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t ¡p, Tos problemas de! Pacífico, relaciones Cun 1 a- América latina, Tribunal internacional, reducción- de armamentos, defensa nacional, salarios y trabajo, inmigración, departamento del Trabajo, libertad de expresión- de ideas por medio de la palabra, la Prensa y Asambleas, utilidades públicas, transportes, vía acuática, del gran lago Saint Lawrencc, carreteras, criminalidad rackcters y secuestradores especialmente) narcóticos, servicio civil, cláusula ñp la enmienda constitucional 18, control de riquezas naturales, el problema negro, H a wai, Puerto R i c o A l a s k a beneficencia y fSnbs, el. problema- de los indios, reorganización de las oficinas gubernamentales, deñjocratización de servicios, partido gubernamental. nes. E s natural que 110 le gusten a M Rela Prohibición, y proteja a los Estados en sus deseos de hacer sus leyes sobre P r o h i naudel. Aparte de que es muy probable que bición, protegiendo al pueblo americano conel Sr. Renaudel crea de buena fe que totra el establecimiento de las tabernas y sus dos los pueblos de la tierra deberían cantar abusos. la Marsellesa. E l senador. H i r a m Bingham, de ConnecPero el caso es qué el fascismo afirma la ticut, propuso a última hora que se votalibertad del hombre como su credo cense l a sumisión a una plebiscito nacional tral, y es muy poco probable que el señor para suprimir entera la ley seca. A la una Renaudel suscriba en este punto la doctriy media de la madrugada la votación, dio na de Mussolini. L a conocemos por haberun resultado negativo. Seiscientos ochenta se reproducido últimamente en el. artículo de y un votos contra 472 decidieron que la la enciclopedia italiana en que el duce la ha proposición del senador Bingham no se aceptase. Quedó en vigor la cláusula seco- expuesto. E n él se nos dice que el fascismo es una. acción a la que es inmanente una húmeda propuesta por el Comité en el programa. Se levantó la sesión nocturna. doctrina espiritualista del hombre, que condena la que le considera como un indiviLos gritos en las galerías y los cánticos en duo separado de todos los demás, existente masa estremecieron el silencio de la noche por sí mismo v gobernado por una ley naen Chicago. tural que instintivamente le inclina a vivir Sesión nocturna. Mucho público en las L a adopción de la cláusula anfibia prouna vida de placer egoísta y momentáneo tr bunas. Se calculan 20.000 espectadores. puesta por el Comité se considera unániEste sería un sentido determinista del Antes de comenzar la sesión, en las tribumemente por los observadores imparciahombre. Mussolini lo rechaza. E l hombre nas, gran griterío. E l público canta a coro. les de los acontecimientos políticos como del fascismo es el que instaura en el deber Se vocifera. Predomina en el público el deun paso en falso dado por el partido republiuna vida superior, libre de los límites del seo de que se adopte un plan h ú m e d o cano en un momento tan decisivo para el tiempo y del espacio Por ello condena Abusiones violentas al gangsterismo, A las resultado futuro de las elecciones. L a cláunueve y veintinueve, el- presidente, Snell, sula seco- húmeda adoptada por la Con- Mussolini las doctrinas (negativas todas) que ponen el centro de la. vida fuera del a! jre la sesión. E l público de las galerías vención no satisface a nadie. L o s h ú m e hombre, qué con su libre voluntad puede y Interviene continuamente, subrayando todas dos la encuentran ineficaz; los secos debe crearse el mundo Es tan libre el homlas frases que se pronuncian en el recinto. creen que es una claudicación de los prinbre que concibe e l duce, que no le queda Se canta. Se vocifera. -El, presidente amenacipios. L a impresión general es que la ni una sola acción substraída al juicio moza varias veces con liare; -desalojar las triaceptación de esa clásula incolora, insípiral nada en el mundo que se pueda despobunas por la fuerza, i público no hace da e inodora ha de restar muchos votos jar del valor que a todo compete en orden cjfso. Sigue gritando. TvJ presidente adviera la candidatura del partido republicano, a los fines morales te qu- e s i- c! público no cesa en sus grique ha dado armas preciosas al partido deteríos suspenderá la sesión. Y exclama: mocrático, que- sobre la experiencia de esta Y precisamente porque entiende al homConvención republicana, presentará segura i- rrSéñores... -L o que esta Convención haga bre como ser eminentemente libre, el fasmente su programa popular, basado en una han. de: determinarlo los delegados, y no cismo es, sobre todo, una bandera, un esafirmación h ú m e d a de efecto seguro. eti púbücó de las tribunas. tandarte, un llamamiento que le saca de su ...il- íablan varios delegados. E l presidente egoísmo, en donde su libertad le permite T o t a l que muy pronto se beberá libresumirse, para hacerle vivir en el tieriipo y de ¡r- la Universidad de Columbia, doctor Butmente en los Estados Unidos. en el espacio la vida de la patria y