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DIARIO ILUSTRA- DIARIO DO. ILUSTRA- D O A Ñ O VI G E S! M OCTA V O 10 C T S NUMERO F U N D A D O E L i. A Ñ O VI G E- Sí M O C T A V O 10 G T S N U M E R O D E J U N I O D E 1905 P O R D T O R C U A T O L U C A D E T E N A LISTA D E C O R R E O S París, en rebeldía A José Félix de Leq uerica: ¿Recuerdas, José Félix, aquellas famosas setas de Burdeos? Venías tú de Londres y tenías que seguir viaje a España. E l tren salía antes de. que comenzase el servicio en los restaurants. Además, era en el tiempo de la guerra. Paincaré y los ministros buscaban refugio en la ciudad del Garona, que iba poblándose con- otros huéspedes más respetables aún: los primeros heridos del frente. Tú, hombre a quien las alegrías no distraen de una honda y humanitaria preocupación, y viceversa, lamentabas, y en esto i n fluía no poco tu naturaleza bilbaína, es decir, gastronómica, que las circunstancias te impidiesen saborear como en, otras ocasiones un buen, plato de setas a la bordalesa. Y sucedió que te oyese un camarero, tipo perfecto de galo, con sus grandes bigotes caídos y su cráneo en punta, y allí mismo, en la terraza del café donde nos hallábamos, pudiste regalarte con. el sabroso manjar. ¡Admirable pueblo el de Francia, que hasta en las horas terribles sabe no olvidarse de la cortesía y de la propaganda del país! mundo enteró privaciones y amarguras; a na afluencia dé oro a los países acreedores; que no llegarán nunca los enfurruñados seren este caso, según Rist, a Francia, como vidores del cáravansérrallo aludido. Pero tieen ig 20 ocurrió con Norteamérica. (Tamnen la idea. de su responsabilidad, y esto les- bien Aftalion- -L ór et, sa distribution monimpide incurrir, no ya en la grosería: ni en diale, 1932- -niega la influenciasdirecta del el egoísmo. oro. sobre los precios. Sin embargó, confiesa que su distribución determina baja en los Días atrás preguntaban delante de mí a un cambios y elevación en el tipo de descuento, papá sobre la educación que proyectaba para y ya es bastante, porque ambos factores consu hijo, único y, como es natural, adorado. dicionan casi siempre los precios. Agrega ¿Haría de él un hombre de; presa, sin esba Rist en 1930: F r a n c i a acumula oro, recrúpulos, perito en técnicas, positivista; apto, patriando divisas, tan sólo en la medida preen fin, para la brega al uso de nuestra épocisa para elevar su encaje amarillo ai n i ca? P o r el contrario, el padre. a quien convel de las exigencias legales Por fortuna, sultaban no vacila en preferir la espirituael tiempo es un gran maestro, Y los últilidad, el sentimentalismo, la cultura desintemos balances del Banco de Francia son caresada, la caridad y el fervor. S i así no tapulta de ese razonamiento. E n el que tenconsigue el triunfo sobre los demás, lo obgo a la vista, él stock amarillo se eleva a tendrá sobre sí mismo, y, en. definitiva, esto 82 millones de francos, contra un volumen es lo que importa. de billetes que no pasa de 81. L a circulaBasta 3 a de plática, querido José Félix, ción fiduciaria, strictu sensu, está cubierta aunque nada exprese la momentánea situamás del 100 por 100. Las exigibiíidades a ción del mundo, como, el hecho de que se la vista tienen una garantía del 76 por 100, salga de París, no tarareando un cuplé nueo sea, más del. doble de la exigida por la ley. vo, sino con escrúpulos de conciencia. N o parece fácil cohonestar con este exceso la reciente repatriación de los haberes que FEDERICO GARCÍA S A N C H I Z París tenía en. Nueva Y o r k P o r lo menos, al hacerla, no podrá hablarse ya de la neBremen, julio 1932. cesidad de completar las reservas legales... r TEMAS ECONÓMICOS Anoche, en uno de. los mejores hoteles parisienses, pensaba yo en el episodio que E l problema del o r o en G i n e b r a acabo de recordarte, y que nos pareció, tan significativo, pese a su trivialidad. Pensaba. III con tristeza, al ver la mudanza de las cosas. Actualmente, las reservas mundiales de Sea cual fuese la causa, ello es que ya no oro monetario ascienden a 12.000 millones existe en París la clásica gentileza suya. L a de dólares; el mínimo legal. de coberturano auténtica- y entrañable desapareció con la i n pasa de 8.000; hay, por tanto, un margen vasión yanqui, puesto que la compraron con libre de 4.000. Sin embargo, en muchos pauel dólar, y ella, aprendió el regateo de los ses falta oro, o, al menos, falta crédito. E l l o mercados. N o hay más americanos en los buprueba que el oro está repartido desiguallevares, n i casi extranjeros. P a r a los muy mente; o, por lo menos, que no todos los escasos de ahora, n i siquiera quedó un simupaíses que lo detentan saben y quieren uti- lacro de sonrisa. Nos tratan como ciertos