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nómico inventado en Inglaterra por A d a m que la traducción íntegra del aíscursír proSmith. Se olvidaron de que si los españoles nunciado en el banquete final por el viceL o del Perú con la sanguinaria batalla habían llevado a América un sentido quintarrector de la Universidad de Lisboa, cade T r u j i l l o ha seguido a lo de Chile, como rlo de la propiedad, los indios no conocían tedrático de la Facultad de Derecho, doclo de Chile a lo del Salvador, y lo del Salmás propiedad que la comunal del pueblo y tor Carneiro Pacheco. Es una página tan vador a las continuas agitaciones comunisla del Soberano. Cuando se ha distribuido bien pensada, y la pronunció con tan sintas de Méjico, Cuba, Centtroamérica, Ecuaentre los indios esa propiedad comunal, los cera emoción, que creo de mi deber transdor, Paraguay, Bolivia, Uruguay, B r a s i l y indios la han perdido. Cuenta Esquivel que cribirla integra, suscribiéndola por comla Argentina. Hace cuarenta años no se en el Estado de Guanajato no ha habido pleto y rogando a todos mis conciudadanos habría encontrado un hisponaomericano de despojos de las propiedades de los indios, que en ella paren mientes, a fin de deducultura que no negara la posibilidad de que lo que no quita para que hayan desapare- cir de la misma todas las consecuencias el comunismo se propagara por América. cido. Las autoridades norteamericanas han de que está henchida. Dice así E r a en los tiempos en que hasta las persocomprobado que los mejicanos se diferen Su excelencia el ministro de Instrucción nas inteligentes repetían la máxima de que cian de los inmigrantes europeos en que pública, profesor eximio, cuya notabilísicivilizar es desespañolizar. N o hay que renunca compran terreno, aunque se radiquen ma oración inaugural del Congreso todos prochárselo a nadie. S i aquí mismo, en E s permanentemente en el país. recordaréis, impedido de comparecer esta paña, habíamos tratado los españoles de desE l resultado de haberse legislado para los noche por motivo de compromisos oficiaespañolizarnos durante dos siglos sucesivos, indios como si tuvieran el mismo espíritu les anteriores, me dispensa la honra de dar ¿con qué derecho censuraríamos a los que adquisitivo y laborioso que nuestros asturiame su representación, para que, en su nom- siguieran nuestro ejemplo? nos o gallegos, es que actualmente percibre y en el del Gobierno, salude, a los ilusban salarios inferiores a los que ganaban E r a natural que los hispanoamericanos i g tres congresistas, especialmente a las granen loa tiempos de la dominación española: norasen que los pueblos no renuncian a su des naciones extranjeras aquí representa Nuestro jornalero de la época colonial- -espropia cultura sin suicidarse. L o s textos das: a España y Francia. L o hago tamcribe Esquivel- -podía comprar tanto trigo de Derecho en que se educaban no hablabién con sumo placer como vicerrector de como el francés de hoy; pero nuestro j o r ban para nada de indios, n i de misiones, n i la Universidad de Lisboa, ostentando igualnalero de 1908 apenas podía comprar algo de leyes de Indias, ni de la historia hispanomente su representación, en homenajea tomás que el francés de los luctuosos tiemamericana. E r a n en su mayoría traducciones dos los miembros del Congreso, y para fepos de Carlos I X E n toda la América hay o adaptaciones del. Contrato. social, de Rouslicitar a las organizaciones española y pormuchos indios, salvo en las Antillas, donde seau, o de los Derechos del hombre, de T h o tuguesa para el progreso de las Ciencias hay negros. Hasta en la Argentina hay mas Paine, o de El federalista, de Hamilton, por el éxito de este gran certamen de i n seiscientos m i l hombres de color. Y es vero de uno cualquiera de los centenares de l i teligencia y de celo. dad que muchos de ellos tienen el alma bros didácticos o seudodidácticos, que se han Universitarios somos todos los aquí conescrito sobre la base de los tres citados. blanca. Donde se mezclan las sangres tamgregados, y, como tales, dejadme ver en bién las almas suelen cambiarse. H a y indios U n licenciado mejicano no tenía para qué este Congreso una continuidad histórica y riquísimos y criollos blancos, que parecen enterarse de que hubiera habido indios en indios, pero lo común es que los indios sean funcional del intercambio científico del paMéjico; un doctor chileno podía imaginarse sado, remembrando los estrechos lazos espobres y los criollos derrochadores. que los rotos habían dejado de existir. pirituales que en los siglos x i v y siguienAquellos doctorcitos creían poder envaneQue algo anda mal, pero muy mal, en tes unieron a las Universidades portugue- 1 cerse de haber concluido con todos los reAmérica lo prueba el hecho de que haya sas: primero L i s b o a después, Coimbra y siduos del sistema colonial español; con los tanto criollo que aspire a los empleos públiEvora, con las del resto del mundo. E r a virreyes, desde luego, también con los procos. Parece que en teritorios tan inmenel tiempo glorioso aquel en que nuestro tectores de indios, así como con las misiosos y tan ricos la lucha por la vida debería Diego de Gouveia o Velho ejercía el recnes y con los misioneros, para no hablar de girar en derredor de la propiedad d e l a tietorado de la Universidad de París, que las encomiendas y de su feudalismo. L a