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A B C. M A R T E S 26 D E J U L I O D E 1932. J E S D I C I O N D E ANDALUCÍA. P A G 3? La cogida de Barrera Valencia 25, 2 tarde. L a cogida de B a rrera en l a corrida de ayer tarde, impresionó fuertemente al público, que creyó había recibido el bravo torero valenciano una grave cornada. P o r fortuna no fué así. E l doctor Serra, en l a enfermería, le apreció una herida contusa de cinco centímetros de extensión superficial, por diez de profundidad, en l a región glútea izquierda, que i n teresa, los tejidos celulares y musculares, otra herida contusa con escoriaciones en l a prominencia frontal izquierda, y otras contusiones en diferentes partes del cuerpo. P r o nóstico menos grave. Estuvo en l a enfermería hasta terminada la corrida, hora en que se le trasladó a su domicilio, rodeando el automóvil un verdadero gentío. L a noche l a ha pasado intranquilo, sin conciliar el sueño, pero desde las siete de la m a ñ a n a se- encuentra limpio de fiebre. E l aposito le será levantado esta tarde. E n el domicilio de Barrera se ha recibido una infinidad de despachos y telegramas, i n teresándose por su salud. Se obliga al diestro a salir a los medios dos veces para corresponder a l a ovación. Quinto. Cárdeno y grande. Acaba gazapeando y Bienvenida se aprieta en quites, t i rando de repertorio. Llegando papamente clava bien un par de frente, otro superiorísimo y otro exponiendo una enormidad. Con la muleta está valentísimo, reposado y vistoso, en una faena con filigranas, tocaduras de testuz y molinetes. U n pinchazo entrando superiormente y dos medias seguidas de un descabello. (Muchas palmas. Sexto. Negro, escurrido, con defensa de carabao. L a Serna veroniquea, apretándose mucho con su estilo peculiarísimo. (Aplausos. Lalanda hace el quite de l a mariposa. (Ovación; E l toro está difícil y L a Serna, sobre los pitones, l o pasa derrochando valor y alegría, haciendo gran faena de dominio y reposo; cobra una estocada magnífica. (Ovación, oreja, rabo y salida en hombros. EN SANTANDER Una faena y un toro Santander 26, 1 madrugada. (Crónica telefónica de; nuestro corresponsal. N o s ha tocado subir a los toros en un t r a n v í a lleno de ingleses de los que vienen a Santander a aprender el español, y de paso a ver cosas de E s p a ñ a Todo el camino, Alameda arriba, rebosante de tíos- vivos, casetas de fenómenos, figuras de cera, ruedas de la muerte y otros tantos espectáculos propios de unas ferias que se estiman en algo, hemos estado escuchando su conversación. L o primero que les ha sorprendido han sido las mulillas, enjaezadas a la jerezana, con rojos pompones en los pechos y en el rabo, y su música de campanillas l a lata, l i r a que corona e l lomo. E l desfile de las mulillas, y los vistosos y magníficos animales, les han hecho prorrumpir en fuertes palabras de admiración y de sorpresa, porque, naturalmente, desconocían para qué servían los enjaezados tiros. Después han visto los picadores, caballeros en los escuálidos jamelgos, mirando indiferentes a l a multitud de personas que subía hacia el circo en una oleada. Los ingleses no se explicaban n i lo uno ni lo otro. E s o que es para nosotros tan familiar, era para ellos absolutamente desconocido. Dentro de Europa todavía hay muchas cosas que no alcanzan a presumir, n i comprender siquiera, los estudiantes que l o han rebuscado todo. Les hemos servido de intérpretes, y a cada explicación de aquéllo tan raro para ellos, han sonreído asombrados. Llenos de admiración, no nos han llamado salvajes, como presumen algunos, sino que se han sentido llenos de sorpresa y curiosidad, por l o que j a m á s hubiesen podido comprender de no haber venido a verlo. L a casualidad, al colocarnos en el mismo tendido, ha hecho que podamos seguir observando de cerca sus impresiones de l a corrida, que se ha deslizado gris hasta el quinto toro, porque el S o l que lucía antes de empezar el festejo, se nubló al salir las cuadrillas, restándolas, al parecer, el ánimo para cosas mayores. Bien es verdad que los toros de D Bernardo Eseudero, si no se han portado del todo mal en cuanto a bravura, han dejado bastante que desear en lo que se refiere a ayudar a los toreros para que los toreen a gusto. Sólo el sexto, grande, gordo y bien pues- La segunda corrida de Feria Valencia 25, 7 tarde Seis toros de (Toquilla para M a r c i a l Lalanda, Manolo Bienvenida y Victoriano de l a Serna. Se celebra l a segunda corrida de feria, con un lleno rebosante. Primero. Gordo y huido. Lalanda intenta inútilmente sujetarlo, protestándose a l toro. E n quites M a r c i a l hace el suyo por v e r ó nicas y oye aplausos. Bienvenida, en el suyo, da unas verónicas suaves, rematando con media superiorísima. Ovación que se repite a l dar L a Serna lances parados y artísticos. Lalanda hace faena obligando, metiéndose en los terrenos de bicho, para dos pinchazos a toro parado y una estocada con decisión. Segundo. Gordo y recortado de defensas, con mucho nervio. Bienvenida escucha plés y sendas ovaciones en dos series de veroní. cas torerísimas. E n los quites lleva las manos por, bajo, parando con temple y dominio. Lalanda hace su quite de rodillas con media verónica superior. Bienvenida repite por chicuelinas y un farol. (Ovación a ambos. Bienvenida, previos algunos adornos, clava