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LISTA D E CORREOS ¡r nm i M i l l o n e s d e r a d i o- o y e n t e s procíam a n l a eficacia d e El tesoro perdido. A un jabalí Llevamos ya dos días sin noche, es decir, cuarenta y ocho horas de un cielo de gla- ta sobre un mar de plomo. A y e r pasamos junto a las últimas rocas escocesas, que se desmelenaban en nieblas. Sobre ei m á s d e j a d o de los morros hay una casita y un cañoncito. Cuando menos así aparecen, en miniatura graciosa, vistos desde el barco. E n cambio, las gaviotas, rodeándonos, tienen la importancia de un primer plano c i nematográfico. Pero no me proponía describirte una marina que comienza a ser inconfundiblemente boreal, incluso en lo- de obligarnos a envolvernos en pieles y a utilizar la calefacción en el camarote. L o que yo quiero es comunicarte que por ñ n he encontrado un lugar sin destemplanzas y acritudes. Sí, existe ese paraíso, bien que al fin del mundo. Se trata de Torshaven, capital de las islas Feroé, adonde llegamos hoy de amanecida, según el reloj, porque ya dije que desde hace dos singladuras vivimos debajo de la m á s inexpresiva claraboya de cristal esmerilado. Ancló el buque, y en una gasolinera nos trasladamos a tierra. E l citado archipiélago dinamarqués confió su dirección a una aldea de viviendas de madera, impermeabilizadas con la pintura al óleo, en tonos de la aaleta náutica, y muchas con la techumbre de hierbas no secas, sino creciendo allí como si fuesen macetas las casas. L o que está seco, o secándose, es el pescado, que para tal efecto cuelga de las cuadradas ventanas. ¿Quieres saber de q u é otros elementos dispone cada mansión? D e un mástil para la bandera, que lucirá los do- ARCTURUS v azule para ÑÁDIO AUTO ELECTRICIDAD, S. Agustín. 3- MADRID BarciIoM- VslcacU La Corufl -S vUU- BiUua- AUcaate mingos con su rojo y su cruz, y de una huertecita con unas coles huecas y unos árboles. E n u n a de aspecto relativamente señorial había, entre unos tulipanes, dos vértebras de ballena, abandonadas c o m e e n un- j a r d í n italiano un busto mutilado de mármol. E n seguida recorrimos el pueblo, con sus repechos de piedra negra, al rumor de un arroyo espumoso. Con nosotros vagaban las ocas, deslizábanse los gatos, caminaban los perros. T a m b i é n cuenta Torshaven con dos vacas. Y si me permites incluirlos en la fauna, con diez o doce automóviles y tres o cuatro bicicletas. F a c t o r í a pesquera, ya nos hallamos en la región del bacalao, cifra la población su riqueza en las barcas, ahora ausentes de la tranquila ensenada. Quizá de ahí el pasmo blanco que lo envolvía todo, el silencio en que se perfila l a aguja de la iglesia, única y de tablas, y en que sedimentaron su nostalgia las tiendecitas con objetos pasados de moda. L o s mismos animales callan, creeríaseles mudos. N i siquiera nublan los autos, que tienen algo de anticuados sombreros, de copalta. L a lluvia, por raro azar interrumpida, pule y abrillanta esa quietud, -al dejarla barnizada. Sólo alborota con su tizne el hu- mazo de u a chimenea, enana sobre un pabellón achaparrado: el café, con una saleta que decoran estampas románticas de los países solares. E n las callecitas, viejos con el calzón corto y zapato de hebilla, con un gorro encarnado a rayas obscuras, doblado y cosido en floripondio, con la pipa. Niños con pantalones anchos de tela colorada, que sostenían unos tirantes; n i ñ a s de doble trenza, no de pelo, sino de luz. Sus madres, especie de. artesas de leche. Y las muchachas de n á car, los cabellos en halo, enfundadas en abrigos casi varoniles, calzando espejeantes sandalias gabachas, rojizas o blancas. Pues bien; ancianos, rapaces, matronas y doncellas, en cuanto se cruzaban conmigo y con mis acompañantes, saludaban, cada cual según corresponde a su edad. L o s pequeñuel. os, con las manecitas; los ociosos lobos de mar, descubriéndose; las comadres, sin reserva en su familiaridad, y las señoritas, riéndose, con la risa de abrir mucho la boca y cerrar los ojos, la buena risa, la confiada... H e ahí, al cabo, un sitio donde la gente no se mira Con recelo y encono. Y se daba el caso de que al tropezamos con otros pasajeros de nuestro barco no nos saludásemos. ¡Oh, l a civilización! T e r m i n ó l a cosa, sin embargo, de la mejor manera. Con el triunfo del ambiente. Nuestra banda de música, compuesta de quince o veinte alemanotes, llegó en una lancha, y saltando a tierra dio un concierto bajo unos árboles goteantes y de una transparente verdura. Acudió entera l a aldea. N o faltaron tampoco los viajeros. Reíamos y aplaudíamos. T a l vez sin sospecharlo celebrábamos el hallazgo de l a cordialidad, que ha habido que conservar en los hielos polares. i FEDERICO G A R C Í A S A N C H I Z ELIXIR I N A L T E R A B L E Y MUY GRATO A L PALADAR, GRANULADO POR SU COMPOSICIÓN: NUCLEÍNA (fósforo orgánico totalmente asimilable) y; A R R H E N A L (compuesto arsenical orgánico) es el TÓNICO INSUBSTITUIBLE D E LOS SISTEMAS NERVIOSO Y MUSCULAR EFECTOS INMEDIATOS: Estimula el apetito y la función digestiva, produciendo notable aumento de peso; restablece el equilibrio nervioso, aumenta considerablemente las defensas orgánicas en los procesos infecciosos (tuberculosis, etcétera) siendo un coadyuvante insubstituible en el tratamiento y curación de dichas enfermedades. ADOPTADO por el Patronato para la Lucha Antituberculosa de Cataluña Sanatorios y Dispensarios de La Coruña, Lisboa, etc. etc. LABORATORIO LLOPIS- PASEO DE ROSALES, 8 y 12, MADRID (8)