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MADRID- SEVILLA 2 1 DE 1 ULIO NUMERO D E 1932. DIARIO DO. Sl ILUSTRAVIGE 9. 201 AÑO MOOCTAVO S U E L T O 10 C E N T S TtEDACCION: PRADO D E SAN S E B A S H A J í SUSOBIPOIOIíES S A N U N C I O S MUÑOZ NUMERO OLIVE, CERCANA A OETÜAN, SEVILLA CON U N A S E S I O N E N L A E LOS PRINCI 1 CON RESPECTO C O N T E N D I E N T E S SE A SUS POSICIONES D E L DÍA AYER E L D E B A T E POLÍTICO El señor Prieto da a entender que los socialistas levantan el veto contra el señor Lerroux. Este, en su rectificación, dice que una sola palabra autorizada en momento de peligro para la República, basta para que los radicales cesen en su oposición. Intervención de don Miguel Maura. Concepto del señor Azaña sobre la opinión pública. Él señor Besteiro da por terminado, con decisión, el debate. Los ministros socialistas están conformes y ha producido este debate era que sonase La sesión del repliegue con el manifiesto de su partido en el fondo; en el Parlamento un eco de la opinión púlo sellarían con sus firmas. Ahora bien; blica, duro que sin efecto consecutivo, y meQuienes suponían, que el debate político dejan de cuenta del redactor las frases que nos inmediato, cuando de antemano se des- planteado por el Sr. Lerroux y aceptado. por han levantado la polvareda, aunque acaso cuenta la voz de la calle. La lia recogido el e! jefe del Gobierno terminaría en una sese trate de palabras que no tienen más que Sr. Lerroux para acusar cómo están divorsión patriótica, no andaban descammados; un valor literario Esta es, en síntesis, la ciados el espíritu nacional y las Cortes. Lo la profecía, en realidad, no tenía un gran vadeclaración que por sí y a nombre de sus que se dice en todas partes dónde no priva lor, porque los asiduos concurrentes a las colegas del banco azul hizo ayer el señor el interés partidista de los ministeriales, lo sesiones parlamentarias están convencidos Prieto, y como puede advertirse sin que- ha interpretado también ayer el Sr. Maura, de que sea cual sea el motivo de la lucha, brársela cabeza para salir del trance. Asi, al glosar los apostrofes del Sr. Royo Villa- estas Cortes resuelven de ese modo sus d i a paso ligero y como quien aclara una errata, nova sobre el problema del Estatuto. Y el ferencias. una trasposición de vocablos o un lapsus de postulado coincidente, ha sido señalar el riesL a expectación del Parlamento, le la capluma, el Sr. Prieto creyó liquidar el punto go de que continúen los actuales gobernar lle, no se había extinguido; quizá pudiéramás grave del debate político. Sólo que el i tes. mos decir que estaba acrecentada, porque auditorio del Parlamento y las gentes de A iodo ésto se responde desde el banco suponían muchos que la intervención del sefuera se han de dar cuenta de- la presiidi- azul con el tópico de la campaña derechisñor Prieto pondría un matiz pasional en el gitación del ministro que, para mayor efecto j ta Ni a sí mismos se engañan los hombres debate. Y así, la C á m a r a apareció compleen el escamoteo, ha sustituido el valor del del Gobierno. Tratárase únicamente de las tamente llena tan pronto como el Sr. Besconcepto por el de las palabras. Porque lo fuersas de derecha propiamente dichas, y ya teiro ocupó su sitial. insólito y punible en el manifiesto no era el) sería mucho que esos mídeos reaccionaran, modo de expresión, sino los conceptos de I como se observa que reaccionan en actividad Y comenzó su discurso el ministro de Obras Públicas. Se advirtió desde sus p r i veto y de amenosa. Con mejor literatura de organización y dé propaganda. Pero la hubiera sido igualmente reprobable. Por si fuerza es mucho mayor. Hay una oleada meras palabras que. el, Sr. Prieto se propose malograba el truco, el Sr. Prieto dióse enorme de opinión, antes neutra, que fué nía echar freno a sus vehemencias verbales prisa a, desusarse en el equívoco para