un par de frente supefiorísimo, aguantando una enormidad, y otro magistral. (Ovación. Luego da cuatro naturales con l a izquierda y sigue con faena artística, en l a que intercala un molietne. (Ovación. U n pinchazo hondo, haciéndolo todo el diestro, y media, tras de intentar el descabello y de saltar el estoque al callejón. Tercero. (Sigue l a ovación a Bienvenida. E l bicho, de salida, salta a l callejón, y luego recarga en los caballos, bravo y poderoso. L a Serna torea por verónicas, que resultan dibujadas. (Ovación. E n el primer quite, con suavidad y exposición, levantó a l público, que le ovacionó; Bienvenida hace Un quite torerísimo y Lalanda torea por faroles. E l tercio de quites es lucidísimo y se- ovaciona a los maestros. L a Serna brinda a un espectador, encontrando al bicho avisado por abuso en él primer tercio. A pesar de ello se estira en una gran faena adornada y cerca, para una estocada un poco tendida y otra buena. Curto. C á r d e n o y gordo, doblando bien; recarga con los picadores, hasta el punto de recibir dos varas, porque Atienza barrenó mucho en un puyazo. Lalanda encuentra agotado al bicho, obligándole en una faena maestra, comenzada con cinco superiorísimos naturales. (Ovación. Sigue torerísimo para pinchar alto, llegando bien; el toro se crece, salvándose el diestro de varias tarascadas con valor y serenidad. Media bien colocada y descabella a la. segunda vez. (Palmas. to, hizo lo indecible para que E l Estudiante pudiera torearlo a, placer, en una. faena v a liente y pinturera, a los compases de l a m ú sica. E l toro quinto, cárdeno, feo y delgado, con una cabeza tremenda, se a r r a n c ó fuerte a los caballos en cuatro ocasiones, quedando débil de las manos a causa del tercer pinchazo, l o que no fué óbice para que el presidente, que, como en todas partes, no suele saber n a da de estas cosas, dijese que le pusieran unaJ vara m á s con l o que quedó el pobre animal tan agotado y sin poder embestir. L o que fué una lástima, porque. Domingo Ortega, que no había podido destacarse con su b r i llantez de costumbre en el toro anterior, no pudo tampoco poner al público todo de su parte, a pesar de que hizo una faena admirable por el valor, por l a serenidad, por el arte y por el temple, en el centro del anillo, t i rando del toro en todos los pases, metiéndole el engaño en los hocicos y sin mover los pies, como un consumado ejecutor del toreo serio, ponderado y magnífico. Entrando bien deja el diestro media estocada delanterilla, y enseguida de correr el toro dos metros más allá, se dejó caer soberbiamente sobre las agujas, metiéndole l a espada contraria. Los ingleses se han asombrado de esta tranquilidad maravillosa. H a b í a n oído habla de nuestro nerviosismo, reflejado en el modo de torear de E l Estudiante, y se han encontrado con que en un trance tan apurado como éste de deshacerse de un toro en libsríad, este muchacho cetrino y fuertote no se ha conmovido. E n el otro toro no encontró materia adecuada el torero toledano. E l animal pudo coa el hombre y le llevó a los tableros, donde, harto hizo con defenderse de buena manera y cubriendo las formas. Cuando pudo se echó la espada a l a cara, y. con su buen estilo de matar le tumbó para siempre, de- una estocada. E n el toro sexto, que como hemos dicho fué un soberbio animal, Ortega hizo un quite amplio, admirable, fantástico. E s decir, no fué un quite, porque el toro salió suelto y le recogió el torero casi en el centro de l a plaza. L o cierto es que éste le toreó a la verónica, quieto, erguido, bajando la mano hasta la rodilla y dándole, para pasar, todo el tiempo que la res quiso. U n a cosa de fenómeno que el público en general saboreó con deleite, y nuestros ingleses en particular subrayaron abriendo desmesuradamente los ojos y haciéndose exclamaciones de asombro. E l Estudiante conquistó al público con su voluntad y su valentía, por lo que fué aclamado y orejeado en el último toro. E n el otro la suerte le fué adversa al herir, y como el bicho tardaba en caer m á s de la cuenta, pues ni la puntilla acababa con él, el mozo tuvo que oír dos avisos, suavizados por las clamorosas ovaciones del público, que hasta hubiera pegado al presidente. Chicuelo está muy gordo y casi no cabe y a en su traje de luces; es casi seguro que trajo a Santander deseos de agradar; pero el público, enfadándose con él desde que dio el primer lance, le privó de entregarse plenamente. E l sevillano acabó con el primer toro de varios pinchazos y media estocada contraria, y con el cuarto- -tan huido que dio la vuelta al anillo durante l a faena- -de otra media estocada. E l puntillero tuvo el malage de no acertar hasta el quinto golpe. Salimos con los ingleses, ya en franca camaradería- hispano- británica. L a corrida les había emocionado y encontraron tan bella nuestra fiesta que una señorita estudiante de Liverpool nos dijo: -N o he visto nada m á s hermoso ni m á s aristocrático. A m a r é siempre la fiesta de toros como algo interesante que deja en el ánimo un recuerdo imborrable. E s p a ñ a no debe dejar nunca que se acaben sus corridas. Cuevas. Aatomóviles SEVILLA- BADAJOZ por F R E GlíNAJj D E LA SIERRA. Salidas: De Sevilla. Adriano, 14, 7 mañana. De Badajoz, Arco Agüero, 21, mañana. Teléfono 25.820, SeviHa,
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