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DIARIO DO. ILUSTRAVI G E- DIARIO ILUSTRAVI G E- AÑO DO. 10 AÑO S. IMOCTAVO 10 C T S NUMERO S 1 MOCTAVO CTS. NUMERO F U N D A D O E L r. D E JUNIO D E 1905 P O R D. TORCÜATO LÜCA D E T E N A poder anunciar que he puesto la primera piedra de la reconstrucción económica mundial. L a dificultad consistía en redactar un documento que colmara las necesidades de los La Conferencia de Lausana tres presidentes. Pero no en vano tienen entre sus colaboradores hombres hábiles para N o sabemos si el gran público habrá loescamotear las ideas en párrafos elocuentes. grado desentrañar en qué consiste el acuerAsí p i e n s a n los menos perspicaces. do de la Conferencia de Lausana. Ocurre ¿Aciertan? Por lo menos en parte sí. con estas reuniones que las informaciones N o deja de ser curioso el análisis somero contradictorias, pesimistas hoy, optimistas de las negociaciones. Veamos. Herí von mañana, los comentarios y apostillas para todos los gustos, y los comunicados oficia- Papen declaró- en un principio que Alemania no podía pagar ni un cénüimo más a les y las declaraciones de los protagonistas, título cíe reparaciones. MacDonald asentía más sirven a llevar la confusión que a poentre bastidores, y en público se oponía al ner claridad en las ideas de quienes prestan procedimiento de la esponja. H e r r i o t afirinterés a los debates. Pero, además, la larmó que Francia no aceptaría tal liquidación ga duración de las negociaciones, las vade cuentas, y. que su magnanimidad no pogas referencias que se prolongan semanas día i r más allá de avenirse a una suma- gloy semanas, acaban por producir la fatiga, bal. H e r r von Papen replica que el Reich y las gentes se desentienden diciendo: B u e pagaría. 2.000 millones y pico de marcos no; ya veremos lo que resulta al final de siempre que fuese suprimido el artículo 231 todo esto Diríase que los hombres resen el Tratado de Versalles, que establece ponsables reunidos en estas clases de Conla única responsabilidad de Alemania en los ferencias establecieron premeditadamente esta táctica, que escamotea el fracaso. Cuen- daños ¡causados por la guerra. A lo que Herriot contesta que Francia no hace hintan con el cansancio de los espectadores, capié en la cifra, sino en la intangibilidad y, cuando éste se produce, no hay peligro del Tratado. E s decir, que Francia habría de una reacción crítica demasiado severa. aceptado los 2.00 b y pico de millones si A l cabo de muchas semanas, a vécese de Alemania ihubiese renunciado a su pretenmuchos meses, los espectadores han olvidasión de suprimir una cláusula del Tratado. do el acontecimiento en curso y se esfuma Pues bien, el acuerdo final es que el Reich la esperanza puesta en él. Así ha, sucedido se compromete a pagar 3.000 millones y con la Conferencia de- Reparaciones reuni- queda intangible el artículo 231. Cierto que da en Lausana. Cuando las informaciones en el documento firmado se dice que existe periodísticas anunciaron que había acuerla posibilidad de suprimir o modificar las do las gentes se preguntaban sorprendicondiciones fijadas en Versalles, pero tal das: ¡C ó m o! Pero ¿seguía reunida- esa declaración no es nueva ni añade nada. Y Conferencia? sin embargo, V o n Papen se da por satisfecho y paga tal vaguedad con cerca de mil S i la Conferencia de Reparaciones esmillones de marcos de propina... tuvo reunida durante varias semanas, y ha Decididamente es posible que, además de llegado a un acuerdo. ¿En qué consiste? la explicación de los menos perspicaces E n verdad que resulta: difícil pronunciarse. cuando aseguran que- el convenio firmado Nadie podría decir en nada y nadie poen Lausana tiene un objetivo en función dría afirmar que el, acuerdo tenga, un valor de política interior, haya otra. ¿Cuál? Bien positivo. A tal punto es confuso vago, i m pudiera ser una cuyo alcance se proyecta preciso y vacuo el documento firmado por los negociadores, que no falta quien ase- en la Conferencia del Desarme. Se ha hablado estos días de una alianza militar gure que existe otro acuerdo secreto. L o s francoaiemana. E l rumor ha sido desmenmenos perspicaces y maliciosos opinan que tido, pero no lograron desvanecerlo... ei único objetivo del acuerdo fué hacer posible que MacDonald, Tlerriot y y 011 Papen L a satisfacción que manifiestan los tres aparezcan triunfadores en sus respectivos países. Y lo ciertp es que la Prensa de presidentes por sus triunfos, ¿puede contagiarse a los pueblos que esperan la soluBerlin, con contadas excepciones, se felición al dramático instante del mundo? cita del- triunfo de V o n Papen; la Prensa Nuestra obra- -dicen- -contribuirá a restafrancesa canta el triunfo de Herriot, y los