lizarlo eficazmente. Hétenos así, de lleno, cómicos al público, si escasea; esto es, haante la supuesta esterilización del oro que ciéndole responsable del fracaso. se imputa principalmente a Francia. L a serie de pequeñas cuanto expresivas Soy algo escéptico en la. materia. Quiero acritudes alcanzó su mayor elocuencia en decir que jamás rendí culto ciego á ninguese hotel de fama universal. E n su comena de las teorías monetarias circulantes. L a dor, no muy. concurrido. O t r o galo móstaclásica doctrina de Ricardo, rediviva en l a chudo y pelado al rape servía unas mesas, y denominada teoría cuantitativa, admite cómo a todas con- el mismo desdén. Casi ofendía natural un equilibrio automático en la discon su malhumor, repetido en sus compatribución del oro merced al doble juego de ñeros, como unos espejos paralelos multiLas reservas oro de Suiza importaban los precios y el movimiento internacional de plicándose en inacabable perspectiva. N o en 192 S, 1 0 2 millones de dólares; en 1030, las mercancías. Según esa teoría, el aflujo pude contenerme, requerí al cabecilla de la 138; en junio de 1- 931, 162, y en marzo úlde oro a un país encarece sus precios; los huelga de amabilidad y le deslicé en su diestimo, 471; aumento en nueve meses, un precios caros estimulan la importación y tra unos francos. 190 por 100. Las de Francia ascendían? contraen la exportación, y el déficit comer ¿Q u é desea usted? 1.246 millones de dólares, en 1928; 2.039, cial provoca de nuevo la salida de oro. E l en 1930: 2.211, en junio de 1931; 2.683, -Sobornarle, amigo mío; ponerle un poco ciclo es perfecto e integral. A l menos en el marzo de 1932, y 3.197, en junio último alegre... Resulta muy triste comer viéndole libro. Porque los hechos lo desmienten. Aftaaumento en nueve meses, un 44 6 por 10 a, a usted esa cara... lion- nos. muestra su inaplicación, en. los Estay- en... dos. años. y medio, un 1 5 6 por 3 aa Unas horas más tarde, en las primeras de dos Unidos- y Francia, países ambosque, han Bélgica, y Holanda aumentan stís reservas hoy, iba yo en el tren que me, conducía a absorbido sucesivamente, gruesas masas. de én. igual, periodo a? razón del 75 y- 76, 5 por oro, sin elevar por ello sus precios ni; cpno Alemania, en donde me encuentro. Conmigo viajaba un matrimonio enlutado, persó- cer ninguno, de los fenómenos aludidos. 100, respectivamente. Cojamos entre esas ñas de cierta edad, con una elegancia ún ¿Pero no obedecerá este, aparente fracaso. a. naciones. -a F r a n c i a caso, el más típico dé todos. E n los últimos; cuati o años, F r a n c i a poco marchita, transparentando a la par co- la interposición; -de ¿un- nuevo y hasta- ahora aumenta, su, oro en- más de 40.0.00. i r ilíones desconocido factor l a esterilización áurea? tidianas preocupaciones y delicadeza moral; de francos, y sus billetes c- j 30.000 millones. buen gusto. Dirigíanse a Bélgica para asisHace año y medio, M r Rist rechazó la Cabe preguntar ¿e r a- p r e c i s o este aumento tir a la inauguración del monumento a un queja de esterilización lanzada contra F r a n de billetes? Mirando a la situación ecenó- j héroe francés, cuyo nombre llevan mis, cia. Aducía, en primer término, que la dismica de; Francia, no, porqué en 1927, con acompañantes. Hablamos; se mostraron amatribución del orq. no es un punto de partida; precios al por mavor más. elevados, -y pré- bles. sino un resultado del movimiento de. precios. Sin duda, estos franceses distinguidos so- L a baja de precips produce liquidación I n- cios, al detall. inferiores bastaban; 52.000 hiícaso, exportan cu ¡a crisis actual de- su P a t n a y d e l ternacional de- deudas, que, a- sü; yez, prigw ll. pne del ii ws té yj. én en r 1 r Llegamos, pues, a una conclusión vidente: F r a n c i a- -y también Suiza y Holanda, y acaso algún otro pueblo- -acaparan oro en cuantía superior a l a exigida, por su sistema monetario. Y aquí surge un segundo problema: ese exceso de oro, ¿es estéril O fértil, económicamente hablando? Rist nos dice que ningún Banco de emisión puede crear crédito a capricho (Y esto es cierto. E n la órbita monetaria, como dice W a r burg, los Bancos de emisión suelen ser. yunque antes que martilló. La auténtica creación de crédito es función propia de los. Bancos de primer grado esto es. de las grandes sociedades de crédito) S i el Banco de. Francia no utiliza su oro para forjar un más alto. volumen de crédito, es porque no lo necesita la economía francesa. E v i dente ¿Pero, no incumbe al oro, por ventura, una misión exterior tan vital como la que pueda realizar en el mercado interior del país que lo retiene? E l oro acumulado por. exceso en un país A o B, no debeatender otras necesidades qué las privativas de ese mismo país?