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MADRID- SEVILLA 20 DE 1 ULIO D E 1932. N U M E R O S U E L T O 10 C E N T S ttEDACCIÓN: PBÁVO DIARIO DO. ILUSTRA- A Ñ O VIGE 9.200 SI M O Q C T A V Q NUMERO DSi SAIS SEBASTIAN. SUSCRIPCIONES S ANUNCIOS, MUÑOZ OLIVE, CERCANA A TETÜAN, SEVILLA A Y E R P L A N T E O E N L A C Á M A R A E L D E B A T E S O B R E POL 1 T G E N E R A L E L S E Ñ O R L E R R O U X E L C U A L DIJO O U E E L P O D E R SE R E C L A M A -S E PIDE, S E EXIGE, C U A N D O S E C R E E O U E OU 1 ENES L O T I E N E N L O E J E R C E N C O N G R A V E DAÑO PARA E L PAÍS Gran expectación en la Cámara. Vivísimo incidente entre varios diputados radicales y socialistas, en los pasillos. E l señor Lerroux hace un discurso de fuerte oposición y el señor Azaña se desentiende del manifiesto socialista e insiste en la necesidad de la colaboración de este partido en el Poder. Comenta- rios. Hoy continuará el debate con la intervención del ministro señor Prieto. Los monárquicos no tenemos por qué entrar ni salir en las discordias existentes entre los partidos de la República. Pero sí nos interesa siempre registrar el espectáculo que ofrece la política, -muy particularmente el debate de ayer en el Congreso, por su importancia y posibles consecuencias. El discurso con que el Sr. Lerroux piloteó el debate político requería contestaciones concretas desde la cabecera del banco azul, y no se han obtenido. Porque no se trata de controversia doctrinal, en la que npsotros no entraríamos, sino de hechos categóricos, de procedimientos y de estados de la conciencia pública no menos ciertos y definidos. Su discurso de Zaragoza quedó ratificado al señalar la inconveniencia de una innegable- preponderancia, socialista, ya de- nunciada y rechazada per él y por otros elementos de la alianza republicana, en la reunión antecedente de la crisis y al repetir, las consecuencias evidentes que esa dictadura ha reflejado en el desenvolvimiento de lá política gubernamental y en los efectos depresivos para la economía de España. -El. presidente del Consejo, en cuya desacostumbrada premiosidad de concepto se adivinaba el cuidadoso esmero de una preconcebida cautela, optó por reducir la tesis a lina sencilla opción entre los- pareceres de aquella conferencia y la libertad con que él había de repartir las carteras, porque lo previno al- aceptar el encargo de constituir Gabinete. Per lo que hace d la dictadura socialista, el Sr. Azaña recurre de nuevo a la definición única. No hay más dictaduras que la del dictador personal, arbitro y dueño de la suma de Poderes. Lo demás le parece un fantasma, que él acoge con sonrisa de incredulidad y de sorpresa. Es algo así como una superchería, inventada con el propósito de hiten- tar la discordia. -El Sr. Lerroux restableció el valor de la realidad, acusando la existencia de otra dictadura, la colectiva, la parlamentaria, cuando se ejercita con una mayo- ría que está divorciada del pensamiento y del sentir de la verdadero- soberana, que es la del país. Este es el caso actual para el Sr. Lerroux, y tar ¡firme su convencimiento que no tiene duda de comprobarlo en las manifestaciones de la calle, -si el Gobierno las autoriza. I 7- esterilidad de toda esta parte de la discusión- en cuanto- se ha di- cho ayer y pudiera añadirse, i es manifiesta. Las posiciones del Sr. Lerroux y del señor Azmia no- pueden ser más antípodas. El señor Azaña se proclama asistido de la mayor -del país, por la cifra en los votos adictos; no necesita percibir nada exterior, para apartarse- él del Gobierno en l a crisis ni está dispuesto a ensayar apelación algu- -del pasado diciembre, y relató, quizá prolijana, ni ignora la que le brindaba el Sr. Lemente, lo- sucedido en el Consejo Nacional rroux convocando elecciones parciales para de A l i a n z a Republicana, y luego en la tralas vacantes de la Cámara. El aplauso de mitación del suceso ipolítico. Teda esta parte los diputados ministeriales, que, natural- fué escuchada con un absoluto silencio de mente, comparten con entusiasmo el supuesla mayoría. Los primeros rumores prolongato, excluye toda comprobación y, desde