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A B C. J U E V E S 21 D E J U L I O D E 1932. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G 20. D i g a el S r Lerroux si es de los que piensan estar quietos o retroceder. N o hay peligro de restauración monárquica, porque l a realeza no dejó una estela de exaltación personal Que fuera una esperanza para los conservadores. E l monarquismo de hoy es de unos jóvenes de cabarets, que, merced a tma benevolencia. nuestra, -se sienten jaquetones. (Grandes aplausos. E l l l a m a m i e n t o a las derechas Sr. Lerroux, su ardor juvenil y suproceder 1 denes religiosas. (Aplausos en la mayoría. de siempre para reconocer que había justifi- Habló también de su contrariedad al dar cado como algo puesto en razón en algún mo- i demasiada participación a los socialistas. mento una Dictadura militar. (Aplausos. i E l Sr. L E R R O U X E s o no lo he dicho. E l deber del S r L e r r o u x no era prestar, E l ministro de O B R A S- P U B L I C A S tornavoz ante las palabras de peligro, sino el Está bien. N o insisto. Vamos a otra cosa. de contestar que todas sus fuerzas políticas Recuerda la proposición de la minoría estarían en aquel momento al lado del G o- radical en favor de la creación de un sello bierno. conmemorativo de Fermín Salvochea, el E l Sr. Lerroux lia incurrido en. una ingeanarquista andaluz, contra cuya figura nada nuidad imperdonable. E s sabido qué l a repretiene que decir, pero señala la anomalía de sentación socialista atrae los odios y los agrá- que hayan sido los radicales los que frevios de los enemigos del régimen, y es evicuentemente se han unido a los sindicalisdente que si los socialistas fueran en su protas en frente de los socialistas. ceder contra éste no sucedería así, sino que Respecto a la protesta del Sr. L e r r o u x su continuación en el Poder sería deseada. sobré la. retirada del Crucifijo de las escuePero vamos a suponer q u e s a l i m o s dei las nacionales, tiene que recordar que tal Gobierno. ¿Cesarían los enemigos en el ata- medida obedece al cumplimiento del artículo que? N o H o y representamos e l extremo 48 de l a Constitución, votada por el señor más radical; pero si desapareciéramos nosLerroux y que declaraba laica la enseñanza. otros, el ataque se dirigiría contra los r a Recuerla también las palabras del señor dicales- socialistas, y si sólo formaran los Lerroux contra él Gobierno por las Delegaradicales el Gobierno, serían las huestes de ciones de Trabajo, contra cuya ley votó y L e r r o u x las furiosamente atacadas. basta fué solicitado el quorum; en cambio Dice luego que los socialistas constituyen tiene que señalar la contradicción de que toa enorme fuerza en r i país, y a estén denamigos y correligionarios del Sr. L e r r o u x tro o fuera del Gobierno, y. forma l a organiestén desempeñando altos cargos en el G o zación política más fuerte que hay en el bierno, incluso Gobiernos civiles. (Aplausos. país. Debido; a esto nos hemos obligado a Se nos pregunta por qué estamos en el adquirir compromisos que no nos convenia Gobierno. Tengo que decir que los socialisaceptar. E l millón de obreros de l a Unión tas; no hemos, pasado a la República ninGeneral de. Trabajador. es es una fuerza que guna clase de facturas. E n el período preno se puede destruir, n i desconocer; con revolucionario no exigimos más que una veinte o con ciento treinta diputados al lado cosa: la de que todos los elementos republide esa fuerza: se puede gobernar; pero concanos se unieran para que el movimiento tra esa fuerza es casi imposible gobernar, fuera efectivo y condujera al éxito. Cuándo dada su disciplina. éste se logró, el partido socialistas llevó representación propia al Comité revolucionario y los republicanos exigieron su repreL a p e r m a n e n c i a de l o s socialistas e n el sentación en el Gobierno que hubiera de Poder formarse. N o nos interesa permanecer en el GobierL o s elementos militares que i n t e r v i n i e r o n no más que el tiempo necesario para cumplir los compromisos que hemos contraído en el m o v i m i e n t o r e v o l u c i o n a r i o e x i g i e solemnemente. r o n l a participación d e los socialistas e n A nosotros no nos tocó en el reparto de el P o d e r aquellas medidas que, según e l S r Lerroux, A nosotros nos hubiera convenido coopehan causado disgusto en el país. Antes de ahora se ha proclamado que to- rar al movimiento revolucionario y. haberos entregado plenamente el Poder; pero los das las medidas del Gobierno anterior y del elementos militares que intervenían en él actual- se deben a acuerdos anteriores, a los movimiento exigieron la participación de los que el S r L e r r o u x prestó su conformidad y que se plasmaron en proyectos de ley, que socialistas en el Gobierno, -y entonces nosotros nos sacrificamos, y por no deshacer el tuvieron su aprobación. movimiento, acallando las discusiones interN o se puede hacer bandera, ante las multitudes de medidas de Gobierno que se han nas del partido, acudimos a ocupar estos puestos. adoptado con el acuerdo de su señoría. Nos acusa el S r L e r r o u x de estar realiDice que la indulgencia es propia de la zando una obra desmoralizadora, una espeancianidad que se atribuye al Sr. Lerroux. cie de ensayo de nuestras ideas sobre l a eco (Rumores en los radicales. nomía nacional. Esto es completamente i n Contesto a esos rumores, aun lanzados