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DIARIO ILUSTRA- j D O A Ñ O VI G E- S IMOC TA VO ZJC 1,0 CTS. N U M E R O r T J LJ JL l Jr flJ H h 1 DIARIO ILUSTRAD O A Ñ O VI G E S IM O C XA V O 10 CTS. N U M E R O F U N D A D O E L i D E JUNIO D E 1905 P O R D. T O R C U A T O L U C A D E T E N A lo procuran con toda la buena intención, del mundo. Quien asegure que E s p a ñ a actualmente es una especie. de oasis en medio del desastre universal, ese cobrará, desde luego, las simpatías y los favores de todos. Seme ¿C ó m o podría yo permanecer, indiferente o impasible ante l a campaña de optimismo, jante paralelismo optimista es lo que más éxito produce. ¿C u á n t o s millones de paranacional que desarrollan los: escritores; los dos existen en Alemania, y cuántos en E s políticos y los: periódicos del: nuevo- régimen imperante Sería indigno ocultar; q- ue paña? ¿Dónde. se vive mejor que en Madrid y en Barcelona? ¿Q u é no. darían Italia yles sigo con, la más curiosa e: interesada atención en sus trabajos, -sus esfuerzos, los Estados Unidos, por poseer el nivel de sus maniobras, porque, -en resolución, -v, np V vida y la tranquilidad- que España disfruta? son otra cosa que unos succsores tintos: -No E l peligro de ciertos optimismos está en quiero llamarles discípulos míos, porque son su misma exageración y buena fe. E l andasuficientemente mayores de edadípara. neceluz qué va diciendo por el pueblo que ha ensitar semejante aprendizaje; pero, lo, exaccallado una ballena éri la playa, corre el to es que esa misma actitud, ésas ¡mismas riesgo desque- acabe por creérselo, y se una palabras y ese ardor optimista; ocuparon mi pluma- ha. ee algunos años, allá cuándo a los que bajan á la playa a ver una ballena quéj- ño existe. -E l mundo se encuentra la guerra europea dividía a los españoles arruinado, -desconcertado; las fronteras se en aliadistas y germanófilos; cuando todos alzan defendidas por un nacionalismo ecoquerían ser más ingleses que los propios nómico; de juna ferocidad terrible; l a- v i d a ingleses, m á s franceses o alemanes que los de relación financiera entre los pueblos va. llepropios franceses y alemanes; cuando quedaba viva aún la ideología derrotista del gando a un extremo: de limitación inaudita. 98. Entonces me lancé yo a defender la neY en tal; moriieritp es cuando tienen que e n cesidad de un nacionalismo español, y. emtonar sus cantos, de- fe y de esperanza... pecé por predicar la doctrina del optimismo Siquiera yo, en mis tiempos de optimista, en una atmósfera intelectual, llena de toactuaba cuando el dinero de las exportaciodas las heces del pesimismo, de la frivolines afluía a torrentes a una E s p a ñ a neudad, de los lugares comunes y de la pereza, tral, llena de nuevos ricos. N o conseguí r u í el precursor que, como siempre les nada, por supuesto. L o s compañeros de proocurre a los anticuados, sólo cosechó profesión me oían asombrados e irritados, como testas y ultrajes. La afirmación española, el que desafina con una nota vital en una El mv. cliacho español, Los conquistadores. orquesta de saxofones gemebundos. E l error Los paladines iluminados, El poema de la de anticiparse. Y d e s p u é s la tremenda. haPampa... ¡Quién podría contar los libros, y bilidad. -que existe aquí, para tergiversar, les artículos que fervorosamente y acalorapara aplastar, para silenciar a quien tiene damente publiqué yo entonces! el atrevimiento de andar y manejarse solo. E r a entonces, sin embargo, cuando E s p a ñ a Muchos de los que en aquel tiempo me hubiera podido hacer algo que valiese la zaherían están ahora pronunciando mis papena. L a guerra europea la puso en u ñ a labras de entonces. Pero no les sale bien. posición de ventaja excepcional. Pero; no A pesar de tener de su parte una ley como supo aprovechar da ocasión. Se durmió sola de la Defensa de la República, un ejérbre sus laureles fortuitos, para despertar cito de- jabalíes en las Cortes y la ¡Guardia en el descalabro de A n n u a l Y cuando íla. civil y todo. Y o lo- hacía bastante mejor, nación puso en manos de Antonio Maura porque era mucho más sincero porque ...era un an- epentida E l primer arrepentido todos los poderes imaginables, resultó que que tuvo l a aüdaciai; de revolverse í contra M a u r a fué también un buen político a la esaquél es ía do. de espírituí déMa? intelectuali- pañola el político- promesa. Después vino dad española, que seguía repitiendo: E s todo lo demás. Y ahora estamos en plena paña es una especie de porquería! J sazón constituyente, entusiasmados con la N o ellos, no están arrepentidos. E n el idea de que vamos a construir una E s p a ñ a fondo nO- sienten por España. un- amor de menueva, una España mejor, la m á s encantadiana