luedos, fuertes, que indicaban una profunda i m go, todo razonamiento. El Sr. Azaña tiene presión en l a Cámara, se produjeron cuana su lado a la nación, salvo una minoría do el Sr. Lerroux afirmó, como respuesta a insignificante, y se dispone a seguir goberlos comentaristas de su discurso de Zaragonando sin modificaciones, -para realizar el za, que el Poder se reclama, se pide, se exiprograma da unas leyes complementarias ge cuando se cree que quienes lo tie u l o cuyo índice nadie ha logrado todavía saber. ejercen con grave daño para el país, y en Respecto al manifiesto socialista, el efugio esa situación se encuentra el Gobierno acestaba previsto. El Sr. Azaña responde de tual Se notó en muchos diputados de la los actos de Gobierno; pero se desentiende mayoría, por sus, gestos y ademanes, que se del documento de un partido aunque el hacían enormes violencias para no interrumGobierno es la coalición y en la coalición pir y refutar las afirmaciones del orador; está representado el partido que habla en ipero había un propósito firme y decidido el manifiesto. Para el Sr. Azaña, como si no err los elementos directivos de, los grupos go se hubiese publicado. Pero el manifestó está bernantes de impedir cualquier manifestación ahí, y no puede escamotearse la disyuntiva. violenta. J a m á s estuvo tan claro, como en Los ministros socialistas lo hacen suyo, y este momento, el instinto de conservación de comparten la infracción constitucional- desde la Cámara. el Gobierno, o lo reprueban, y no pueden Abordó el S r Lerroux seguidamente lin representar al partido en el Gobierno. Ya terna vidrioío y que había de tocar con gran ha cuidado el Sr. Lerroux de estrechar el parsimonia: el de l a frecuencia de determi; cerco. El Sr. Prieto, que hablará hoy, ha nadas situaciones y actitudes que le obligade responder ceñidamente, porque sería ocioron personalmente o por medio de- segundas so todo recurso evasivo. El dilema es tan personas a advertir al Gobierno, y de esta sencillo, que podría ahorrarse el discurso; índole- fué el servicio que prestó a la R e p ú basta- un monosílabo. Todo lo demás que blica con su discur. o de Zaragoza. Toda esta pueda decir está ya dicho o entrevisto en las relación anecdótica, desconocida por casi topalabras y en la actitud del Sr Azaña, al das las personas que escuchaban al orr. dor, considerar, no sólo beneficiosa, -sino impresy decimos casi, porque, aparte de los protacindible, la participación del socialismo. Pugonistas, había en la C á m a r a personalidades diera ser que el debate alcanzara hoy más conocedoras del trámite, fué escuchada con agudo y definitivo interés en su aspecto y en vivísima atención, que no logró excluir, sin sus consecuencias. embargo, rumores contenidos en los escaños y tribunas. Como el punto neurálgico del debate estaba en el manifiesto socialista, el discurso del Sr. Lerroux adquirió su, m á x i m a intensidad Cuando el Sr. L e r r o u x se levantó en su escaño para solicitar de l a presidencia de l a tan pronto como inició l a crítica del mismo. P a r a el orador el documento es una coacC á m a r a ocasión y momento de explanar una ción, una amenaza y una conminación al interpelación política, l a emoción ganó el más alto Poder del Estado. N o es producto ánimo de cuantos se hallaban en- el salón de de la improvisación, sino un documento ofisesiones. cial. Es, a más, injurioso para la minoría H a y que advertir que jamás ofreció la radical y para su jefe. Aquí el Sr. Lerroux C á m a r a espectáculo semejante. En los escac o l o c ó u n a estocada certera. ¿Cómo puede ñ o s no. -liabía un sitio vacío y en las tribula minoría socialista injuriar a l hombre a nas la concurrencia, compactarse aprestaba quien pensaba votar para la, presidencia de. a n ó- p e r d e r detalle del duelo político que la República? E l argumento logró uh claro preveía. asentimiento en todos los grupos políticos, E l Sr. Lerroux, con palabra clara y preexcepto en los que figuran en l a mayoría, cisa comenzó su discurso. E n su primera parpero además recorrió las tribunas, en las aue te se dedicó a recordar los motivos aue tuvn Las reacciones del debate