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A B C. M I É R C O L E S 3 D E A G O S T O Universidad civil. Dice que éste no admite l s imágenes retóricas, ni son de los demás; pero recuerda una suya- -del Sr. Ortega y Gasset- -a quien le parecía que la Univers i d a d bilingüe sería algo así como un cuerpo animado por dos almas. E l Sr. Gassol estima que l a aberración sería la de un cuerpo animado por un alma que no fuera la suya. P o r eso cree que la Universidad de Barcelona no, puede ser más que catalana. Os lo dice un hombre- -añade- -que ha recorrido Cataluña predicando las mismas ideas de un gran hombre, ilustre, partícipe en el advenimiento de la República, y también groseramente combatido, que es eí señor Maciá. Afirma quél, que ha predicado la cordialidad, mejor aún, la inteligencia, ha oído con tristeza cómo se quiere armonizar cosa tan universal como la cultura; y por eso siente la propensión hacia su radicalismo catalán, porque espera que un día Cataluña tendrá todas aquellas libertades y facultades que ha ido conquistando como las tendrán Galicia, Aragón y Valencia, lo cual constituye la ilusión de sus ilusiones, porque representa la única solución que puede modernizar la República española, esta República federal- -dice- -en la cual el único peso muerto está constituido por ciertos intelectuales y al decir ciertos lo hace con intención, porque siente amor a la intelectualidad española, que ha coincidido, por un sarcasmo de la suerte con los monárquicos, con la Iglesia y con los defensores de March y de Emiliano Iglesias. (Aplausos de los catalanistas y rumores. El señor Royo Villanova habla D E 1932. E D I C I Ó N D E ANDALUCÍA. P A G 3 t. INDICACIONES PRECISAS S O B R E L A S CARACTERÍSTICAS D E LAS ESTACIONES EMISORAS D E T O D O E L M U N D O CONSEJOS D E C L A R A DIVULGACIÓN A C E R C A D E L A TÉCNICA Q U E R E Q U I E R E C A D A A P A R A T O ENSEÑANZAS INDISPENSABLES PARA INSTALACIÓN, TRASLADO Y ACOPLAMIENTO D E RECEPTORES Léase la interesantísima. DE L A N GO lil! IIIHil! E l Sr. -G A S S O L Estuvimos en la cárcel y desterrados. E l Sr. R O Y O V I L L A N O V A ¡Qué duda cabe de que si nombraron capitán general de Cataluña al general Barrera no pasaba nada! (Risas. Y o no creo en Prat de la Riba n i en R o vira V i r g i l i y por eso no me toman los catalanistas en serio. Pero yo, que he pasado treinta y dos años de mi vida hablando y escribiendo en catalán, ¿tengo la culpa de no creer en Prat de la Riba? Y o voy en buena compañía, pues al comienzo y al final de mi vida me tomaron en serio hombres como Costa y Menéndez Pidal. Y o estaré al votar esta enmienda al lado- de O r tega y Gasset y demás catedráticos, porque somos profesores antes que nada. E l Sr. G I L R O L D A N radical, explica el voto de su minoría, diciendo que está al lado de la enmienda del Sr. Unamuno, por ser entre todas las que se ham- presentado la que recoge mejor el pensamiento de los radicales. Dice que representa, conceptopor concepto y palabra por palabra, el espíritu de la Constitución. Dedica un recuerdo a Guimerá, nacido en Canarias y descendiente, por línea materna, de los antiguos guanches, y al que nadie aventajó- al escribir en lengua catalana. El señor Balbontín lanza d u r o s so- Y E G RO I para alusiones E l Sr. R O Y O V I L L A N O V A dice que todo hombre que defiende un derecho con convicción, merece el mayor respeto. Recuerda que hace muchos años coincidió con Joaquín Costa, quien decía que era i m posible resolver el pleito catalán con la solución del nacionalismo. Este espíritu de Costa- -añade- -palpita en todos mis mítines y discursos contra el Estatuto. Precisamente el catalanismo no nació contra el federalismo. E l nacionalismo n i es l i beral, n i democrático, n i progresivo. E s sabido qué el porvenir es la concentración de las unidades políticas. L a española ¡proviene de las Cortes de Cádiz, que se producían en el liberalismo de Rousseau, el cual será anarquista o liberal, pero de ninguna manera regionalista. S i examinamos el regionalismo catalán- -prosigue- -veremos que nació contra el federalismo de P i y Margall. D e modo que yo advierto una incongruencia en el hecho de venir a pedir a la Repúb l i c a que volvamos a los tiempos anteriores a Felipe V S i estos señores tienen tal capacidad política, ¿por