blecer la confianza. Y como, según una diarios ingleses ensalzan la victoria de Macopinión manoseada, la duración de la crisis Donald. ¡H a sido una batalla ganada por es por falta de confianza, de ahí que infietodos los adversarios! L o s tres héroes vuelran que se ha adelantado mucho para poven cubiertos de laureles, y los pueblos los nerle término. ¡Que renazca la confianza aclamarán hasta que se den cuenta del may se habrán curado todos los males! dicen gro botín que cada cual se llevó de L a u con Una solemnidad casi cómica. ¿Confiansana. Pero, siempre seg- ún la opinión de za entre. quiénes? ¿Confianza entre pueblos? los menos perspicaces, la negociación no ¿Confianza entre Estados? ¿Confianza entenía otro objetivo, es decir, consolidar las tre clases sociales? Ciertamente, es necerespectivas posiciones políticas de los presario que se restablezca, la confianza; no sidentes. Y quienes así piensan imaginan está mal que los pueblos, y los Estados, y así las discusiones: las clases sociales vuelvan al comercio en plena confianza: pero ¿cómo lograrlo? U n Von Papen. Querido colega monsieur acuerdo como el de Lausana no tendrá esa H e r r i o t necesito volver a Alemania con virtud. Demasiado lo sallen los negociadouna apariencia de triunfo. De lo contrario, res. Pero aluden a otra confianza; y liemos seré pronto presidente dimitido. de hablar de ella otro día. Monsieur Herriot. -En la misma situación me encuentro yo, querido colega. ANTONIO A Z P E I T U A Míster MacDonald. -Y mi situación seGinebra, julio, 1932. ría más crítica si regresara a Londres sin NUEVAS INTERPRETACIONES OPINIÓN Y RUIDO 1 Uno de los; mayores peligros que acechan al político en todos Tos países del mundo, pero principalmente en los latinos, y dé un modo singular en España, es el de confundir, según frase ya famosa, la opinión con el ruido. Y o quiero prescindir en este momento de todo lo que puede haber de mezquino, de ruin y de interesado en la conducta de los hombres públicos, que, al fin y a l c a b o son hombres y están sujetos a las mismas leyes psicológicas que los demás mortales. Quiero partir de la base de suponer en todos ellos pureza de intención, fe en los ideales, amor sincero a España. Y puesto ya en ese terreno, quiero considerar el caso de los hombres que trajeron el cambio de régimen en España, echando sobre sus hombros y sobre sus conciencias la enorme responsabilidad del trastorno político y social que tal cambio suponía. Para ello hay. que volver a colocarse en el 14 de abril del año pasado. N o sé si alguno de ellos lo dijo, creo que sí; pero aunque no lo dijeran es igual. Aquél, fué para todos q casi todos ellos el día más feliz de su vida. N o era para menos. Unas elecciones en las que la masa neutra, la famosa masa neutra, demostró ser más papista que el Papa; una victoria incruenta y decisiva y un entusiasmo en la calle tan desbordante e intenso dentro de su chabacanería, que pudo marear de tal manera a alguno de aquéllos hombres, que se permitió calificarlo posteriormente de hora aristocrática Ese día, día señalado, f u é e l primero, quizá el único en que las manos de los artífices de la precoz revolución pudieron frotarse unas contra otras en señal de júbilo y alegría. Y a he dicho que no quiero hablar de bajas pasiones, sentimientos de venganza, de desquite, de ambición. Sólo quiero ver, sólo quiero considerar el lado romántico, la faceta pura de aquella victoria. ¡Gran día el 14 de a b r i l! Allí, delante de ellos, a su disposición, acogedoras, aparecían en blanco unas páginas de la historia de España. ¿Qué mejor perspectiva para gobernantes inéditos? S i algún saldo de escrupulosa t i midez entumecía sus brazos, allí estaba el c amor de la calle para confortarlos y decidirlos. V i v a s entusiasmo, alegría, algazara, olor a pueblo triunfante. Cada salida al balcón era una traca de aplausos enardeceddres. Aquel día, aquella tarde, ese puñado de hombres pudo sentirse España sin padecer de delirios de grandezas políticas. Después... A l día siguiente... ¡A h al día siguiente empezó la cuesta arriba... ¡Y qué cuesta... ¿Quién de vosotros no ha tomado parte alguna vez en una juerga de esas qué salen redondas? El vino bueno, l a compañía agradable, gracia, buen humor, risa, alegría, sin sombra de disgusto... T a l vez se acueste uno marcado, pero feliz... L o malo es el despertar... Y el 15 de abril tuvieron que despertar aquellos hombres. N o les envidio ese día, ni los que siguieron, ni. los que les falten por vivir. H a y una ley económica que puede aplicarse perfectamente a la política. Cuanto más difícilmente se adquiere un capital, con tanto más cuidado se conserva. Más gráfico aún: dinero ganado en el juego, dura poco.