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P A G I N A S DÉ MI A R C H I V O vi LA ESCUELA DE TAUROMAQUIA donde h a de v i v i r en cuya casa se dice ha de haber su academia p esplicarle a los discípulos l a regla del arte de Torear, y A n tonio R u i z 8 m i l r y 3 m i l para l a casa todo lo que v a d es l a voz común que corre, lo que fuese tronará. L a corrida última se ha de egecutar el 14 del corriente mes p la Maestranza y son los toros tres de l a V i u d a de Cabrera, y tres del difunto D Vicente José Bazq y doí de los que salieron las corridas anteriores de Lebrija. Gerónimo del Candido no trabaja esta f u n ción a causa de ser primer Presidente de la Tauromaquia. Sólo en el anterior documento se. habla del periodo que medió entre el establecimiento de la Escuela y l a designación de Romero. H a s t a primeros de agosto no de. bió presentarse el maestro en Sevilla, según consta én l a siguiente c a r t a Sevilla, 1 4 d e agosto de 1830. -Sor. Conde de la E s t r e l l a -M u y Sor. mío y Protector; me alegraré q al reciyo de esta se halie V S. bueno, yo lo quedo a Dios gracias p lo q me quiera mandar q lo haré como me toca de obligación. S Conde: me presenté el día 2 del c o r r en esta Ciudad, al Sor. I n t e n d me recivio con mucho agrado, y me ofreció su protección; p lo q toca a la escuela de toromatia, u no puedo decir nada a V S. p la plaza q D O N A N T O N I O GARCÍA B L A N C O C A T E D R Á se está construyendo p d escuela, no se ha concluido n i se verificará en todo el mes: TICO D E HEBREO D E LA UNIVERSIDAD luego que principien las primeras lecciones CENTRAL Y DIPUTADO A CORTES POR S E daré a V S. aviso. E s cuanto tengo que VILLA EN 1836 participar a V S. p ahora, páselo V S. vien y mande como puede a su seguro sernal de sus férreas manos significaba tanto vidor Q. S. M B. -Pedro Romero. como lanzarla a un seguro despeñadero. Como hemos visto, la enseñanza se esta Mientras en M a d r i d se malgastaba el bleció en el Matadero, sin perjuicio de protiempo en resolver las discordias que. surceder, como reza la nota anónima, a la hagían en el seno del Gobierno sobre la mabilitación de tina p aza con todas las connera de proveer de fondos a la Escuela, el diciones adecuadas a su fin. Véase l o que asistente A r j o n a no descansaba en la presobre ello escribe Romero al conde: paración del coso donde habían de adies S e v i l l a 13 de Octubre de 1830. -Sor. trarse los neófitos. Antes de ser nombrado Conde de la Estrella. Sor. mió y mí P r o Pedro Romero comenzaron a ejercer sus tector: Mañana, Juevtes, v á el Sor. I n cargos los primeramente designados. L o det e n d a ver l a Plaza, p se está concluyenmuestra una nota, sin firma, que tenco a la do, y yo á ver si le hace alguna cosa falta vista, enviada al conde de la Estrella por á d N o puedo decir nada á su S r i a aceralguna de las personas de su confianza, y ca de los Alumnos hasta ver q dispone el que dice así: Sor. I n t e n d p y o pienso q sean seis Estado del modo y forma que h a p r i n ú ocho: -cuatro p matar los toros y cuatro cipiado la Escuela de la T a u r o m a q u i a -muchachos de t o a 11 años p los novillos E i día 3 del corriente mes pasó el excelen- de dos años, y los m a t a n n también d tísimo señor asistente al matadero, tenienmuchachos, qf. aprenderán a torear de capa do convocados a Gerónimo José del C á n y vanderillear; q lo mismo harán los cuadido y a A n t o n i o R u i z el sombrerero, como tro maiores, y el no sea p ello se desdirectores de dicha Escuela, ios que concupedirá y entrará otro en su lugar. Luego rrieron igualmente, dándose principio a l a q se verifique diré a V S sus nombres y primera lección, la que duró desde las diez a apellidos como de la disposición en las p r i las doce de la mañana, toreándose y bandemeras lecciones. Veremos lo q determina rilleándose unos cuantos toros por los afiel S Intenden E s cuanto p ahora tengo cionados, y por dos de éstos, fueron muertos en que molestar a V S. quedando, como a espada tres ¡toros. Según se dice van a siempre, éste, su atento y affmo. servidor derribar el corralón del amarro y otros que B L M a Vv S. -Pedro Romero, para formar una plaza capaz de poderse E n el mes de noviembre de aquel año 1830 picar, pues según se suena va a haber tamdebió correr por Sevilla, con visos de certibién escuela p los. picadores. Igualmendumbre, l a noticia de. que iba a ser relete se dice que cada uno de los directores vado el asistente Arjona. D e haberse c o n va a hacerse cargo de seis aficionados, y firmado, l a Escuela hubiera sufrido un des- b- que estén éstos bien instruidos