qué no han hecho ya. su Universidad? ¿Quién se lo ha prohibido? E l Sr. G A S S O L Y a la tenemos: E l Instituto de Estudios Catalanes. E l Sr. R O Y O V I L L A N O V A recordand o una frase de Azcárate, que al replicar a un diputado le dijo en cierta ocasión Que si no podía llamarle apasionado tenía que reconocer que era un espíritu preocupado D i c e a los diputados catalanistas que son espíritus preocupados, siquiera lo sean románticamente. L o que ocurre- -añade- -es que el señor ¡Gassol entiende que España es una federación de pueblos ibéricos, y yo entiendo que es una nación. Y o tengo la convicción de que no está ese nacionalismo tan arraigado como ellos creen. L a patria catalana no es tal. Los catalanes se opusieron en Gerona a Napoleón sin medir su fuerza, y no se opusieron después a P r i m o de Rivera. Creo- -dice- -que ítahki diferencia a t a q u e s c o n t r a catalanistas y cialistas E l Sr. B A L B O N T Í N cree que el momento es muy importante, pues la suerte que corra la enmienda del Sr. Unamuno será la que decida la cuestión. Y puesto a elegir entre ésta y el dictamen, votará la enmienda del Sr. Unamuno, porque ésta favorece la unidad nacional y aquélla la rompe. Y el orador es partidario de la unidad para que pueda triunfar el ideal revolucionario obrero. Afirma que los catalanistas, con ayuda de los socialistas, quieren retroceder, no ya hasta los Reyes Católicos, sino hasta la España de Wifredo el Velloso. (Risas y rumores. Los señores del nacionalismo catalán acuden, no a la Historia, sino a la prehistoria, pues el orador ha oído invocar a un catalanista los tiempos de la Cataluña de la T a r r a conenses Romana. (Protestas de los catalanistas. Añade que éstos van contra la unidad nacional. Recuerda que recientemente fué rechazada su enmienda pidiendo libertad para las Asociaciones docentes obreras de Cataluña, lo que demostró. que para la mayoría el catalanismo es superior a los. derechos de aso- ciaciones obreras, que conviven con ellos dentro de Cataluña. Añade que es ridicula la idea de ese ejército que está organizando el catalanismo, o l vidando que los sindicalistas también poseen sus armas y sus pasiones, y sería vano intento intentar reducirles. Afirma que hay una España de hombres de su derecha, que es la España de la caverna; pero hay otra España anterior, que es la de los catalanistas, la de la charca i n munda de los reptiles. (Rumores. Añade que ha. oído decir en Barcelona que Cataluña pasaría antes a ser francesa, saltando por encima de los Pirineos, que regresar a España, reintegrándose a Castilla, y considera que esto es una mentecatada, porque Cataluña es una región. española, y no una isla que pueda quedar entregada a la ba rbarie tarraconense. Recuerda que l a Juventud Socialista de Barcelona dice, como ha dicho siempre el socialismo en España, que lo único que de ninguna manera se puede conceder a Catalu- ña es la enseñanza, y añade que si él fuera, republicano pensaría en un Estatuto que no rompiera la unidad, viendo con dolor que éste lo rompe para siempre; y si fuera catalán tampoco aspiraría a una cultura genuinamente catalana, pues estima que si aquélla exigiera, para su progreso, el concurso de profesores de todas las naciones de Europa, convendría acudir a ellos, porque estima que. es un atavismo salvaje imponer la enseñanza por profesores catalanes, aunque éstos sean inferiores a los demás, como si se respetara una especie del antiguo derecho d i vino de los reyes. Entregar la enseñanza- -añade- -como la vais a entregar representa una traición. (Protestas en los socialistas. E l Sr. B A L B O N T Í N replica y se produce un pequeño escándalo, al fin del cual se oye gritar a este último: ¡A la hora de votar no pensaréis más que en el pienso! L a e n m i e n d a del señor U n a m u n o rechazada E l P R E S I D E N T E restablece el orden y se procede a votar la enmienda del señor Unamuno, la cual es rechazada en votación nominal por 156 votos contra 87. El r señor Companys explica el v o t o d e s u minoría Antes de proceders- e- a votar el articulo séptimo, el Sr. Companys se levanta para explicar el voto de la minoría catalanista. Afirma que el problema catalán, que estuvo en manos de- las derechas catalanas, lo está hoy en las de los republicanos de I4
 // Cambio Nodo4-Sevilla