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DIARIO ILUSTRA- D O A Ñ O VI G E S 1 M O O T A V O 10 CTS. MU M E RÍO FUNDADO E L i DIARIO ILUSTRA D O A Ñ O VI G E S 1 MOCTAVO 10 GTS. N U M E R O D E JUNIO P E igog POR D T Q R C U A T O LUCA D E T E N A aprobado la Constitución, hubiera que remediar luego esa; imprudencia, aplicando. la ley de Defensa a cuantos ingenuos ciudadanos toman al pie de la letra la ley escrita. ¿Concibe el lector lo. s peligros que amenazarían a la República si se derogara la temida ley? Gracias a ella la libertad no pasa de camelo inaplicable, y por eso el Sr. A z a ñ a al aludir al régimen de l i bertades que disfrutamos, merece figurar en una futura antología de humoristas españoles, como el autor de la frase m á s sarcástica e intencionada sobre la España de hoy. ALVARO A L C A L Á G A L I A N O 1 March pasa por ser d u e ñ o d e una enorme fortuna y que, al exigirle únicamente seis millones la Comisión de Responsabilidades, da una prueba, de sobriedad sólo comparable a la de un león hambriento que, anhelando A nte, todo, lector, seamos justos. N o es posible coincidir cori esas gentes pérfidas o comerse a un hombre entero, se contenta con masticarle uno de los pies. amargadas que boicotean: al régimen negánS í se equivocan lamentablemente los que dose, á reconocer l a alegría de la Repúblicensuran a la República sus procedimientos c a cuando sus hombres representativos nos de Gobierno, calificándolos de opresores. E n proporcionan a diario motivos de diversión realidad, la República no puede hacer otra para hacernos soportable la existencia. Eso cosa, ñi le sería posible otorgar ya todas d e l perfil agrio de la República lo invenesas libertades prometidas con excusable t ó un: ex filósofo de salones ex aristocrátiprecipitación durante el período electoral. cos, hoy con aspiraciones de estadista repuDebe tenerse en cuenta que el nuevo r é g i blicano, a quien los éxitos del Sr. A z a ñ a no men llegó a instaurarse casi por sorpresa, y le permiten dormir. Pero nosotros, ciudadaque hoy, ante todo, le preocupa la posibilin o s y observadores imparciales de la vida dad de otra sorpresa parecida por parte de publica, nos vemos obligados a reconocer sus adversarios. A- éstos, pues, hay que culque, a pesar de lo fértil que ha sido el a ñ o par de los métodos rigurosos empleados hasen desengaños y calamidades, tampoco falta la fecha por el Gobierno republicano. S i tan ocasiones de reírnos. S i n i r m á s lejos, se hubiesen convertido a tiempo, laica, y prehace pocos dias leí, en un discurso pronuncipitadamente, el i.4 de abril del a ñ o pasado ciado no sé dónde por el presidente del Concomo ciertos oportunistas que amanecie- sejo que ahora los españoles, gracias a la ron ese día con- gorro frigio, otro gallo les República, vivíamos en un régimen de l i cantara. A h o r a bien, los hombres del entonbertades Confieso, lector, que esa frase me ces Gobierno provisional, después de haberdeslumhró y deleitó como un rasgo original les advertido una y otra vez que todos los de ingenio. Nadie puede negarlo; el Sr. A z a ciudadanos tenían l a obligación de colaboñ a es un gran humorista. Y o procuró ser rar con la República ¿qué podían hacer? siempre sincero, aunque ello me valga l a Pues privarles de la libertad a estos empehostilidad de muchos. S i yo afirmase aqur dernidos cavernícolas y monarquizantes caque el Sr. A z a ñ a es ün gran gobernante, paces aun de mantener una ideología distinmentiría, porque no lo creo, y no quiero hata a l a de los Poderes constituidos. Porque cerle coro con sus incondicionales de las si l a libertad les iba a servir como arma de Cortes y de sus periódicos. S i yo dijese que propaganda y de lucha política a los reacel Sr. A z a ñ a es un escritor maravilloso, exacionarios, igual que a los revolucionarios en g e r a r í a porque apenas he leído tal cual arel antiguo régimen, entonces la República; tículo suyo; ni he visto La Corona ni conunca llegaría a arraigar definitivamente en, nozco sus libros. Pero ello no impide que el país. Estaría expuesta a ser la víctima desde ahora pueda adelantarme al fallo de l a de un brusco cambio de criterio en las masas. posteridad diciendo que D Manuel A z a ñ a es Hubo, pues, necesidad, para salvar á l a Reuno de los ingenios m á s cáusticos e intenpública, de sacrificarle esa misma libertad, cionados de la E s p a ñ a contemporánea. E n de la cual hacen tan mal uso las oposiciosuma, un verdadero pince- sans- rire bajo la nes, amargándoles la vida a los que disfrucareta fría y el gesto hosco. tan del Poder. Y a la oposición, l a crítica, ¡H a b r á que ver cómo h a b r á sentado la fueron consideradas crimen de lesa Patria, y bromita a varios distinguidos ciudadanos el terrorismo fiscal y policíaco, inaugurado qué hoy, en l a cárcel o en el destierro, disbrillantemente por el Sr. Galarza, hizo su frutan de la tolerancia de este r é g i m