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A B C. g í E V E S 2 í D E J U L I O D E 1932. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G 17. -También hemos cambiado impresiones sobre el debate político. -Y a usted, particularmente, ¿qué juicio le merece? -Yo creo que las cosas han quedado perfectamente aclaradas. ¿Y de la posición del Sr. Lerroux, después del discurso del Sr. Prieto? -i A h! Pues que me parece muy bien. ¿Y cree usted en una posible inteligencia entre las fuerzas republicanas? -Yo siempre he creído en ella, terminó diciendo el Sr. Carner, pero mucho más después de ese discurso del Sr. Lerroux. -Que es una puerilidad- -dijo el señor Martínez Barrios- porque el Sr. Maura está decidido a rectificar; nadie podrá impedírselo, ya que puede presentar mañana mismo, a primera hora, una proposición incidental. Después se le pidió su opinión sobre el debate político. ¿Qué más opinión que la ya expuesta por el partido radical? -exclamó el Sr. Martínez Barrios, añadiejiáo- ha habido hoy un discurso de formidable polemista, que es el del Sr. Prieto; una bella y clara rectificación del Sr. Lerroux; una intervención del Sr. Maura, que ha exasperado un poco al Sr. Azaña, y un discurso de éste, que ha dejado las cosas, poco más o menos, como estaban. -Sí- -dijo un periodista- poco más o menos como estaban antes del debate. -Eso no- -replicó el Sr. Martínez Barrios- Y a están perfectamente claras y definidas las distmt- posiciones; los que tenían que atacar lo haa Ijecho o han dejado patentizada la índole de sus ataques, y los que tenían que defenderse se han defendido, poniendo de manifiesto su forma de atrincherarse. ¿Y cree usted que tendrá consecuencias este debate? -Desde luego. Estos debates siempre tienen consecuencias, que se perciben más tarde o más temprano, y casi siempre por cuestiones distintas de las que motivaron el debate; ya verán como así sucede. -Se dice- -dijo otro informador- -que la minoría catalana acelerará el curso de los acontecimientos. -Eso ya. no puedo contestarlo yo- -terminó diciendo el Sr. Martínez Barrios, que entró seguidamente en el salón de sesiones. E l Sr. Salazar Alonso, refiriéndose al de bate político, manifestó a los periodistas lo siguiente: -Sucede que el problema coasiste en la alarma pública, ante unas Cortes. cuya vida hacen ellas depender de sí mismas. Esa alarma crece, al ver que sólo no se hacen, sino que no se presentan leyes que son indispensables, y que las Cortes ratifican su fe en la vida perdurable, y la opinión en la necesidad de decidir, sin mescolanzas, si el país ha de ser socialista o liberal en los graves problemas planteados. Que ese arco, cada vez más tenso, amenaza con romperse, y si una parte cede, saltará con quebranto para los intereses patrios. ¿Es democrático que el Parlamento persista en un término del arco con toda energía? He ahí lo que debe resolverse con urgente apremio. entrado en el debate político; es necesario, no obstante, y por dignidad, entrar en él pues si no ha de tener explicación nuestra actuación fuera del Parlamento. El Sr. Gil Robles se expresaba en estos términos: -Y a me figuraba yo que todo esto terminaría en sesión patriótica. Lo que sí me sorprende es que no se hayan metido con la minoría agraria. Es el aspecto obligado, de estas sesiones. Con todo, no pierdo la esperanza de que así suceda. Para el Sr. Companys el ministro de Obras Públicas había pronunciado un gran discurso, casi sin precedentes. -Su disertación- -dijo- -ha sido intencionada, hábil, correcta y elocuentísima. H a entrado también en el problema político y es de suponer que, de acuerdo con él y con el tono empleado, el Gobierno, que se había dseplazado a la derecha, volverá al cauce de la revolución, que apenas ha comenzado, y afirmará su sentido izquierdista, del que se estaba apartando imprudentemente. Esta será, pues, una consecuencia del diálogo político, y de lo- contrario los- pasajes del discurso del Sr. Prieto no serían más que hermosas habilidades polémicas. Creo que el partido radical se va alejando del Poder. E l discurso del Sr. Lerroux me. ha parecido muy bien, pero defendía una causa que después de hablar el ministro de Obras Públicas estaba ya juzgada. E l Sr. Beunza decía: -Esto ha sido el abrazo de Vergara. No ss para qué va a hablar Maura. E l debate es ya un cadáver. L a novedad para todos es el resultado: que ahora el manifiesto socialista tendrá una firma más: la de D. Alejandro Lerroux. ¿Y de la intervención del Sr. Maura, qué opina usted? -le preguntó un informador. -Me ha parecido bien. -Pues ayer en una conversación- -le dijo un periodista- -que