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ABC. MARTES s 6. D E J U L I O D E 1932. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G 3 INFORMACIONES T NOTICIAS da de Marcial, incluyendo el propio ganadero. Porque, ¿para cuándo se deja la ocasión de ser toreroo? A l ver D Marcial que no que- rían sus toros, debió decirle a M a r c i a l T o réalos tú, G. Corrgchano. E n M a d r i d L o s toros de M a r c i a l Lalanda. E n T e t u á n Contreras corta una oreja. N i ñ o de H a r o brinda torera faena al N i ñ o de la P a l ma. T o r o s en Barcelona, V a l e n c i a y S a n Sebastián. E n otras plazas. N o v i l l a d a s G i r a s noticias. No se pudieron ver bien los toros, porque los lidiaron m a l allí nadie mandaba n i d i r i t o r o s de M a r c i a l Lalanda gía. Algún peón se excedió a dos manos, por cierto con aplauso público, ya que el matador ¿D e D Marcial Lalanda? Sí, sí; así dice no daba señales de vida. Quería que torease el cartel; de D Marcial Lalanda. A mí no alguien, fuese quien fuese. Sólo se vio que no me. parece m a l me parece el procedimieneran toros de estos difíciles y peligrosos, coto caprichoso y extraño el tratamiento. L e mo tampoco lucidos, de los que se torean sohe visto nominado centenares de veces con los. ese tuteo familiar o popular de los artistas, Los toros, un poco aplomados, necesitaban y esta vez porque ha adquirido una ganaun toreo de acometividad, un torera genio dería, el cartel, que tanto le tuteó, no ha que pudiese con ellos. N o era el toro suapodido resistir a la adulación y le sirve un ve, a propósito para el estilismo. Había que tratamiento de patrona. ¿N o saben ustedes obligarles, que pisarle el terreno, que no palo que pasa? Que D Marcial ha comprado saban, y, naturalmente, no embistiendo bien, una ganadería. M i r a mira qué callado se lo tenía D Marcial. ¿Qué le parece a usted, había que aguantarlos con la muleta, y no les aguantaron. E n resumen, que había que l i don Edmundo? L e diré a usted, D Marcial. diarlos y no los lidiaron. Y o espero con curiosidad el primer cartel A r m i l l i t a Chico puso todo su gesto en el de toros en el que figure ffalanda como tocartel, dejándose anunciar para matar él sorero. ¿Cómo Je anunciarán, Marcial o don lo seis toros. Pero ahí se acabó el gesto. DesMarcial? de el primero hasta el último se puso a la de ¿Ascendió ya a don o perderá el tratafensiva. N o hubo en toda la tarde n i un miento en cuanto se anuncie otra vez para arresto. ¿Había pedido él los seis toros, o.l e la v i l faena de matar los toros? Porque, sehabía llevado allí obligado la Policía? Ésgún los carteles, criarlos es de señor, matarto parecía. los- es de villano. Y o como torero, le traSe defendía como se defenderían los crístaré de excelencia, y como ganadero le tutianos en los circos romanos. N o tiene justearé. tificación. Cuando se encierra uno con Se había hablado mucho de los toros de seis toros es un reto al que hay que M a r c i a l como de algo terrible, como si don acompañar de valor. Después se está Marcial, hubiera fabricado toros que nadie mejor p peor; pero el torero que se mete logró; U n a especie de inventor del toro. A con seis toros debe de estar valiente; esto tanto conduce la novelería de la gente i n es imprescindible. Pues eso, precisamente, docta, porque estos toros ni eran terribles fué lo que le faltó a Armillita. A defenderse, n i eran de Marcial. Los toros no son de movidísimo, desconfiado, el pico de la mulequien los adquiere, sino de quien los cría, de ta, asustado toda la tarde. Veía pasar, rodar quien los selecciona, de quien hace la ganala corrida, y ni una sola vez se enfadó con dería. Estos toros no serán de Marcial, en pleno el toro. U n a vez medio lo intentó con ía muleta en la izquierda, y el toro la tomó bien, criterio taurino, hasta dentro de cuatro o y el público le siguió con el único aplauso de cinco años por lo menos. Hace falta primela tarde; pero nada, cayó enseguida en la der o que Marcial se entere de la ganadería fensiva. que compró, que seleccione en tienta, qué S i ta lección sirviera a toreros y a públielija semental y que lidie las crías. Hasta co, podía darse por bien empleadas tardes co. entonces la ganadería no será de Marcial, mo las del domingo. Porque fracasaron musino para los efectos económicjs. P o r esie chos criterios y conceptos que equivocadaafán de cambiar de nombre a los toros con mente se tienen del toreo. L a visión preciola posesión hay esa desorientación de ganasista, ocasional, a que da lugar un toro de derías. Porque se va perdiendo el nombre carril; trae equivocaciones como la del dode las razas, para cambiarlo por el del primingo. Salió como el que juega a la lotería, mer negociante que llega al campo con unos pensando: M a l o ha de ser que de los seis cuartos. E! domingo, al aludir un toro, algunos decían Bien, M a r c i a l N i bieri ni mal. no embista u n o y como el problema no está en que embista