e n de. aparición. F u é aquél un período emocionanlibertades ¡Q u é actitudes airadas! ¡Qué- te, en el que se descubrían a. diario comprotestas! Y sin embargo, h a c e n m a l L a plots extremistas y se emocionaba el púRepública vela por ellos y por sus intereblico al saber que habían sido detenidos ses- personales. Cuando concede el suplicaa un mismo tiempo un burgués acaudalatorio contra el Sr. Calvo Sotelo le compendo, dos militares retirados, un barquillero sa, en cambio, con las simpatías que desen activo y el sacristán de una parroquia pierta en casi tocio el país el joven ex m i por ocultos manejos para derribar. al réginistro y le proporciona, al propio tiempo, men. Confieso qne después de tantos serviocasión de viajar. S i manda a L a s Hurdcs cios memorables, la República no ha sido gea! -doctor: Albiñana es para que éste pueda nerosa con el Sr. Galarza, que fué, indisdedicarse a una verdadera rehabilitación hiscutiblemente, quien, para salvarla, inaugutórica respecto a los auténticos regeneradoró un sistema dictatorial de represión. Los res de esa comarca geográfica. H a y gentes que han desfilado después por el Poder han que se indignan porque los hermanos M i r a sido meros imitadores suyos, y de D M i lies siguen a ú n en la cárcel. ¿P e r o ignoran guel Maura, durante el glorioso, período que deben a esta medida dichos jóvenes la constituyente. E l propio ministro de la G o popularidad de que disfrutan? Y algo parebernación actual, cuando suspende mítines cido diríamos del doctor Royo Yillanova, a derechistas suprime porque si los perióquien el Gobierno de la República quiso dcdicos que ésiólcbati al Gobierno, multa, desrnostrarle que su salud no era tan endeble tierra o encarcela como todo un dictador, como él mismo creía cuando, al ser traslasigue el ejemplo que le trazaron aquellos dado a un lugar remoto, aguantó el cambio dos beneméritos republicanos. Porque una de clima sin morirse. P o r último, quisiera cosa es que las Cortes Constituyentes y peraludir al caso del Sr, M a r c h que tanto ha, manentes bnyan aprobado una Constitución agitado la opinión y desencadenado las irmrque permite, en teoría, la libertad de promuraciones. Se protesta porque el Sr. M a r c h paganda oral y escrita. Y otra es que en la está en la cárcel y, sobretodo, por habérpráctica se pueda consentir scrrrjante tosele exigido la fianza de seis millones de pelerancia, que pudiera ser funesta para las setas. L a suma, en efecto, parece excesiva, instituciones. E l l o explica que, habiéndose ¡No obstante, es preciso recordar que el señor r v U N RÉGIMEN D E LIBERTADES LA AMENAZA LISTA SOCIA- D i g a lo que quiera, para amedrentarnos, el patriciado socialista, nacido al calor de la segunda República, la Unión General de Trabajadores no está en condiciones de promover la revolución con que nos amenaza. Aunque tenga a su frente una minoría de intelectuales, que sería necio desdeñar, carece de las falanges disciplinadas y aguerridas, dispuestas a tomar por asalto la fortaleza capitalista. A nuestro socialismo le cuadra- aquello que decía D Francisco S i l vela, de los batallones, militares que quedaron en pie de guerra tiéspú. és -dél desastre colon i a l que eran charangas escoltadas. Cuenta con algunos tribunos elocuentes y con varias plumas prestigiosas, qué? promiscúan la cátedra y el periódico; pero: esa fuerza no basta, pese al innegable Valer de sus caudillos, ni siquiera párá décidií- la orientación política del país. L a República española no vino por el empuje del socialismo; Vsmp: por la acción concertada de otras caúsa sjéhtre las cuales estuvo nuestra inconsciencia: la de los monárquicos, entiéndase bien Veinticuatro horas antes de nuestra caída había todavía escritores bastante candorosos para sostener que la Monarquía era consubstancial con la vida de la nación. L a afirmación, vacía como tanta; otras que puso en circulación el egoísmo de los bicnhallados con lo existente, tendía a dos fines: halagar la vanidad de los privilegiados y excusar E. éstos de todo esfuerzo. Decía Bossuet, con frase qué por lo atrevida parece herética, que Dios está siempre recreando la creación. E l que descansase el séptimo día no nos autoriza a suponer que se haya ausentado irrevocablemente de la vasta empresa edificada por su omnipotencia. De la Monarquía pudiera decirse lo mismo; había que recrearla- que sostenerla y que encauzarla. Nuestros antepasados, al legarnos una fortuna, no nos dispensan del esfuerzo de conservarla, acrecentándola si fuese posible. Suelen, por el contrario, en previsión de nuestro descuido, poner trabas al desmoronamiento- eventual de lo que ellos crearon. ¿Y quién ha dicho que un régimen político no deba ser considerado como una fortuna espiritual? Es evidente que el tesoro se nos fué de las manos porque nada o casi nada hicimos por conservarlo y defenderlo. Es, pues, cómico el que vengan ahora
 // Cambio Nodo4-Sevilla