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A B C. J U E V E S 28 D E J U L I O D E 1932. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G W. por ello la Federación de las Clases Medias de Valladolid organiza un homenaje, que consistirá en la entrega de una casa, que se hará por suscripción popular, al paladín de la unión nacional. (Gran ovación. los militares se abstengan de participar o exteriorizar en favor o en contra del Estatuto y para que si se alterase el orden público ¿e incorporen a sus respectivos cuarteles. A n t e s del mitin Desde las primeras horas de la tarde los alrededores de la plaza se veían llenos de gente esperando la hora de poder entrar en la misma. Por las inmediaciones al circo taurino se repartió un manifiesto, firmado por un tal L u i s Ibáñez, en el que dice, entre otras cosas: Que el único camino a. seguir i n mediatamente es procurar que las Cortes, o el Gobierno, dicten. una disposición legal que reconozca y reserve a los electores el derecho de destituir a los diputados por pligos de firmas Precauciones E n las inmediaciones de la plaza fuerzas de Orden público y un gran número de guardias de Asalto vigilaban para q u e p o se produjera ningún desorden. También, convenientemente distribuidas, había fuerzas de la Guardia civil, para en caso de que fuera necesaria su intervención. Momentos antes de comenzar el mitin, la Policía despejólos alrededores de la plaza. A s p e c t o de la plaza Como estaba anunciado, a las cuatro y media en punto se abrieron las puertas de la plaza y un enorme gentío invadió el circo, para ocupar su puesto. Los 300 hombres encargados de mantener el orden fueron colocando al público en sus respectivas localidades, y eran portadores de un distintivo- blanco. Minutos después de las cinco una gran parte de la plaza aparecía ocupada por un público de todas las clases sociales. Se veían muchas señoras y gran cantidad de obreros. E n el ruedo y en los pasillos se colocaron infinidad de sillas, con objeto de que se pudieran colocar más personas. Sobre la meseta del toril se había levantado una tribuna para los oradores, que estaba cubierta por un gran toldo, y a ambos lados aparecían instalados bastantes altavoces con objeto de que los discursos pudieran oírse desde todos los rincones de la plaza. A l pie de esta tribuna se colocaron mesas con destino a la Prensa. E n ellas trabajan, desde los primeros momentos, periodistas de todos los diarios madrileños y corresponsales de periódicos de provincias y extranjero. E l aspecto de la plaza a las cinco y cuarto es verdaderarhente fantástico. Todos los palcos aparecen repletos de público, no quedando ninguna localidad vacía y teniendo que permanecer centenares de personas en pie. L a expectación crece por momento, y se aguarda con ansiedad la llegada de los oradores. A las seis menos veinte en punto comienza el acto. A l aparecer los oradores en la t r i buna, son objeto de una enorme ovación, dándose gritos de abajo el Estatuto y viva España única. L a ovación que se tributa al Sr. Royo Villanova es ensordecedora, dando vivas al diputado español. nista expresada, y que se sumaron en M a drid unas ciento cincuenta de las más importantes. Afirma que la iniciativa ha sido de las clases mercantiles e industríales, pero el momento no es ya de un sector del pais, sino de todo él. (Grandes aplausos. Dice que todos esos organismos viven al margen del partidismo político; por eso no admitimos, sin repulsa enérgica, que se nos quiera clasificar como políticos, cuando no lo somos. Insistentemente venimos diciendo, que el problema del Estatuto rebasa la línea de cualquier ideología de partido, es un problema nacional. Hacerlo político es empequeñecerlo, adulterarlo, y nos resistimos a que se desplace del plano de serenidad y grandeza que le corresponde Manifiesta que el Comité gestor se dirigió a los Sres. Unamuno, M a v a Sánchez Román, D Melquíades Alvarez y Algora, quienes tuvieron para su gestión plácemes, no aceptando la invitación por diferentes causas. Dice que España quiere autonomía sin excepciones n i privilegios. L a Patria española se ha puesto de pie, cansada de abusos y procacidades y muestra virilmente su actuación, contraria, no a. Cataluña, a quien ama como hermana, si procede como hermana, sino a la obra de los que lesionan a España a pretexto de favorecer a Cataluña. (Grande ovación. D k e que España entera asiste a esta campaña y lo prueba la cantidad enorme de adhesiones recibidas por correo, por telégrafo y teléfono. E s partidario de rendirse a la equidad y a la descentralización administrativa dentro de una gran centralización política; privilegios y excepciones, para nadie. España sobre todo. (Gran ovación. Termina diciendo que este acto trazará normas al resto del país, y dice que cuando éste tiene voluntad y sabe dentro de la ley manifestar sus anhelos, éstos al fin. triunfan, aunque tarde y sea laborioso el éxito. Madrileños- -sigue diciendo- Política, no; pero Estatuto, tampoco. V i v a la Patria intangible. (Gran ovación. E l señor Martínez R c u s Habla a