en exacto, pues n i la ley A g r a r i a responde a voz baja, diciendo que siento profundo resnuestras ideas. Somos hombres formales, y peto por el Sr. Lerroux, y que no trato de hemos venido a la República con l a espeinferirle l a menor molestia personal. Leyendo las manifestaciones del S r L e- ranza de que ésta sea un marco más amplio para nuestras aspiraciones el día de mañana. rroux hechas en Zaragoza se me ocurrieron S i aquí ha habido algún sacrificio ha sido el algunas razones, que trataré de expresar. A l del partido socialista, porque siendo el más inculpar al socialismo de hacer experimendistante de las aspiraciones de este régimen, tos in anima vüi en el concepto de la- Ecoa é ¡le tocaba disminuir y recortar sus aspinomía nacional, yo recordaba que al trazarse raciones. Y el peligro para l a República de el Gobierno provisional su programa y llenuestra permanencia en estos bancos no está gar al guión de la reforma agraria, profunen lo que cree el S r Lerroux. E l peligro damente más intenso que el actual, el señor es que las masas se desvíen de! socialismo y Lerroux, con un entusiasmo juvenil, -dijo: acudan a aumentar otras masas. E s a es la verdadera revolución A s í tengo Nosotros hemos venido aquí a consolidar yo registrado el pensamiento del Sr. L e la República; pero entre aquellos hombres rroux en este respecto. (Rumores. que pretenden retroceder o extraviarse, o enE n el otoño de 1930- -momentos inolvidatre los que tratan de avanzar y seguir adebles- el Sr. L e r r o u x hablaba de otra malante, nosotros iremos siempre con estos nera y nadie esperaba hubiera de i r a busúltimos. (Grandes aplausos de l a mayoría. car en las fuerzas monárquicas ese detritus que trata de recoger. (Aplausos. Nos habla de la llaga de l a Iglesia, herida por las disposiciones del Gobierno, olvidando el Clínica del doctor Morón. Sevilla. Operavoto particular que defendió el Sr. Alvarez ción de cataratas, estrabismo, giaucoma. etc. Mendizábal, en nombre de l a minoría radical, en el cual pedía que se expropiaran los E l mayor surtido en cuartos cíe Ibaíío y los bienes de la Iglesia Católica y l a incautación mejores precios, INDUSTRIAS GUILLEN, de todos los bienes pertenecientes a las Q r Resolana, 29, Sevilla. N E l peligro está en l a desnaturalización y desmoralización de l a República, no por el adueñamiento de ella por las derechas, que éso no me da miedo, sino por esa escoria social eme era el caciquismo embrutecedor y vil en que se apoyó el régimen monárquico. E i S r L e r r o u x se equivoca al llamar a golpe dé clarín a esos elementos para robustecer a l a República. H u y a su señoría de esos contagios, y no encharque con cosas podridas que impedirán 1 que pase su figura a la posterioridad con un nimbo glorioso. H e dicho muchas veces que las derechas españolas tierten un órgano magnífico, moderno, precavido y celoso de l a marcha de todas las colectividades que forman un sector de la vida española. Y o leo todos los días es- e órgano, cuya perspicacia ha logrado muchas veces despertar l a mía. (Lee u n suelto de El Debate, periódico a que se refiere el orador, dedicado al discurso del señor L e r r o u x en Zaragoza, diciendo que no es poco lo logrado, y que, si no fuera pon el vigor de la persistencia, nó se hubiera podido recorrer el camino que se ha g a nado. Invita al Sr. L e r r o u x que por su historia, su elocuencia y su edad debe pensar en estas cosas, a obtener deducciones d- e la. coincidencia y aplausos por parte de un periódico como El Debate. Recuerda que cuando el. presidente de l a República requirió á los ministros socialistas a formar parte del Gobierno, alguno ofreció gran resistencia a aceptar l a cartera; pero, aceptada, hasta que sea cumplido el programa, continuaremos en el Ministerio, el cual abandonaremos en el mom- ento oportuno, sin un gesto n i una palabra de disgusto. Respecto a nuestra lealtad con la República, cabe preguntar a l S r Lerroux. D u rante su permanencia en el Poder, ¿observó que faltábamos a ella? A y e r mismo dijo que nosotros colaborábamos, patrióticamente. Nosotros estamos seguros de nuestra lealtad a! socialismo y a l a República, y no i n currimos en ninguna contradicción al permanecer en el. Poder, -porque al derrocar l a Monarquía abrimos cauce a nuestros ideales. Invita al Sr. Lerroux a demostrar con qué medidas se ha perjudicado a la economía nacional, porque si alguna se dictó, de ella fué tan responsable el Sr. L e r r o u x como el resto de los ministros. N o ha h a b i d o veto al señor L e r r o u x Respecto del veto supuesto al Sr. Lerroux, dice que no hay tal. Porque si el- Sr. L e rroux cree que el Gobierno de los socialistas perjudica hoy al país, nosotros estimamos que un Gobierno presidido por el Sr. L e rroux sería funesto, y, desde luego, no podría tener nuestro apoyo. Temo a una desnaturalización de l a República, por infiltración de elementos enemigos de la República, de la libertad y de l a democracia. E s una equivocación del Sr. L e r r o u x el procurar atraerse a esos elementos; equivocación que pagará muy cara y de l a que l a República está libre, porque ningún otro republicano lo estima bien orientado. Cuando el partido socialista firmaba el documento oponiéndose a toda dictadura, pensaba que ésta habría de tender a imponerse al Parlamento y al presidente de l a República, y el manifiesto no. es más que un clari-