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Í asalto a la Casa de Banca de Aviles. su inutilidad, encuentra un pariente suyo, el comerciante L u i s Magni, que, iluminado su cercbho, no diremos que por una idea de espíritu infernal, sino, sencillamente, le- comerciante, le propone firmar un seguro, pues que su resolución de morir está bien meditada. L a casa aseguradora admite la muerte voluntaria como causa legal para pagar la cantidad convenida, siempre que haya transcurrido un a ñ o por lo menos entre l a fecha del contrato y el instante del suicidio. L u i s Magni paga la primera anualidad y se compromete a proporcionarle a su pariente los medios para que en este a ñ o último de su vida conozca que no siempre hay razón para odiarla. E l comerciante, en cambio de su generosidad, es el mayor beneficiario del seguro, y, como una limosna, o para mejor vestir de verdad l o que es una farsa trágica, permite que vayan unos miles de liras a las manos del niño que ha de quedar huérfano. P a r a Mazzari no es un mal negocio; sin este contrato de sangre, pacto del diablo como los que nos cuentan en. los viejos relatos, no conocerá nunca el placer de los vinos generosos, de los manjares ricos, de las sedas que acarician y adornan las carnes ajenas, y de las de estas mismas carnes, que acarician las propias. E s un a ñ o de fausto, sueño grato eme acaba cuando se cumple el plazo... Y entonces viene, también como en esas leyendas de trasgos, el diablo Magni a exigirle el premio de sus horas felices. L o persigue, lo acosa con el recuerdo de su palabra empañada; pero el pobre químico ama la vida ahora que ya conoce sus dulzuras... U n día, al fin, lo encuentran despeñado en la montaña, ¡unto al cuerpo, también sin vida, de una pobre muchacha que. lo acompañaba. E l hostelero los ha visto partir alegres, con ln alegría de l a mañana de sol. de los años jóvenes y del dinero, que muestra el hombre con pueriles alardes en sa cartera repleta: E s un accidente, una desgracia. Pero cuando ¡lega el memento de pagar la prima asegurada, la Compañía encuentra mil motivos de desconfianza y de escrúpulo. E l muerto era un pober hombre que j a m á s tuvo dinero con que pagar la anualidad. Maguí es el que ha pagado, y es, al mismo tiempo, el que se beneficia con mayor cantidad... N o cree en un accidente, sino en el suicidio provocado ñor l a insistencia y la persecución del comerciante; si acaso hubo accidente, dice, no í u e procado por la mano de Dios, sino por la más cercana de M a g n i Pero ante todas estas afirmaciones se levanta como u n misterio el espectro de la muchacha muerta con Mazzari. ¿Para qué éste iba a arrastrar a la muerte a su compañera ele viaje... i ¿E s posible cargar dos homicidios sobre la conciencia de M a g n i N o dice la acusación; la joven estaba comprada por el comerciante para afirmar al desgraciado químico en su idea de suicidarse. S i murió ella también fué porque se espantó después de su obra o porque el suceso se divide en una primera parte de crimen y otra segunda de accidente... E 1 L. le empujó y, acaso, el mismo impulso la a r r a s t r ó hasta la sima. Todo son conjeturas sobre las que se- apoya la Compañía, para no cumplir a su costa, en todo o en parte, el pacto de sangre, y si ello sólo hubiera de recaer en beneficio de Magni, todas las conciencian estarían a su lado, formando muro para que no pudiera avanzar la mano crispada del comerciante hacia el oro que cree, sin duda, ganado con licito comercio; pero en la penumbra hay un huérfano sobre cuya frente, por encima de legalidades, debería caer l a lluvia de oro en que se resuelve la tormenta desencadena en otra frente, tan p r ó x i m a a ella en distancia y en pensamientos. MARIANO TOMAS Ante el Juzgado de instrucción de Aviles el público espera la sahda de os atracadores deteidos por la Guardia civil en el monte de Murías, de Grado Cmndo la Benemérita iba en su persecución, los tres sujetos sacaron sus pañuelos y tos pusieron como bandera blanca, entregándose. Dinero y anuas dé fuego ocupados a los primeros detenidos. Los tres atracadores que se entregaron a la Guardia civil en el monte de Murías. Este es José Molina Martines, de veintiséis José María Castro años, natural de Gijón, (alias Feito de dieorganizador del. golpe y cinueve años. cabecilla de la banda. Vicente Gutierres Fernández, de veintitrés años natural. de San. Claudio de Oviedo. (Fotos Alonso.
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