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DIARIO ILUSTRADO. AÑO ViG E S í MO CT A VO 50 C T S N U M E R O FUNDADO ÉL i. D E JUNIO D E 1905 P O R D T O R C U A T O LUCA DIARIO DO. SIMO ILUSTRACTAVO AÑO VIGÉ- 10 C T S N U M E R O DE TENA D E AQUÍ P A R A ALLÁ L a provincia de H u e l v a quiere separarse do A n d a l u c í a y unirse a Extremadura. LA E X P O R T A C I Ó N Y LAS F R U T A S D E L E VANTE L a s conclusiones de l a Asamblea levantina deben ser un documento vivo que, con m e c á n i c a fulminante, produzca u n a política u r g e n t í s i m a de rectificaciones, a fin de prepar a r l a fundamental en los transportes y en el A r a n c e l -HUMANITARISMO, E l Patronato Central (para la P r o t e c c i ó n de A n i m a l e s y Plantas h a abierto un concurso encaminado a estimular los i d e a l e s í d e c u l t u r a que se contienen en su- credo. N o tcn. c; o intención de oponerme a las pretensiones de Huelva. A l contrario: cuentan con toda mi simpatía. Aparte ias razones económicas que pueden apoyar ese designio, yo encuentro otras de tipo histórico y de acento sentimental. E n Huelva está el puerto de Palos y la Rábida. E n Extremadura nacieron los m á s esclarecidos, los más temerarios descubridores de América. L a aventura colombina l i s a fuertemente a entrambos territorios. O t r o s í Extremadura necesita una calida al mar, como Polonia. Polonia ya la tiene. ¿Vamos a negársela a Extremadura? Estos motivos bastan. Otros m á s pequeños son invocados por ahí pomposamente, y hasta han llegado a originar guerras terribles. Ú n a n s e en buenhora. Sea Huelva extremeña. Pero los paternales deberes de mi profesión me obligan a hacer, algunas advertencias. Que no se diga después que. no se les ha advertido a tiempo... ¿Saben los onubenses lo que abandonan al dejar de llamarse andaluces? Enumerando los males de menor a mayor, son los s i guientes Primero. P é r d i d a del derecho al ceceo. Segundo. Análoga pérdida al derecho de silbar las ees. Tercero. Necesidad de probar en lo sucesivo que son graciosos, si. aspiran a ese t í t u l o mientras que, siendo andaluces, la gracia se les supone desde la cuna. Cuarto. Exclusión total de Pluelva de las numerosísimas zarzuelas de carácter andaluz. Todo esto no representa la ruina de un pueblo, pero puede llevar la melancolía a sus ciudadanos. Reflexiónese. -Desde luego, en los cambios, mermas, adiciones y contradanzas que se van a operar en la geografía política de España, A n d a lucía va a quedar profundamente modificada. Y o no sé si Mequinenza y Fraga abandonar á n al recio y simpático A r a g ó n para unirse a Cataluña. Y o no sé si Galicia conseguirá que le entreguen las tierras leonesas del Vierzo donde se habla su lengua, y una parte del Oeste de Asturias, que puede considerarse gallega también. Ignoro si la isla de Cortegada, justísimamente alentada por un irresistible, hecho diferencial- -el de estar completamente despoblada- que le autoriza a afirmar que sus moradores no se parecen a los de E s p a ñ a proclamará su independencia. Pero creo poder vaticinar que a la defección de H u e l v a pronto tendrá que sumar Andalucía la de Jaén, provincia denominada hace tiempo l a Galicia andaluza y que se unirá a Lugo. S i bien en G a licia padeceremos una escisión: la del Ferrol (llamado l a Andalucía gallega que piensa agregarse a las provincias del Sur. Y está en su derecho. AV. F E R N A N D E Z FLOREZ Todos los problemas que afectan a nuestra exportación son problemas de vida paraE s p a ñ a tan vitales, como que nuestro mejor manantial de ingresos es precisamente ése. E l aspecto parcial de la exportación frutera resulta, sobre interesante, esencial y definidor; tras de la fruta fresca van los caldos, los frutos secos, etc. L a Asamblea que se ha efectuado en Valencia, aunque por su convocatoria sólo parece referirse a los huertos de las grandes y feraces comarcas levantinas, en realidad se refiere a toda España, tiene carácter nacional, y merecía haber sido presidida por el Gobierno, porqué en ése, g é n e r o de congregaciones deliberantes si los acuerdos que se concluyen importan por su concreción, diríamos, de un veredicto, no importa menos el conocer las aportaciones, los detalles, los matices que se llevan a los debates. E n esas deliberaciones suele aparecer la, verdad en crudo, muy lejana del rosicler que pinta el optimismo m i nisterial, y se acusan categóricamente faltas, omisiones, defectos y posibles remedios. E n todo ello debe fijarse la atención oficial, de un modo próximo y directo, sin esperar a referencias incompletas re segunda