parra, de las minas, de las industias y de. los bien puede decirse que era tanto como el labra indio les sonaba mal. S i había todacomercips. N o es así, sin: embargo. L o que de la, Universidad del mundo. vía hombres de piel más o menos obscura, más se disputan los hispanoamericanos, aun Por lo que respecta a España, bastaría para las leyes no había ya indios. Todos al precio de las revoluciones, son; l o s e m citar a vuestro Francisco Suárez, doctor le Estados hispanoamericanos se vanaglo- pleos públicos. Todo el mundo quiere algún eximius, que enseñó en E v o r a y en Coimriaban de haber otorgado a los indios, lo empleo que le permita residir en- una gran bra, y, a nuestros Ayres Barbosa, fundador mismo que a los blancos, el derecho de libre ciudad. Y aunque hay espíritus clarividende los estudios griegos en l a Península, que disposición de sus bienes, lo que implicaba tes que ven, como Esquivel. Obregón, que la enseñó en Salamanca. Los siglos x v i y x v n también el de su libre adquisición. Con esto salvación empezará el día en que Amérifueron de intensas relaciones científicas con y la abolición de las vinculaciones y la i n ca busque en sus costumbres, sus tradiciovuestras Universidades de Salamanca y de mensidad y riquezas de los territorios amenes y sentimientos la base de sus institucioAlcalá de Henares, fundada por ese gran ricanos no hacía falta nada más para que, nes los tradicionalistas hispanoamericaministro de. Isabel la Católica, que se llamó al cabo de pocos años, todos los habitantes nos, tan numerosos hacia 1800, pueden ahoel cardenal Ximénez de Cisneros. Decenas de de América fueran propietarios. ra contarse con los dedos de las manos. españoles profesaron en las Universidades Pero no lo fueron. L o s indios y los mes. Y ahí está esa inmensa masa de gente portuguesas; decenas de portugueses curtizos son, generalmente, tan pobres como de color y proletaria, que no conoce la saron en las Universidades españolas. L o s ratas. Y de ello no se puede culpar a las alegría y el orgullo de la propiedad, ni está grandes médicos portugueses del pasado, leyes de Indias, que contienen, según míster adiestrada en el esfuerzo permanente que Amato Lusitano, Zacuto Lusitano y A n t o Charles F Lummis, l a política indiana más su posesión supone. Sobre ella hacen su nio Nunes Pibeiro Sanches, que fué el reelevada, más noble y mejor organizada que propaganda los discípulos de Lenín, y no formador pombalino de la enseñanza médiha concebido jamás el hombre Y no es será con mediocres traducciones francesas ca, estudiaron en Universidades de España. tampoco, culpa de la administración de esas como se podrá contrarrestarla, porque sólo E n nuestro tiempo, el doctor D José C a le 3 es, porque el mejicano E squivel Obreen la tradición colonial española encontrarracido, notabilísimo químico, vino muchas gón, en su magnífico libro sobre la Influenrán los hispanoamericanos el sistema de insveces a Portugal. E r a doctor honoris causa cia de España y los Estados Unidos sobre tituciones con que afrontarla victoriosamende la Universidad de Coimbra, y nosotros Méjico, dice rotundamente que las actuate, al mismo tiempo que el manantial de senlos portugueses nunca podremos olvidar la les ventajas del pueblo angloamericano protimientos que necesitarán para esta lucha. facilidad con que aprendió y el gusto con ceden del abandono de los Reyes de Inglaque hablaba nuestra lengua. N o hace muRAMIRO D E M A E Z T U terra, del hecho de que ellos jamás abrichos años el doctor Elias Tormo visitaba garon un solo sentimiento de humanidad y nuestro país con numerosos alumnos de L e de piedad para los indios monumentos de L O S G R A T O S E C O S D E tras, estudiando los alumnos nuestros P o r E n cambio... e l Rey de España quiso tugal profesores y visitan de vez en cuando las bellezas artísticas ponerse siempre del lado de la raza, débil UN CONGRESO de España. en la América; la defensa de ésta es el úniVolvimos de Lisboa, después de celebrar co objeto de las leyes de Indias; no traían Estos y los hechos recientes que signimayores recomendaciones los virreyes, oido- con el mayor éxito de fraternidad el Confican los Congresos como el que hoy nos res y visitadores. Y ciertamente, el indio greso deh Progreso de las Ciencias las dos reúne, apuntan un despertar, pero un tenue conservó siempre, durante toda la época Sociedades, lusitana y española, logrando una vez más robustecer y estrechar víncudespertar apenas. Qué triste es confesar colonial, su propiedad común, a pesar de los que, para bien de la ciencia, como es que nosotros en Portugal, conociendo todo $o da la acometividad del español, que era y nuestro único cometido, pero por irradialo que pasa en Francia, ignoramos casi fes uno de los caracteres más enérgicos de ción también para dicha de todas las depor completo lo que ocurre en la vecina E s Europa paña, aconteciendo erl España lo mismo con E l indio no ha perdido su propiedad co- -más esferas de acción de los pueblos ibérelación a nosotros, los portugueses! L a gran ím in, sino desde que América se hizo inde- ricos, tan fructíferos resultados rinden de continuo. función política de estos Congresos, en pendiente. L o s doctoteitos se imaginaron que nada menor a SU labor científica, consiste Ninguna impresión mejor del Congreso no había más hombres que el hombre eco- LENJN EN AMERICA 1