Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
El suceso de ayer en la calle de Botoneras. TEMAS ECONÓMICOS E l p r o b l e m a del o r o en G i n e b r a YV E l mecanismo de un patrón oro con poco oro es bien simple. Qué atmósfera hará, manejable dicho mecanismo? Este es ya otro cantar. Antes de l a guerra, como observa un sagaz economista, el crédito de la libra era indiscutido, y, sin embargo, L o n dres, primera plaza financiera del mundo, trabajaba con una reserva de oro constantemente inferior a la de Francia. Ello quiere decir que, merced a la coordinación de ciertos factores no monetarios, puede bastar en muchos casos una reserva escasa. L a exageración de este aserto conduce a la moneda dirigida que hace tabla rasa del oro y regula el cambio en función de aquellos factores; teoría que se practica ahora, según dicen, -en Inglaterra, lo cual no es óbice a que el Banco emisor de la Gran llretaña desenvuelva una activa política de compras de oro. Contra la moneda dirigida se pronuncian muchos economistas, que i n voluntariamente l a suscriben. Recuerdo la encuesta que realizó en 1931 L Ere Nouvelle. L a mayoría de los interrogados- -Rist, Nogaro, H e n r y Clay, Lansburgh, etcétera- -negaban que el oro haya ejercido pnpel alguno o, al menos, papel preponderante en la crisis. De ahí a negar que el ero sea palanca- esencial en la órbita monetaria media muy poco. L o suficiente para caer de lleno en la moneda dirigida. Los rapports provisionales aconsejaron va la reducción de cobertura. M e j o r dicho, del mínimo legal de cobertura. Oscilaba entonces entre el 30 y el 4 0 por loo, sin que los diversos Estados aplicaran normas uniformes. Unos admiten oro y divisas, oh- os solamente oro. Unos garantizan billetes y cuentas de depósito en la Banca de emisión otros, sólo billetes. E l mínimo legal aparece, actualmente, rebasado por exceso en unas partes, y perdido por defecto en otras. S i algún día resurge el patrón oro requerirá ordenación internacional, incompatible con esos matices. Y entonces bastaría quizá un 20 por 100 de cobertura. Con ello quedaría libre una gran parte del oro que ahora está absorbida como reserva. Claro que el mínimo legal ha sido siempre eso: un mínimo. Los Estados con gold standard procuraron excederlo de jacto. Cuando salidas inesperadas del metal amarillo reducían su cuantía a la cifra mínima, abandonaban el patrón. Pero, en todo caso, y aun admitida l a demasía, no es lo mismo arrancar de un 35 ó 40 por roo que de un mero 20 por 100. E l rapport admite la contracción de l a cobertura metálica mínima, pero no su supresión. L e parece suficiente llegar al aludido 20 por 100, con cuv 3 porcentaje pasaría de 6.500 millones de dólares- -en fin de 1931- -el oro libre. Y recomienda l a adopción de una cláusula de elasticidad a virtud de I cual los Bancos podrían perder el mínimo, eventualmente, mediante el pago de un canon al Gobierno. (Algo de esto, aunque con carácter muy diferente, se incorporó- a nuestra, ley baiícaria en l a reforma Prieto. L a desaparición de las reservas, a juicio del rappr. rt, amortiguaría la confianza del público en muchos países y dejaría indefensos a los Bancos frente a las exigencias- dineradas del Estado. A pe sar de estas razones, el memorándum jansen va más lejos y aboga por la abolición de las reservas mínimas, entendiendo cinj se debe dejar a cada Banco en absoluta l i bertad de fijar las que juzgue necesarias para hacer frente a sus obligaciones. E n esta tesis, el volumen de las reservas no depende del de billetes, sino del que episódicamente tenga el déficit de la balanza de cuentas de cada país. Esta idea había asomado anteriormente en otros documentos del Comité de Ginebra, y su fundamentación parece sólida: si los billetes no son a D. Fernando Muñoz, alcalde de Fuenlabrada, fué agredido aver por un ¡ndknduo en la calle de Botoneras. Él aqnsor le dio un garrotazo en la cabeza. El Sr. Muños para defenders sacó una pistola y disparó. El tiro fué a herir en la cabeza a D. Estanislao