruebas la iglesia. de cuanto la propia defensa está colmada, para. F r a n c i a en las rudas pruebas a qué fué sotrocarse en ofensiva contra los criterios y metida y en las que h i z o evidente ei carácmodos imperantes. ter espiritual de sus convicciones y de sus móviles de actuación. Esta actitud de acusación, gallarda v i b r a en el epílogo que C a l v o Sotelo ha puesto al libro, y en el que se hace una recapitulación de l a campaña exterminadora que tiene a l ex ministro de Hacienda, en expatriación moralmente forzosa. S u caso parlamentar i o enciende de brío polémico l a pluma del emigrado, que puntualiza y esclarece procedimientos y conductas. Tampoco la calle h a bía sido instruida sobre esto. L o estará, desde ahora, porque la divulgación saludable del libro a que me refiero sitúa fijamente lá verdad de porqué el hombre que niveló el presupuesto, que perfeccionó las normas fiscales y determinó el auge insospechable de la recaudación, que convirtió y consolidó la Deuda y suprimió las emisiones, el regenerador de la Hacienda nacional, no ha podido venir a defenderse de la imputación de estos negros d e l i t o s -L u i s de Galinsoga.