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A B C. S Á B A D O 36 D E JULIO D E 1932. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G 24 des problemas con. el del resto de España, como, ocurrió en la guerra de la Independen, cia. Habla del falso yugo de Castilla sobre Cataluña, y lee párrafos de Prat de la Riba. Cree que si hay algo distinto de España no es Cataluña, sino las Hurdcs, y si éstas quisieran organizarse per sí propias, la nación, evidentemente, no se lo consentiría. Estima que la minoría catalanista querría ver organizada a Cataluña como una República- medieval, una Generalidad pasada en una verdadera dictadura que ahogará toda la libertad de los Municipios y de las provincias. Recuerda que los sindicalistas catalanes han dicho mil veces en Solidaridad Obrera que antes de la separación de Cataluña, según el deseo del grupo de Nosaltres Sois, irán a la guerra civil con las armas en la mano. Y esta es la actitud del partido revolucionario obrero, que representa el orador: Antes de que el nacionalismo catalán, todo; la guerra civil, sin apasionamiento ni aspavientos. (Risas. Todo menos consentir en la creación de nuevos nacionalismos, tan contrarios a los intereses obreros. Afirma que en realidad no hay separatistas pero declara que ya se está formando una agrupación obrera, bajo los auspicios de la Generalidad, a la que se trata de colocar, en frente de los Sindicatos Únicos, que tienen un ideal universalista. Dice que la República está tan obligada a Combatir el nacionalismo catalán como la Monarquía, pero por caminos distintos: Se debe ir por el camino de la democracia y de la libertad, otorgando un Estatuto para acabar de una vez con el catalanismo, pero con dos condiciones que debe tener para ser eficaz: Que no roce la unidad española, tan unida con el pasado como con el porvenir de la Patria, y que no coarte las libertades del proletariado. Si estas dos condiciones se cumplen, el orador votaría el Estatuto, pero de lo- contrario no lo harta jamás. En España, ni la derecha, ni el centro, ni las izquierdas extremas quieren oponerse a la autonomía; lo que no puede ver es que pidáis libertades sólo para los catalanistas. Nos ha dolido en el alma la expulsión del se- ñor Dolcet. (Rumores. Os habéis mostrado con los pobres obreros andaluces tan. cruelmente como la burguesía, y hemos tenido que ser diputados castellanos los qué hemos tenido que levantarnos en su defensa. No me fío de vosotros. Por encima de la pobre España, no pasaréis. (Aplausos en las tribunas. Un espectador es expulsado. E I S r B A L B O N T I N dice que si los catalanistas lograran lo que quieren, no respetarían la Constitución. En votación ordinaria, es rechazada la enmienda. Los agrarios votan con el Sr. Balbontín, y esto provoca rumores en los socialistas. Los radicales se abstienen. articulo 49 de la Constitución. Séptimo, la Generalidad reembolsará al Estado los gastos que le ocasione el mantenimiento d é l o s centros de enseñanza que sigan dependiendo directamente de él. Se lanienta él orador al defender su enmienda de que no h aya sido bien comprendido el problema catalán y que Cataluña, que fundó sus esperanzas en la República, se vea ahora invadida por la desilusión. Toca la nota de la cordialidad a que aspiraban los catalanes, los cuales sólo han encontrado como respuesta reticencias políticas y jurídicas con un regateo constante para todas las aspiraciones de Cataluña. Hace protestas de españolismo integral y ihabla de Castilla para deducir que los catalanes no pueden ser castellanos, aunque muchos como el orador quieran serlo. Dice que nos encontramos en un caso parecido al de la conferencia extraparlamentariá de 1919, a la que no fué nadie, ni republicanos, ni socialistas, ni nadie, en fin. (Risas. Termina expresando el temor de- que Cataluña se dé cuenta dé que las izquierdas españolas no son dignas de ese hombre insigne que hoy ocupa la cabecera del banco azul, el Sr. Azaña. (Aplausos de los catalanistas. E l P R E S I D E N T E E l señor ministro de- Estado tiene la palabra. E l M I N I S T R O D E E S T A D O ¿Yo? ¿Y qué hago yo? ¡A h! ¡Ah, sí! Es para leer un proyecto. (Grandes risas. E l Sr. Zulueta sube a la tribuna y lee un proyecto de ley. E l Sr. ANDRÉS, dé la Comisión, -contesta al Sr. Campaláns, y éste rectifica. E l Sr. T E R R E R O S radical, interviene para explicar su voto. E