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A B C. M I É R C O L E S 3 D E A G O S T O D E Í 932. E D I C I Ó N D E ANDALUCÍA. P A G 19. EL DEBATE D E AYER EN LA CÁMARA 1 A C E R C A D E L A ENSEÑANZA E N CATALUÑA D i s c u r s o del señor U n a m u n o sobre obligatoriedad del estudio del castellano al defender su enmienda, que es rechazada p o r ciento c i n cuenta y seis votos contra ochenta y siete. E l señor C o m p a n y s recaba el antiguo compromiso revolucionario de conceder el Estatuto y dice que el dictamen actual deja el problema en pie. E l señor Sánchez Román impugna el dictamen, que- -dice- -conducirá a la exclusión de la Universidad española y reprocha al ministró de Instrucción su silencio. E l señor A l b a se muestra extrañado de la actitud pasiva del G o b i e r n o y requiere a que defina su criterio, al señor este régimen fracasa, se adoptará la Universidad única. Azaña. E s l e dice quehabrá dos Universidades en Cataluña, y que si suelva la Cámara será- por mí acatado. T e n ga en cuenta que a la labor de las Cortes no se le puede exigir más. Los problemas planteados son tan vitales, que no cabe entorpecer su discusión. E l Sr. O R T E G A rectifica. Insiste en que la conducta seguida es intolerable y por ello no puede por menos que protestar. T a m bién insiste en manifestar que las interpe ¡aciones se hacen inacabables. I E l P R E S I D E N T E Ese argumento se vuelve contra los interpelantes que invierten en sus discursos tal cantidad de tiempo, que constituye un verdadero boicot de los pro- blemas verdaderamente substanciales. M o dere, pues, su señoría en lo que le corresponda y que hagan lo propio los excesiva- mente interpelantes. P r o y e c t o de Estatuto catalán Sigue el debate sobre el Estatuto catalán. El Sr. U N A M U N O defiende la enmienda siguiente al artículo séptimo: E s obligatorio el estudio de la lengua castellana, que deberá emplearse como instrumento de enseñanza en todos los Centros de España. L a Generalidad de Cataluña podrá, sin embargo, organizar enseñanzas en su lengua regional. Pero el Estado mantendrá también en Cataluña las instituciones de enseñanza de todos los grados en el idioma oficial de la República. Dice que poco habrá de añadir a. ló dicho por D José Ortega y Gasset al tratar de este asunto. Añade que los diputados están absolutamente distraídos, y de esta forma es imposible discutir un tema de tal valor. S i les preguntaran ¿qué hav que votar? nadie sabría responder concretamente. E n estas circunstancias comprenderán la inutilidad de la tarea. Añade que no se puede hablar de cultura. catalana, gallega o castellana, porque la cultura pertenece a todos y es de todos. Recuerda palabras que lee del Sr. Azaña, al discutirse la Constitución, y por las que mantenía su propósito de que quedaría la vía libre para la discusión del Estatuto ca- talán, sin que en modo alguno pudiera pre- juzgarse la solución. También recuerda lar frase que dice: E l Gobierno podrá conceder la autonomía a aquellas regiones... Y el señor Unamuno añade: E s t a es otra vía libre pero yo digo: E l Gobierno, no. Las Cortes son las únicas que pueden de- cidir. Y no es que no tengamos confianza en este Gobierno. E s que no debemos tenerla en ninguno. Se refiere a la capacidad política de Cataluña y dice que acaso la tenga, pero en cambio no tiene capacidad pedagógica, como lo demuestran los datos aportados a la Cámara por el Sr. Guerra del Rió y otros que él tiene, directamente. E l Sr. G A S S O L enérgico: P i d o la palabra. E l Sr. U N A M U N O E l preferiría una Universidad del Estado o de la Generalidad a la existencia de un Patronato mixto o mestizo, que la denigre, que sería terriblemente pernicioso. Señala que el uso del catalán en la Constitución no es obligatorio ni para los propios catalanes. Entiende que todas las facultades y atribuciones que se dan a la Generalidad han de ser muy peligrosas. Declara haber oído decir a diputados socialistas catedráticos, naturalmente, que m i ran las cosas desde el punto más alto que el de la disciplina del partido, que ellos