de los calabro de gran importancia, pues no. se puepormenores de d arte de la Taurotnade dudar que el factor más decisivo para quia y capaces de poder sufrir el examen que saliese. a floté institución tan ñeramenque dicen han de tener ante S. R. I. M tote combatida, era el entusiasmo y devoción reando una corrida, no enseñarán a más. que por ella sentía la primera autoridad de También se dice que ban a poner algunos Sevilla. Romero, a la vez que consultaba al de los que ya saben alguna cosa con el de l a Estrella sobre el nombramiento de los sueldo de 2 m i l r al año, habiendo sido llaalumnos, le daba un toque de alarma resmados el banderillero conocido p el F r a y l e pecto al susurrado traslado de Arjona. de la Carretería, v Juan Y ú conocido por Sevilla, 17 de N o v de 1930. Sor. Conde el Cata án p adiestrarlos p matar y los de la Estrella. M u y Sor. mío y m i Protector: otros para banderillear y trabajar los toros; el sueldo de Geromo se dice que es (1) H e querido r e s p e t a r en t o d a s u i n t e g r i 12 m i l r anuales y además 3 m i l p la casa d a d los textos. a s ho r n e a e e or te te r e e a 1 r 1 te s ha e te 8 e a hos e e a e e or te r a 10 ho s r e a a s a RA negocio substancial e imprescindible organizar la recaudación de los fondos necesarios al sostenimiento de l a Escuela. L a instalación y los primeros gastos disponía l a Real orden de creación que los supliera l a ciudad ce Sevilla con las rentas que producía el Matadero y la B o l s a de quiebras; pero con la condición de reintegrar. Había, pues, que proceder, sin perder día, a efectuar el cobro de la cantidad con que cada plaza de toros había de contribuir, a tenor de lo que ordenaba l a soberana disposición. Y allí fué la primera dificultad, que suscitó antagonismos y diferencias dentro del Gobierno, que pudieron dar a l traste con su vida. A l plantear el problema de los subsidios, se incurrió en u n gran error, que consistió en exceptuar del impuesto a las plazas que radicaban en los sitios reales. Este pernicioso ejemplo, añadido a la repulsa con que en general se recibió la fundación del G i m nasio taurino, como lo apellidara A r j o n a dio margen a que la resistencia a l pago se extendiera. L a primera; Empresa que se revolvió contra l a irritante gabela fué l a de M a d r i d que alegó que en su contrato con el Hospital, que era el dueñc del circo, se la declaraba libre de todo impuesto nuevo, y la Jutan de Hospitales se negó abiertamente a pagar nada que mermara los ingresos destinados a sus benéficas i n cumbencias. Después B i l b a o amparó su negativa en las franquicias que le otorgaban los fueros, y algunas plazas de E x t r e m a dura, entre ellas Llerena y Fuente del Maestre, se rebelaron también. Claro es que las localidades donde Ballesteros y A r j o n a contaban con amigos influyentes cumplieron puntualmente, pero en fas que dominaba González Salmón hacían oídos de mercader. L a s plazas de Maestranza, singularmente Granada y Sevilla, patrocinadas por la más rancia nobleza, hicieron consultas pidiendo- aclaraciones, que no significaban otra cosa que deseos de eludir la contribución. E s t a conducta se generalizó de tal suerte que sería cuento de nunca acabar acometer el rejalp circunstanciado de la multitud de enredos y embolismos que se sucedieron durante seis meses, E n la lucha que sostenían los dos secre tarios del despacho, unas veces vencía uno y otras se declaraba la victoria por el otro, y en aquel volteo de las consultas de que era el Gobierno colector general, tenia siempre que dicidir el Rey, que valía tanto como no tener regla segura y rectilínea. E l Monarca, de siempre versátil v veleidoso, plagado de caprichos, consentimientos y camándulas, había pervertido su voluntad, dejándola exhausta de firmeza y constancia, con virtiéndola en veleta y tornadiza. S i a esto se añade su proverbial socarronería y su contumacia en el engaño, se comprenderá a qué extremo de confusión y maraña llegaría asunto tan vital para la recién nacida institución. S i contara con espacio para ello, transcribiría la muchedumbre de Reales órdenes que obran en el expediente resolutorias de cada uno de los conflictos suscitados, y oüe acreditan el desconcierto y las contradicciones a que dio lugar la desdichada i n tervención del Deseado, que, sin más norma que la Q le dictaban en cada momento sus genialidades malsanas, jugaba sin condiseración n i respeto con sus secretarios del despacho. López Ballesteros, seguramente no abandonó su cargo por altas razones de patriotismo. Sabia que en ariuel período crítico y difícil, salir la Hacienda nacio- E