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Boda hispanoamericana en París. Una argentina más viene a aumentar el número de las bellezas de aquella República casadas con españoles. Se trata hoy de la encantadora señorita Ivonne Eyseley y Olí- veira- Cézar, que contrae matrimonio con el distinguido diplomático español D. Gonzalo de Ojeda, actual ministro consejero de la Embajada de España en París. E l l a es hija de los señores de Eyseley, y sobrina de aquella ilustre y bella dama que fué durante varios años una de las figuras más salientes del Cuerpo diplomático extranjero acreditado en la entonces Corte de E s paña, doña Guillermina de Oliveira Cézár, esposa del ya fallecido ministro de la República del Plata, el ilustrado doctor Wilde, autor de no pocas obras científicas y literarias, que merecieron elogios de la crítica. Sabido es que el salón de la señora de Wilde, en el magnífico hotel que perteneció a la condesa de Muguiro, fué uno de los más acogedores y elegantes de la sociedad madrileña durante aquellos años del reinado de D Alfonso X I I I Sus banquetes frecuentados por. el elemento literario y artístico de la época, así como por la mas rancia aristocracia española, fueron principal centro de atracción, que presidió con su gracia habitual la señora de Wilde. Seguramente su sobrina sabrá ser fiel continuadora de esta estirpe diplomática, que recibe por herencia materna. De su padre, el Sr. Eyseley, ha heredado también la clara inteligencia y la educación artística, que la harán anta para dirigir el salón de una Legación o de una Embajada a que, sin duda, han de llevarla las dotes que adornan al Sr. Ojeda. Decía que es una argentina más que viene a aumentar el número de las casadas con españoles; he aquí algunas: la joven duquesa de Fernán- Núñez, que no ha mucho contrajo matrimonio con el jefe de una de las primeras Casas de la nobleza española, y que de soltera se llamó la señorita de Aucíiorena; la marquesa de Salamanca, grande de España también como condesa de los L l a nos- -nacida Martínez de i H o z- y que poco después de su matrimonio con el descendiente de aquel ilustre español a quien tanto debe la capital de España, fué agraciada por la entonces Reina doña Victoria con el lazo de dama de honor; la condesa de Cuevas de Vera, casada con u n miembro de la familia Caro, hija de la condesa de Caltarrituru, y cuya hermana, también bella y elegante, está casada con un miembro de la aristocracia francesa, el marqués de Jaucourt; la marquesa de Aymerich, cuyo marido está agregado a la. Embajada de España en la A r gentina y es hijo de los grandes de España marqueses de San Vicente y de Velilla de Ebro. A u n hay que añadir los nombres de otros matrimonios argentinoespañoles, tales como los señores de M a u r a (D Antonio) residentes en la ciudad del P l a t a de los marqueses del Baztán, título que evoca el glorioso recuerdo del general Martínez Campos y de los Sres. D e Sangro, hijo de los marqueses de Guad- eUGelú, y que recientemente han festejado en París el nacimiento de su primogénito. Como se ve- son muchas las argentinas que se han desposado con españoles. A h o r a han venido, a aumentar la lista estos señores de Ojeda, cuyo matrimonio, con testigos como los embajadores de España, de la Argentina y del Brasil, y con la asistencia de toda la colonia americana actualmente residente en París, constituye un nuevo lazo de unión entre aquellas Repúblicas y la M a dre Patria, MONTE- CRISTO Señorita Yvonne Eyseley, prometida de D. Gonzalo Ojeda, ministro de la Embajada de España en París. (Foto Massis. consejero