magnitud. A m a n la República, el Sodora de las Españas. cialismo, la Democracia; cualquier cosa de Pues liada; adelante. Que vibren los vioesas. A veces se acuerdan de. que hay que lines del optimismo. ¡Todo marcha bien y hablar de la patria y fácilmente se adlos españoles somos la gente m á s favorecida vierte su embarazo. E s un lenguaje que hadel mundo. Es ésa una vieja música, que bian olvidado por falta de uso. Por eso yo no, puedo oír sin una tierna melancolía. dije al principio que los catalanes, en la discusión de su Estatuto, jugaban con todas JÓSE M S A L A V E R R I A las ventajas imaginables: Mientras- en Cataluña la República; -se ha proclamado ba jo el: signo del nacionalismo, del patriotismo catalán, de acento fuertemente- fascista o italiano, en el resto de E s p a ñ a la República ¡socialismo, internacionalismo antimilitaris- Hace algún: tiempo, mi admirado; J igo f ta, -liberalismo integral) empezaba -por, omi- D Américo Castro publicó ua nutrid f vó- tir el nombre de Pátria. L a pugna- era im- lumen titulado El pensamiento de Ger: ¿nz posible. E l fascismo- tiene que vencer siena- tes, donde, junto a otros muchos pos pre al liberalismo, como un hombre armados de gran interés, y momento par. la do y autoritario ipuecle másv que otro que exacta comprensión de nuestra his oria- te- sólo dispone d é i d e á s de esas ideas dé acararia, expone y trata de probar cóifto la onrreo eme andan por el Ateneo y las tertulias cepción fundamental que del mundo y del de café. arte tuvo el impropiamente llamado ingePero hay q e infundir. confianza, y- esto nio lego se halla en ciertos aspectos i n- REFLEXIONES D E U N A N T I G U O OPTIMISTA 1 1 -fluida por los escritos. de los- erasmistas, y aun directamente por alguna obra del famoso Roterodamés. L a importancia del tema, no sólo en lo que inmediatamente atañe a Cervantes, sino también, temado este escritor por caso representativo, en lo que se refiere al ambiente espiritual de nuestro s i glo x v i ha suscitado entre los eruditos españoles y entre los hispanófilos extranjeros comentario abundante y viva controversia, teñida a veces de prejuicios mal avenidos con la clara y serena erudición. Para sopesar las críticas formuladas, para recogerlas o refutarlas, y para allegar nuevos testimonios de mucho peso en apoyo y defensa de su tesis, el ilustre profesor español acaba de dar a la imprenta un folleto titulado Erasmo en tiempo de Cervantes, folleto que seguramente anda ya en manos de los aficionados a este género de problenias. Por aficionado, y aun de. los menos duchos, me tengo yo. en cuestiones de. esta índole, y por eso me creo excusado de terciar a fondo en tan importante debate. Quiero decir, con todo, cjue cediendo el Sr. Castro, copio lo hace y lo dice francamente en su reciente opúsculo, alguna parte del terreno eh que al principio se había colocado, parece que refuerza su- tesis y mejora de posición para luchar con sus impugnadores. Y vamos a lo nuestro; a algo que cae dentro del campo limitado por el título de estos mis artículos. E n un divertido incidente del, litigio que se ventila ha comparecido un notable hispanófilo alejmán, el Sr. Hatzfeld, el cual se resiste a admitir que la pluma de Cervantes fuese capaz de complacencia al tratar de ciertas flaquezas de la carne. É n Cervantes- -escribe el Sr. Hatzfeld- no hay nada, de amoríos ni de erotismos... Besos sólo se dan en muy contados casos Como era de esperar, el Sr. Castro, que en este punto pisa terreno, evidentemente firme, apedrea a su contradictor con textos sabrosos en que. los personajes, en efecto, no se besan... por hallarse ocupados én empresas de m á s envergadura como ahora, se dice. Pues bien, uno de ios pasajes aducidos con esta ocasión es aquel de El viejo celoso en que una esposa joven, encerrada a solas con su galán, dice al marido potroso con quien la casaron mal de su grado, que le tiemblan las- carnes Así, a primera vista y sin recordar bien lo que ocurre en el entremés, la frase temblarle a uno las carnes parece acomodada al uso corriente, con la significación de tener gran miedo u horror a alguna cesa que es la ú n i ca acepción registrada en el Diccionario. Pero, examinado de cerca el pasaje de que se trata, es indudable que Cervantes quiso poner en. boca de la desvergonzada L o r e n cica una atrevida- V: cínica alusión a aquel gustoso, calofrío a que, se refería- -de oídas- -cierto predicador cuando, para encarecer a los fieles las consecuencias del pecado, los exhortaba a comparar i a extremada fugacidad de los placeres sensuales con l a eternidad espantosa de las penas del otro mundo. Esta nueva ace ción de temblar las car COSAS D E L L E N G U A E 8 ¿ala-
 // Cambio Nodo4-Sevilla