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A B C EN LONDRES U n a fiesta militar i n c o m p a r a b l e La Cruz y la Bandera en la Retreta de Aldershot. l a Retreta de Aldershot, que se celebra cuatro días a l año, coincidiendo con l a temporada de Londres, asisten unas cien m i l personas las noches de g r a n lleno, o sea, siempre que se puede contar con el tiempo, y como Aldershot se encuentra a sesenta kilómetros de l a capital, l a organización del transporte de los espectadores supone un problema considerable. D e l a forma en que queda resuelto, basté decir, para dar una idea de cómo se hacen estas cosas en Inglaterra, que a las estaciones ferroviarias de Aldershot llegan cada una de esas noches doscientos trenes especiales cargados de viajeros, y que en los alrededores del gran anfiteatro natural que existe cerca de. esa gran ciudad militar hay espacio suficiente para estacionar cicuenta m i l automóviles. Cada parque de estacionamiento tiene u n níimero especial, dentro de l a serie diferenciada por un mismo color, y el piso de cada uno de estos parques, que, en total, son veinte o treinta, se halla claramente dividido, por medio de tiras de lona pintadas de blanco en tantee rectángulos como automóviles caben en el recinto, distinguiéndose cada rectángulo por un número señalado. E l billete que da derecho a estacionar el coche se compra con una antelación de varios días o varias semanas; lleva l a indicación oportuna: Parque R o j o núm. i E s pació número 165. A cada grupo de parques se llega- siguiendo u n itinerario distinto, que atranca en u n punto conveniente de las carreteras principales entre Londres y A l d e r s h o t y gracias a esta admirable organización, se llega al lugar del espectáculo, o se sale de- él, sin tropezar con el menor entorpecimiento, a pesar de que el número de vehículos estacionados en Aldershot en una noche cualquiera de Retreta excede del total de automóviles matriculados en una población como M a d r i d desde que se inventó el automóvil hasta la fecha. Conviene añadir, que la circulación por las carreteras se facilita en alto grado por l a eficaz labor de policías y soldados, que, situados a intervalos de cien o doscientos metros en una gran parte del trayecto, así como en todas las encrucijada desempeñan s u misión con el peculiar acierto de los i n gleses, que en materia de organización han ido siempre a l a cabeza del mundo. L o s extranjeros que fueron a Aldershot este año han vuelto maravillados de lo que acabo de contar; en cambio, los ingleses no le han dado mucha importancia. A nHHH v El espectáculo. L a Retreta de Aldershot se representa en medio del campo, al aire l i b r e en un i n menso anfiteatro natural, formado por una gran pradera, en primer término, y al fondo, por unos basques que, al anochecer, confunden sus suaves matices con las tonalida des características de los paisajes lejanos en el condado de Sürrey. Aldershot ha pasado de antiguo campamento a ciudad m i litar considerable, conglomerado de cuarteles, viviendas de oficiales y edificios diversos del Ejército que, en conjunto, forman un pueblo admirablemente unido. Gustan los ingleses de segregar en barrios, o en ciudades enteras, a determinadas clases de l a sociedad, y por eso existen ciudades de estudiantes, como O x f o r d y Cambridge, y c i u dades militares, como Aldershot y Salisbury. Comparada l a historia inglesa a l a de otras naciones, sacamos la consecuencia de que en este punto l a experiencia justifica a los ingleses. Como casi todos los pedazos de tierra i n glesa, el anfiteatro natural de Aldershot tiene u n nombre; se llama R u s h m o o r E l anfiteatro es inmenso; las tribunas son inmensas; l a organización del espectáculo es inmensa tambión. E n la representación de l a Retreta intervienen cinco m i l hombres; otros m i l quinientos soldados actúan de acomodadores, o cooperan con l a Policía para dirigir al tráfico, y en ambas tareas les ayudan unos quinientos exploradores. L a representación de la Retreta comienza al anochecer, en la hora d i v i n a del mes de junio inglés, cuando l a luz del largo crepúsculo primaveral acaba por ceder ante las sombras de la noche; y el problema de iluminar el vasto escenario h a sido resuelto mediante el empleo de grandes reflectores del Ejército. E n total, treinta y tres reflectores, con una potencia luminosa de cinco mil millones de bujías, más que suficiente para convertir en día a l a noche y para producir efectos de tan sorprendente belleza y deslumbrante intensidad, que cabe preguntar si l a Providencia ha permitido al fin que el hombre iguale, una de sus más. portentosas creaciones. A la obscuridad más completa sigue una claridad vivísima; ahora no se ve en toda la extensión de terreno más que un punto de luz que nos muestra a una patrulla en m a r c h a ahora las luces se concentran en el fondo, y en el primer término no hay sino negruras;
 // Cambio Nodo4-Sevilla