tuvo el Sr. Maura con el Sr. Companys le dijo que tenía que dar una nueva carga contra el Estatuto. -Pues yo en el caso del Sr. Companys le hubiera contestado que él es precisamente uno de los más ligados al compromiso de la concesión del Estatuto y que no debe olvidar que durante el período revolucionario estuvo varias veces en Barcelona y le pareció muy bien la concesión del Estatuto, muy distinta de la autonomía que ahora quieren darnos y que de ningún modo satisfaría las aspiraciones del pueblo catalán. Comentarios de. -la sesión del martes El señor Azaña habla de su discurso del martes A la una y media de la tarde recibió el Sr. Azaña a los periodistas en el ministerio de la Guerra, con los que departió cordialmente sobre los temas de palpitante actualidad. Algunos periodistas felicitaron al jefe del Gobierno por su discurso de contestación al del Sr. Lerroux, pidiéndole su opinión sobre los diversos comentarios que hacía la Prensa y las posibles derivaciones del debate que había de continuarse en la Cámara. E l Sr. Azaña, con el deseo bien manifiesto de charlar un rato con los informadores, dijo que desde las cuatro de la madrugada, en que se retiró a descansar de su despacho, no había tenido ocasión de leer ningún periódico ni de hablar con nadie, y c; ue eran los periodistas quienes debían darle esas noticias. Uno de éstos, aludiendo en tono de elogio a varios puntos de su discurso, hizo resaltar la opinión de algunas personalidades, icoincidentes en apreciar que tal oración había sido una de las mejbr, es pronunciadas en la Cámara por el Sr. Azaña. E l jefe del Gobierno, siempre en tono de broma, contestó a este elogio, diciendo: -Pues eso que ahora estoy bajo de forma Otro informador, por el contrario, le hizo saber que también algunos apiñaban que en su discurso se desvió de los puntos más esenciales contenidos en el del jefe. de los radicales. A esto el presidente replicó que quien haya leído con detenimiento su discurso habrá podido ver que nada en él quedaba por contestar. Claro está que eso; no quiere decir que mi respuesta la hubiera de hacer a gusto de los que esperaban y esperan otra cosa. ¿Piensa usted intervenir esta tarde? -Allá veremos. Y a saben ustedes que er? primer término hablará el Sr. Prieto. Por qué no intervino don José Ortega y Gasset Se aseguró anoche que el Sr. Ortega y Gasset había desistido de intervenir en el debate político por considerar que éste se desarrollaba en términos casi personales: es decir, que hubiera intervenido, y quizás muy enérgicamente, de habérsele dado otros vuelos, cosa que el Sr. Ortega estimaba indispensable en los actuales momentos. El jefe de! Gobierno cambió impresiones anoche con algunos ministros sobre el momento político A las once y media de la noche se reunieron en el despacho de ministros de la Cámara, el jefe del Gobierno y los ministros de Agricultura y Hacienda. L a reunión duró más de hora y media. A l abandonar la Cámara el Sr. Carner los periodistas le preguntaron sobre el objeto de la reunión, y el Sr. Carner contestó: -No ha tenido importancia; ha sido un cambio de impresiones sobre el actual momento. -Es que a esta reunión- -le dijo un periodista- -parece le conceden gran importancia, por suponerse que. han tratado ustedes del Estatuto de Cataluña. -Naturalmente que hemos hablado sobre el Estatuto de Cataluña, pero es prudente no decir nada, y menos yo, que no me gusta ser indiscreto. ¿if del debate político, que han tratado ustedes? A l señor Alba le pareció muy bien el discurso del Sr. Lerroux Ayer tarde conversamos con el Sr. Alba, quien refiriéndose al discurso del jefe del partido radical, dijo: -Estuvo muy bien. Dijo cosas duras, claras y muy bien dichas, aun cuando en esta Cámara se ha perdido el sentido de la l i teratura. ¿Intervendrá usted en el debate? -le preguntamos. -No creo- -contestó- pero ello dependerá del curso que siga el debate. A modo de comentario del discurso de ayer del Sr. Lerroux, dijo que muchas, veces hay que sacrificar los efectos oratorios a la conveniencia política, y estaba claro que el partido socialista levantaba el supuesto ¡yeto al partido r a d i c a l Durante el descanso. Frases y actitudes Pidió la palabra el Sr. Maura para intervenir en el debate; pero el Sr. Besteiro concedió un breve descanso a los diputados que habían permanecido en sus escaños durante tres horas. Como es natural, el intermedio se aprovechó en los pasillos para comentsr con viveza el desarrollo de la contienda política. E l Sr. Maura decía en un grupo que hasta ahora no se había hecho nada más que substanciar una querella personal, pero no se ha