uno, sino en que embista M a r c i a l tenía en aquel toro, en la bravura de cierta manera, y con cierta fuerza, y con de aquel toro, lo mismo que usted. U n aficiocierto temple, y con cierta bravura; es decir, nado de verdad, hubiera dicho: B i e n Antoque embista y que no embista, que se le pueda nio F l o r e s o bien, Medina G a r v e y bustorear sin exponer, de ahí los fracasos. F r a cando el origen del toro. Pero váyale usted casos que yo no le acumulo al torero solacon éstas cantinelas de orígenes y razas al mente, sino que hago que el público lo comque se sienta en el tendido y aplaude a los parta ese público que, por no fijarse en el toros para molestar a los toreros. toro, es injusto en el elogio y en la censura, Los toros eomplieron, con esa desigualdad porque como no tiene medida, no. tiene concorriente en las ganaderías. E l primero tuvo trol, n i tiene la referencia, que es el toro, poca casta. E l segundo cumplió bien, y como navega sin brújula. tenía mucha querencia hacia dentro, a mu- chos les pareció bravísimo y hasta quisieron Para torear seis toros hace falta estar sodarle la vuelta al ruedo. Fué una falsa visión brado de recursos, de valor, de entusiasmo. de los que no ven las querencias. Salir a poder con los seis. E n esta corrida E l tercero fué alegre en varas, apagándolos toros dudaron mucho, y Armillita dudó se en las dos últimas, que después de tomarmás y anduvo como borracho, casi invisiblelas se quedaba indiferente, abandonando el. toda la tarde. caballo, pero sin irse. E l cuarto, manso. L o s Y yo lo sentí mucho. Hubiera deseado una más completos, los mejores, el quinto y el tarde decidida, que fuese una lección a los sexto, porque si éste no salió bien, se creció, toreros españoles, que no quisieron la. corri- v EN TETUAN Contreras corta una oreja. N i ñ a de H a r o brinda torera faena a N w ño de Ja P a l m a Tuvo la novillada del domingo último cá- i lidad artística y temple de emoción desde que salió el primer novillo, berrendo, da buen t i p o y codioso. Y al que Luciano C o a tí ei as dio tan ajustadas verónicas, que en una de ellas resultó volteado, percance que contribuyó a dar mayores arrestos al mejicano, para continuar durante toda la c o r r i da- toreando con valentía y lucimiento. A t e n to a los pormenores de l a lidia y a les quites, en los que puso la buena calidad, de sus lances, finísimos y llenos de esencia, torera y de eficacia, en algunas caídas al descubierto de piqueros. A l primero, después de clavarle un valiente par de bandirllas, de frente, lo trasteó por bajo, destacando algunos magníficos muletazos, de pecho, para doá pinchazos y un descabello. H i z o en el cuarto novillo torerísima faena, en la que empleó la mano izquierda eri los pases naturales, ligados con los de pecho, para entrar en corto y recto y dejar, media estocada en las agujas de fulminante efecto. L a ovación fué grande y el mejicano cortó la oreja. 1 Niño de H a r o tuvo una buena tarde que apuntar a su historial taurino. S u capote dibujó pintureros lances, y en los quites toreó por gaoneras. ¡A su primer enemigo, un berrendo gazapón, lo toreó, consintiéndolo, por pases ert redondo y por bajo, tumbándole de un pinchado, media perpendicular y dos intentos de descabello. A l quinto novillo, el más bravo del lote, le dio una serie de verónicas, admirables d í ajuste y temple, que le valieron una ovación. Brindó al Niño de la Palma, que ocupaba una barrera del 2, y solo con el astado, ejecutó una de las más legradas y vistosas faenas, por naturales, ligados con el pase de pecho, soberbios muletazos de pitón a rabo, y molinetes y pases de rodillas, en los que predominaron la gracia, el arte y el dominio del joven artista, que ejecutó su gran faena entre oles y aplausos. Mató de una estocada y un descabello, y la ovación fué clamorosa, denegando la presidencia l a oreja, pedida unánimemente por el concurso, ignoramos por qué causa, toda vez que la faena mereció el galardón negado. Fernando Domínguez, en su primero, qué llegó huido a la muerte, y al que- 10 había medio de contener n i de igualar, por lo que sonó un aviso, hubo de recetar, a paso de banderillas, un estoecnazo, saltando el- bicho al callejón, donde se. entregó al. puntillero. En el que cerró plaza, Domínguez tuvo ocasión de mostrar su buen estilo con el capote en unas suaves verónicas y en lucidísimos quites por gaoneras y otras filigranas. Muleteó, adornadísimo, por naturales y de pecho, cambiando de mano la franela en vistosísimos pases, y terminó con su enemigo de una buena estocada. Fué paseado eri hombros por el ruedo en unión del Niño de Haro. E l ganadero D Manuel Blanco envió una buena corrida de novillos, en lo que se refiere a tipo y presentación. E l quinto, un b i cho superior, -pastueño y bravo, siguiéndole en calidad el cuarto y el sexto. Se distinguieron en la brega y banderilleando, Maera de Méjico y Malagueñín, que oyeron muchas palmas. Carmwa. EN MADRID Ldl