continuación, representando a las clases mercantiles e industriales. Expone la emoción que le produce a l comparecer en este acto. E s España entera la! que vibra y por encima de todos los sentimientos politices está España. Mi temor es muy profundo por la grandiosidad del acto. Dice que siente temor porque ha venido a intervenir en una manifestación de íe nacional tan profunda que ha de repercutir i n dudablemente. (Grandes aplausos. Alude a l Sr. Royo Villanova, como hombre que sintetiza el pensamiento español, y el público vuelve a tributar a éste una gran ovación. (E l Sr. Royo Villanova llora emocionado. Resalta el. carácter de apoliticidad del acto. Las clases mercantiles industriales no van a perturbar, van a enjuiciar, en- uso de un perfecto derecho, y no quieren más que un principio de autoridad, un orden público mantenido y un ejercicio absoluto de l a justicia para todos. (Gran ovación. Manifiesta que las clases mercantiles, el año dieciocho, se opusieron al proyecto de Mancomunidad, como ahora se oponen a este Estatuto. P o r tanto- -dice- no hay contradicción. (Grandes aplausos. Recuerda el discurso del Sr. Alcalá Z a mora elogiando aquella manifestación pública del año dieciocho, en una sesión del Parlamento, cuando contestaba al Sr. Cambó. E s más- -continúa diciendo- esa manifestación, mereció el aplauso del propio señor Cambó, y ahora se alarman ante nuestra actitud, que responde a una historia definida. (Ovación. Dice que el Estatuto obedece a una visión errónea. Afirma que hay unas Cortes constituyentes, con unos pies grandes, que son el proletariado, digno de respeto; una cabeza p r i vilegiada, en la que figuran catedráticos españoles, que, sin duda, por estar educados en el extranjero, el espíritu de alguno de ellos no vibra en forma adecuada. (Grandes aplausos. Declara que nuestra Constitución es copia de la de Weimar, cuyos frutos ya están tocándose en Alemania. Hay, pues, en las Cortes pies y cabeza, lo que falta es vientre. (Alguien protesta y silba en este momento y el público se echa sobre el perturbador y le obliga a abandonar la plaza. Sigue el Sr. Martínez Reus y habla de la hipoteca de Cataluña en los artículos 11, 12, 13 y 14 de la Constitución. Afirma que las clases mercantiles son partidarias de una autonomía por igual a todas las regiones, pero bajo el control del Poder central. Se pregunta por qué no se hace una ley de autonomía para todos. España ha de tratar por igual a todos sus h i j o s Cataluña, Andalucía, Aragón, Castilla... (Grande ovación. Dice que afortunadamente hay en las Cortes doce hombres que van mejorando el dictamen; pero, no obstante, habrá una diferenciación entre las regiones intolerable. (Grandes aplausos. Manifiesta que uno de los puntos más fundamentales del Estatuto es aquel por el que las Cortes quedan supeditadas a Cataluña. Niega que la región catalana haya estado esclavizada por España en ninguno de los órdenes político, social y económico. Alude a la unión nacional de España, merced a Isabel la Católica, reinado fecundo, en el que España llegó a ser madre de veinte países. Afirma que no hubo nunca en Cataluña 1 1 1 E l señor González G u e r r a Habla por la Federación de las Clas s Medias, substituyendo al Sr. Barbachano, que se encuentra enfermo; inicia su discurso adhiriéndose a las palabras pronunciadas por el Sr. Requejo, -para dejar bien sentado que- el acto que se celebra es totalmente apolítico. P o r ello dice que toma parte haciendo uso del perfecto derecho que tiene todo ciudadano. Dice que las predicaciones disolventes sembraron la semilla que ahora se. recoge, y que la inmensa mayoría del pueblo catalán repudia la labor de sus dirigentes. (Ovación. Rechaza la afirmación de que, España no ama a Cataluña; dice que las glorias de aquella región, en la literatura, en el arte y en el teatro, han sido siempre acogidas en M a d r i d con la veneración y respeto a que eran acreedoras. Afirma que el resurgimiento nacionalista es contrario a la democracia. Hace historia de cómo empezó el movimiento catalán, hasta nuestros días. y fustiga, duramente a aquellos que tienen una voz en Cataluña y otra diferente en Madrid. Doscientos mil hombres no son el alma de Cataluña. Aquella región es más grande, y no piensa como esa minoría insensata. (Muchos aplausos. Aconseja a los catalanes que digan claramente qué autonomía quieren; pero que tengan en cuenta que en esa autonomía no puede mezclarse la soberanía del Estado español. Alude al Sr. Royo Villanova, y el público prorrumpe en una gran ovación. Termina diciendo al Sr. Royo Villanova que la labor del mismo, que data de treinta años, es digna de encomio y alabanzas, y L o s oradores. E l señor Requejo E l presidente de la Defensa Mercantil P a tronal y del Comité gestor, comienza diciendo que es hora, tomando la iniciativa, de la oposición al proyecto de Estatuto catalán, tal y como fué presentado a las Cortes y del dictamen de la Comisión parlamentaria. Dice que requirió el concurso de las entidades que, representando valores nacionales, fueran cemeidentes con la tendencia oposicio-