mano. Sólo de ese modo puede tener bien la iniciativa ministerial una información completa, qué permita la acción expedita y sobre seguro. Y obtener el ambiente y la asistencia de todos los núcleos exportadores en la doble relación de productores y de comerciantes. -E l aislamiento no puede f a vorecer la campaña diligente y positiva, que se hace indispensable. Sobre egoísta, es suicida la frialdad o el apartamiento. Porque en estos instantes el problema es para la fruta fresca, pero dentro de unos meses lo será para los frutos secos, para los vinos, para los aceites. L a pérdida puede ser para todo el comercio español y para la agricultura en general. E l daño que se nos infiere se extiende por casi toda Europa desde Yugoeslavia a Dinamarca. Y a no es sólo Austria, que prácticamente nos cierra sus puertas, sin que aquí se haya. intentado nada eficaz para evitarlo. Son también Alemania, Servia, Polonia. Cuanto a. Francia, es el caso m á s sangrante y m á s grave, puesto que implica una adulteración del Tratado, que no se cumple con lealtad, que se desfigura con medidas de margen. Y a es sabido lo que está aconteciendo en la frontera con la famosa medida de los contingentes o cupos. L a consecuencia en nuestro comercio exportador se traduce en una perplejidad, en una falta de orientación que es desequilibrio y. ruina. N o se puede continuar así. Se impone una política rápida y enérgica que contrarrestre. Pero no sólo con el contragolpe arancelario, sino también con una campaña organizadora, cuyos ejes han de ser los Consulados. Cuántas veces, y qué estérilmente, lo hemos pedido desde estas columnas! F. SANCHEZ- OCAÑA H e aquí una cruzada nobilísima que se ha impuesto hace tiempo la benemérita entidad. Pero he aquí también una prueba humillante del vergonzoso atraso en que v i v i mos. E n mi país tan viejo como España, al que le sobran siglos para haber depurado la educación i n d í g e n a en una España tan moderna que puede presentar con cierto orgullo en la feria de la Civilización capitales como Madrid, Barcelona, Bilbao, San Seb a s t i á n en un estado que no tiene, ni mucho menos, l a inmensidad de Rusia, -nadie puede justificar l a deficiencia; urbana de su espíritu. Y este grave defecto lleva su m á s alto exponente en la conducta que se obser va con animales y con plantas, sin que los encargados de velar por las buenas costumbres (padres, maestros y autoridades subalternas) suelan conceder a este extremo importancia excesiva. Desde inuy niños ya empezamos los españoles a ejercitar nuestra inhumana educación atrapando las moscas de la escuela para ponerles rabos o arrancarles las alas; derribando los nidos, como si las humildes avecillas no tuvieran derecho a su felicidad; atando latas o sartenes al rabo de los perros; apedreando a los gatos trepando por los árboles, a costa de tronchar alguna rama; procurando burlar la vigilancia en parques y jardines, para estropear. lo que se pueda... Todo esto en la niñez y- aun en. l a juventud; porque después se cursan estudios superiores tales como apalear a las caballerías, echar gallos al refrdero, martirizar a los caballos y a los toros en nuestros juegos taurinos, talar el arbolado, por afán destructor... Arboles hay muy pocos en la tierra española. P o r algunas regiones los persiguen como, si fueran- alimañas. E n nuestras carreteras, cuyo único ornato son los árboles- -ár- boles que a c o m p a ñ a n y dan sombra y frescura- para un. kilómetro de chopos, ¡c u á n tas y cuántas leguas nos ofrecen sin un mal tronco seco! Mucho se ha escrito para educar al vulgo en el amor al árbol, y tengo muy presente la c a m p a ñ a titánica que viene sosteniendo desde hace varios años, en libros y en periódicos, el bondadoso corazón de un hombre que a sus preciadas cualidades sociales, ciudadanas y artísticas une el desinterés del altruismo y el m á s ardiente afán españolista. Estoy haciendo referencia y reverencia a mi admirado amigo Antonio Cánovas. Pero ¿qué se consigue con estas y otras instrucciones? E n este desdichado país l a letra con sangre entra y l a pedagogía a ú n tiene que ir del brazo de l a Guardia civil. P o r ahora se trata de un problema de autoridad, y solamente con una mano enérgica podrían hoy sentirse defendidos anima es y plantas, aunque se dé la paradoja de. castigar a un alcornoque por haber maltratado a un animal, o imponerle una multa al animal que estropease un árbol. Todo menos dar pie para que llegue un día en que sean los animales quienes tengan que protegernos a nosotros. RAMÓN LOPEZ- MONTENEGRO
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