hubieran votado en favor del voto particular que defendiera la otra tarde el Sr. L a r a pero no lo hacían para evitar que se les achacara que se inclinaban del lado de los radicales Rumores- 1 a L a sesión de ayer tarde Bajo la presidencia del Sr. Besteiro queda abierta la sesión a las cuatro de la tarde. L a desanimación en escaños y tribunas es absoluta. (E n el banco azul el ministro de Hacienda, O r d e n del día Se aprueban varios dictámenes; uno de M a r i n a sobre la nulidad de la ampliación del contrato de la Transatlántica con el Estado; dos de Estado, uno sobre el funcionamiento de la Estación Internacional de Canfranc, y otro de limitación de la frontera en el túnel del mismo nombre. E l jefe del G O B I E R N O Su señoría tiene la fortuna de no saber lo que es una dictadura. (Risas. E l Sr. F A N J U L manifiesta que el señor Azaña, al traer proyectos militares a las Cortes sin. el informe técnico de Centros creados por. él mismo, ha faltado a leyes votadas por las propias Cortes; por tanto, eso que hacéis es una infracción y un acto personal suyo. Añade que los proyectos que se discuten no pueden ser obra personal de un ministro, n i de un Gobierno, sino de coincidencia de pareceres de todos los, partidos, teniendo siempre como base el informe del Consejo Superior de Guerra y el del Estado Mayor Central. E l p r o y e c t o de Reclutamiento y ascenso de la oficialidad del Ejército Prosigue el debate acerca del proyecto del ministro de la Guerra, que se refiere a la forma de reclutamiento y ascensos de la oficialidad del Ejército. E l Sr. F A N J U L reanuda su discurso para consumir un turno en contra del dictamen. Insiste en que se trata de un proyecto de gran importancia, aunque muchos diputados no lo crean. Afirma que en materia militar no se ha. hecho otra cosa que dar palos de ciego. Muchas veces se ha procedido así, por ignorancia, y otras por diversos motivos. (Rurhores. Habla del compromiso que contrajeron los militares españoles al aceptar la República, y afirma que su palabra. honrada debe considerarse como garantía de lealtad y fidelidad al nuevo régimen. E l Sr. M A R T I N D E A N T O N I O Así debió ser, Sr. Faujul. E l Sr. F A N J U L Pero no se ha visto lo contrario. Otro diputado radical- socialista: Se ha entrevisto nada más. (Entra el jefe del Gobierno y el, ministro de Marina. E l Sr. F A N J U L afirma que en el Ejército han desaparecido los enemigos de la República, y, por tanto, el ministro ha debido prescindir de dudas y temores, y al efecto debió procurarse asesoramientos técnicos. E l jefe del G O B I E R N O Así lo hago, Sr. Fanjul. N o crea que me alecciono sola- mente de los periódicos. E l Sr. F A N J U L sigue combatiendo el dictamen y censura disposiciones diversas del ministro de la Guerra, las cuales califica de dictatoriales. U n incidente E l P R E S I D E N T E de la Cámara suspende el debate y dice que se entra en el orden del día. E l Sr. O R T E G A Y G A S S E T (D Eduardo) pide que se lea el artículo 40. del Reglamento, en que se dispone que todos los días se dedique una hora a ruegos y preguntas. U n a vez leído, el Sr. Ortega declara que no se puede prescindir de este artículo del Reglamento, aunque se ponga el pretexto de grandes asuntos puestos a debate para evitarlo. Deplora esta conducta, y además se refiere a las interpelaciones que se van discutiendo, cada veinte días un ratito. T a m bién son muchos los ruegos y preguntas que los ministros dejan sin contestar. P o r encima de los proyectos que se discuten está la necesidad de que los diputados expongan a la Cámara la actualidad. E l P R E S I D E N T E manifiesta que no tiene olvidado el citado artículo, y que tal y como está trazado el problema parlamentario no es una medida arbitraria de la presidencia, sino un acuerdo de la propia Cámara. P o r otra. parte, Sr. Ortega, las circunstancias se imponen y a ellas hay que atenerse. S i no está de acuerdo con ello cabe que- presente una proposición, y lo que re- quien mejor paga Lula Mexla CÁDIZ Teléf. 21- 10
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