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NUMERO EXTRAORDINARIO 2 CENTS? 0 ASO VIGES MOC? TAYO. 5 5 5 NUMERO EXTRAORDINARIO 2 CENTS. 0 AÑO VIGESIMOCTAVO. S 5 5 LA MUJER Y EL DEPORTE la hipótesis. He aquí una materia tentadora para los escritores aficionados a los deportes. Una historia que los abarcase todos, desde los juegos de la palestra acá, sería interesante y remuneradora, pues hay mucha gente apasionada por esos recreos. Es evidente, emendónos a la mujer, que el deporte ha influido en el pudor. ¿Saludablemente? Y o creo que sí. L a actividad muscular, cuando no obedece a un. propósito utilitario, no sólo imprime al esfuerzo un sentido estético, süro que regenera el organismo humano. Las disonancias funcionales cesan y el ritmo vital se restablece en su aparente integridad. Esto no es decir que el ejercicio físico lo cure todo. ¿Cómo habría de enmendar, por ejemplo, una deficiencia ocasionada por una lesión de fondo o una enfermedad c o n s u n t i v a? Sería mucho pedir y 1 ¡1 1? S CABRERAS A PIE N Grecia la mujer tío participaba de los juegos olímpicos ni se exhibía en la palestra. L a libertad de movimientos del bello sexo es lina conquista de ayer. Sometida al hombre, la mujer griega apenas salía de la penumbra del hogar. ¿Contribuyó ese apartamiento a la intensificación del pudor femenino? Es probable. L o que puede asegurarse, es que la mujer no ha reivindicado los derechos sobre su cuerpo sino muy tarde. Hasta hace poco tiempo, Eva sentía verdadera repugnancia por todo lo que fuese actividad muscular. Si nuestras abuelas se hubieran atrevido a pisar un gimnasio público, habrían pasado por locas. ¿Cómo han conseguido romper aquel prejuicio? Esa libertad, como la del pensamiento, es de origen protestante. Su iniciación pertenece a la raza anglosajona. Y o no sé dónde he leído que los germanos favorecían las expansiones de la mujer a l a i r e libre. Quizá, si se toma la histología como un indicio de civilización, se pudiera sostener, recordando el combate de las Amazonas, que el instinto belicoso no fué ignorado de la mujer griega. Pantesilea puede pasar, en cierto modo, por una precursora de las valquirias. Pero una golondrina no hace verano. E l deporte femenino es muy posterior. ¿Dónde y en qué época aparece por primera vez? No se sabe. L a historia del deporte está por hacer. ¿Cómo no ha encontrado todavía su cronista? Ese vacío es inexcusable. A estas fechas debiéramos disponer de textos de información que nos evitasen tanteos en lo vago e incursiones a la región ilimitada de E