l Sr. P I T T A L U G A también interviene para quejarse de las alusiones dirigidas por el Sr. Campaláns al partido reformista, que ha dicho desde su campanario que estaba formado por unas grullas tristes. (Risas. ¡Yo- -dice- -acepto el dictado de grulla, pero de ningún modo el de triste. (Nuevas risas. En calidad de grulla alegre he de protestar de esas opiniones frente a una personalidad del partido reformista que se ha conducido siempre con arreglo a los dictados de su conciencia. E l partido reformista- -añade- -ha prestado enormes servicios a la República. (Grandes protestas de los socialistas, distinguiéndose en ellas el Sr. Alvarez Ángulo- i Quién ignora que el espíritu del viejo partido reformista está representado en el mismo Gobierno? Una voz: Eso es verdad. E l Sr. P I T T A L U G A ¿Qué es eso de (desconocer los méritos del gran Azcárate, que durante tantos años dio espíritu y vida ai partido reformista? Los catalanes son los que menos debían olvidar las doctrinas del reformismo, que recogió tantas veces sus aspiraciones. A los Sres. Xirau y Campaláns, que han cometido dos errores de tacto, como la minoría ha cometido otros- muchos, puesto que ha apelado a los fondos sentimentales más turbios del nacionalismo, produciendo el enojo de la mayoría de los parlamentarios. Yo- -dice- -y otros muchos hemos venido aquí a discutir la cuestión de Cataluña sobre: la base del contenido de la Constitución, pero tiene que decir que los catalanes han olvidado la oportunidad del planteamiento de su problema, porque la República, por lo mismo que tuvo un gesto amoroso con Cataluña, no merecía la intransigencia actual de los catalanistas. E l Sr. CAMPALÁNS dice que nada más lejos de su ánimo que causar a los antiguos reformistas la menor molestia. Se refirió sólo al jefe del partido (risas) que ha mostrado una actitud tan contradictoria con la que mantuvo en tiempos pasados. Se pone a votación la enmienda del señor Campaláns, que es rechazada en votación ordinaria por gran mayoría. E l Sr. F A N J U L solicita en otra enmienda que el Estado obligue a todos los maestros de Cataluña que enseñen a los niños en castellano. Manifiesta que como la enseñanza, se viene dando en catalán se va perdiendo poco a poco el castellano, y ésto el Estado está en 1 a obligación de evitarlo. El S r S A N ANDRÉS contesta por la Comisión, rechazándola, y la enmienda es desechada en votación ordinaria. E l S r F A N J U L retira otra. El Sr. B A L B O N T I N defiende otra, en la que pide que los Centros de enseñanza- órga nizados po rías Asociaciones- obreras en Gatajuña tengan la misma protección del Estado que los organizados pi r. la Generalidad. Expone cuáles son los derechos insensatos de la hegemonía de los catalanes sobre todos los pueblos hispanoamericanos, según la ambición delirante de aquél burgués despreciable que se llamó. Prat de la. Riba. Nunca ha creído que Cataluña sea una nación distinta de España y estima que la única diferencia notable es que Castilla tiene como representación un Don. Quijote con ideal universalista independiente de todos los negocios. Siempre el pueblo catalán sintió los granr La Comisión sigue rechazando enmiendas LVILIA- HOTEL GRI 8 Í ABIERTO TODO FI. ASO LOS QUE COMEN MUCHO Pueden digerir tranquilamente, sin cansar su estómago, tomando todos los óias una cucharada de la verdadera Magnesia SAN fiELLEGBINO (marca PRODEL) Acuérdese de que la verdadera y antigua Magnesia San Pellegrino es la fabricada únicamente por el Laboratorio Químico Farmacéutico Moderno de Turín. que Ueva en cada cajita o irasco la marca del Santo Peregrino, cruzada por la firma Prodel La Comisión rechaza varias enmiendas del socialista señor A l gora E l Sr. A L G O R A pregunta a la Comisión si acepta alguna de las enmiendas que tiene presentadas. E l Sr. S A N ANDRÉS dice que todas ellas se encaminan a señalar en el Estatuto atribuciones al Estado que son innecesarias, puesto, que las tiene en virtud de la Constitución. E l Sr. A L G O R A pide a los catalanes que no le interrumpan, porque él nunca lo hace y porque jamás pensó en hacer obstrucciones. Y además, está seguro de que el Esta tuto no es necesario a los catalanistas, por que ya lo están aplicando en Cataluña, y, di rigiéndose a éstos, les dice que si se lo recriaran en las Cortes publicarían en Cata
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