entre- determinante en el voto del 13 de abril, v proceder con cautela y la Calma que las como, ayer reconocía y proclamaba el señor circunstancias exigían. L o consiguió en garse a una recapitulación de reproches al Lerroux, y que ha. vuelto la espalda a la cuanto a la forma, que fué suave y correcta; Sr. Lerroux, bien que con habilidades de templanza, a fin de evadir recíprocas vio- República con decepción y con alarma. Y. pero no en el concepto, de una dureza y de lencias. La nota temática fué, por supuesto, en esa gran masa se comprenden muchos sec- una crueldad a veces desproporcionada con tores independientes, de sentimiento liberal, los miramientos prudentes que el Sr. L e el peligro de la filtración monárquica en el rroux empleó en el discurso y en la rectificacampo republicano que el Sr. Lerroux fa- que no quieren vincularse a un régimen que vorece, la obsesión de las derechas a cuyo no es lo que esparaban, y a unos políticos ción de la anterior jornada. L a primera parte fué un capítulo de los servicio necesariamente quedan cuantos no que no cumplen el programa de ¡felicidad, reverencian y glorifican la actuación del so- ofrecido en su famoso manifiesto revolucio- agravios hechos por el Sr. L c r ú u x al particialismo desde el Poder. Esa actuación- -nario. Cuando ayer hablaba el Sr. Azaña de do socialista, y como convenía a sus fines nos lo hizo saber nuevamente el Sr. Prieto que el gobernante no debe guiarse por una políticos, e x a g e r ó l a medida de las imputacorriente de opinión, ni someterse a- -es puro sacrificio, y en cuanto a sus pe- reincidía en su contumacia. El estadistaella, ciones hechas en distintos actos públicos por pueligros no hay más que uno y amagándoles de y debe oponerse a un estallido pasional delel Sr. L e r r o u x y por el Sr. Guerra del R í o a las autoridades y masas de la organización. a ellos: el desvía del obrerismo hacia otras sentimiento público que, además de ser inorganizaciones. Que es justamente todo lo motivado, comprometa la paz pública o los A continuación hizo la afirmación concreta y terminante de que los tres ministros sociacontrario de lo que han dicho y escrito el intereses, que están por encima de convulSr. Largo Caballero y otros primates, según siones impresionistas. Pero si el clamor de listas suscriben íntegramente el manifiesto del partido. los cuales el socialismo crece día por día las mayores fuersas vivas de un país se como una avalancha. Y, ¿hasta cuándo du- alza contra actitudes y hechos concretos, en- Pudiera parecer que esta manifestación, rará la abnegación en las carteras? El lector tonces la resistencia es el divorcio, y aven- nervio del debate y desde. luego buscada reiadivina la respuesta, porque el expediente turarse al divorcio desde el Poder, con la teradamente por el Sr. Lerroux, habría de de las leyes complementarias es ya de uso ficción teórica de una mayoría parlamenta- producir en la C á m a r a una impresión hondícomún. Con razón replicaba poco después ria que ya no concuerda con la del Cuerpo sima. N o sucedió así. Los diputados escuél Sr. Lerroux que en ese anónimo de unas electoral, un empeño ilusorio y estéril. charon las palabras del Sr. Prieto sin la m á s leyes, que nunca se precisan, puede estar el leve reacción. Seguramente en el ánimo de designio, de las Cortes interminables, sin todos estaba el convencimiento de qrtó las que valga aducir algunos proyectos taxatiorganizaciones societarias contrastan siemLErt USTED vamente comprendidos en la Constitución, pre sus actos con sus hombres representatiporque ni se citan como tínicos, ni se han vos. Para explicar las relaciones del partido traiado con urgencia, porque aún siguen socialista y la Unión General con sus reprediferidos. sentantes en ei banco azul, expuso una teoEl ¿meo resultado que podía proporcionar i ría que se asogió con murmullos proloaes la mejor 3 e las revistas 1