Zazo, c ¡ue se hallaba en un bar (Fotos Díaz Casariego. Hijuela ae la eaeración de Sindicatos F e meninos Cr. tólicos, se afana todos los años haciendo verdaderos milagros por enviar a A v i l a cuantas obreritas puede, en tandas de 6o ó 70 (la primera de este año salió ya de Madrid hace días) que durante veinte días se oxigenan, se alimentan y recobran las fuerzas perdidas en el trabajo duro a que, durante el año, están sometidas estas muchachas, que bordan con sus manos la elegancia de la madrileña pudiente. Desde 1910 esta obra tan simpática, tan social, tan cristiana, viene luchando, ayudada por la caridad, para arrancar a. la tuberculosis y a la lucha de clases cuerpos y espíritus de gente moza. Este año querría poder beneficiar a más de 150 obreritas, oficialas y aprendizas, y querría también probar cuan falsa es la afirmación de los pasivos de que los católicos nada tienen organizado en beneficio del pueblo. Pero es el caso que el costo fiel descanso de cada obrerita es de 70 pesetas, y hasta ahora no se cuenta con tantas setenta pesetas como obreritas esperan anhelantes que les llegue el turno de participar en el banquete de aire puro, para el que tantos han tomado ya su tarjeta. Acaso, lector, al ver mi firma, habrás creído que estas líneas se dedicarían a algún tema político o social de profunda meditación. S i he logrado captarte antes de que te acucien los requerimientos de otras secciones del periódico que te ofrezcan unas horas o unos días de grato solaz, calcula con generosidad fraterna tus posibilidades. Estoy seguro de que puedes contribuir a hacer l a felicidad de una obrerita madrileña. Estoy seguro de que quieres pagarles su chapuceo en estas piscinas morales. T ú mismo te sentirás moralmente tonificado si con un pequeño sacrificio te bañas en aguas puras de caridad social (1) PEDRO S A N G R O Y R O S D E O L A N O (1) L a O b r a t i e n e s u d o m i c i l i o y r e cibe los d p n a t i v o s e n l a F e d e r a c i ó n de S i n d i c a t o s F e m e n i n o s C a t ó l i c o s P i z a r r o 19. PISCINAS MORALES Dicen que no hay dinero, que las rentas lian disminuido; que, dado lo caro de la vida, lia habido que comprimir los gastos. V, sin embargo, mitigada, acaso más de lo justificable, la impresión de angustia que hace un año dominaba los ánimos, ¡os que se lian quitado el luto ciudadano o se lo lian olvidado nos cuentan, a los que aún lo llevamos, que Madrid. se divierte y gasta, y que el veraneo lia recobrado su animación acostumbrada. N i juzgo n i censuro. L a vida tiene sus fueros y leyes, y las penas, la remisión del tiempo y del egoísmo. L o cierto es que nos hallamos ante el verano del chapuceo en el mar o en las piscinas, y en un período de desperezo moral, como de postguerra. E n una noche o en una tarde de expansión cualquier madrileño, cualquier veraneante, dando tregua a sus preocupaciones, gasta cincuenta o cien pesetas, pensando quizá que bien merece su tribulación pasada, presente o futura, una tregua sedante. Los muchos que tal hacen, porque pueden o porque quieren, ignoran quizá, más bien- olvidan o procuran olvidar, que lo que gastan en unas horas de expansión y de recreo es el precio de la salud, acaso de una buena dosis de felicidad, de, un semejante. Leen sólo para el caso la sección de espectáculos o las informaciones optimistas de l a Prensa, y pasan por alto las en qué obras sociales beneméritas dan cuenta de su titánico esfuerzo por acudir en socorro de los que lo necesitan. S i no fuera así, es seguro que ninguna persona pudiente o alegre en el gastar dejaría de pensar en la- obra social de las vacaciones de los humildes. L a ley va imponiendo el descanso anual para el obrero; -pero ni todos los necesitados tienen la suerte de poderse acoger a ella, ni la ley da medios para que la interrupción en el trabajo se complete con el reposo en el campo en condiciones mate- ríales y morales adecuadas. Por eso entidades beneméritas como la Qbra de Vacaciones de Jóvenes Obreras,
 // Cambio Nodo4-Sevilla