las dig! hace una defensa calurosa del plan ¡Los gángsters y racketeers, inquietos, nidades de la Historia. Que nadie pueda h ú m e d o -El público le ovaciona. comienzan, ya a idear la m a n e r a m á s- p r á c mermar la sombra que la bandera de Italia v. En la Casa Blanca de Washington, el tica de liquidación de sus lucrativos neproyecta sobre el mundo dijo un día a los piiesideníe Hoover, junio al aparato de ragocios! suyos Mussolini. Y desde ese día la vida dié; sigue atentamente el desarrollo de- la ADEr RDo F E R N A N D E Z ARIAS del fascista m á s humilde se transfiguró en se ic n. E l teléfono le llama con gran freespíritu y luz, como Nuestro Señor en el cuencia desde Chicago, donde su Estado M a Tabor, para. hacerse al mismo tiempo creaye -le comunica- constantemente las alternadora y partícipe de la vida, y la gloria, y la tivas de- lo que está sucediendo; recibiendo la laís órdenes del presidente, -que desde la L Á M A R S E L L E S A eternidad de- delbandera. Casa Blanca expresa sus opiniones y sus Las ideas Sr. Renaudel sobre estos puntos no soy muy conocidas. Las de los déseos. Los ánimos están muy excitados. EN GINEBRA socialistas, sus correligionarios, lo son más. EÍ- público, en las galerías, ejerce una verN o sé cómo se; arreglará lo de Ginebra. Podían parecerse a las de Mussolini de dadera coacción con sus gritos, sus protestas E l socialista francés M Renaudel intehaber prevalecido entre ellos el sentido gey sus- ovaciones. Tanto el público como los rrumpió a un delegado italiano diciéndóle neroso de Proudhon, o el fondo ético que delegados manifiestan un interés relativo al que: E n un país donde se carece de liberdescubren las Reflexiones sobre la violencia, tratarse de los diferentes e importantes puntad no puede haber justicia Los italianos de Sorel. Desgraciadamente, venció en el tos del programa. E n cambio, todo lo que protestaron y quedó interrumpido el Consocialismo la idea de Carlos M a r x Y M a r x sé refiere al asunto de la prohibición en no cree en la libertad del hombre. Para él el cifírnto en el recinto se alude a la ley seca greso de la Unión Interparlamentaria. hombre y sus doctrinas no son sino proditc- L o que dijo el Sr. Renaudel, en cierto tgoto entre los delegados como entre el modo, e s- u n a verdad de Pero- Grullo. -E l tos de los métodos de producción y de la lu- público de las- tribunas la expectación aucha de clases. menta, alcanzando a veces furores de tem- hombre; es un ser libre, porque ¡así loUiizo Dios, y donde aro se reconozca. su libertad, pestad. Contra M a r x han proclamado los morano se le puede hacer justicia. E n otro as- listas. que si se pudiera inventar un autóma- -vL a cláusula sobre la prohibición que se pécto es un dislate. L a libertad y. la justicia ta que hiciera siempre el bien, seria inferior n o se. relacionan m á s íntimamente- que las refiere a la enmienda constitucional 18, y al hombre, que se caracteriza por su capaciqu aprobada por la tarde por el Comité paites del cuerpo. N o decimos, sin embargo: dad de hacer el mal. Esta imperfección del E n un, ¡país donde las narices son romas, correspondiente, se somete a la Convención, hombre es, en cierto modo, su superioridad. no? puede haber m á s pies- que los aplastacomienza con un exordio sobre los deberes Su imperfección y su libertad son una misdos H a y países, donde prevalece la. justi- ma cosa. L a libertad es la condición fundadespartido republicano de acatamiento a la cia sobre la libertad, como en la Prusia de- i. mental de la posibilidad de los actos moralev? Después explica que la Constitución americana acepta dos métodos para modiFederico el Grande, que vivía en un régiles. U n autómata que haga siempre el bien- fJcWr- sus artículos: -o bien por la proposi- men despótico, lo que no quita para que e l será inferior al hombre. Aunque éste haga ciáíí de dos tercios de las dos Cámaras o molinero; de- Postdam confiase en que hay el mal, puede seguirle ardiendo la chispa pop? una Convención nacional que el Conjueces Jen B e r l í n í y se negara adespren- -divina que hay encendida en su alma. Sólo grego convoque con la aplicación de las cuando se proponga el mal definitivo se apaderse; de; su molino. E n la Inglaterra del s i legislaturas de dos tercios de los Estados glo, x ix- niás; liberal, que justa- -se respeta- g a r á esa chispa para siempre. de- í la Unión. L a ratificación puede celeba i efen- íbástante escrupulosidad las -líber- Los marxistas no creen en esa chispa. brarse de dos maneras: por las legisla- tades- ii -f. j j abi v- imprenta, reunión -y asoCreen que el hombre es hijo dé las circunsturus de tres cuartas partes de los Estados ciación, ípero los- t. contrastes- de i- riqueza y tancias, y no de sí mismo. Suponen que basde 4 a Unión o por Convenciones celebradas miseria escandalizaban a, todos los viajeros. ta mejorar. el mundo para que los hombres cuartas partes de los Estados. E l L o q u e quiso decir- Renaudel a sus colé- sean felices, y, por lo tanto, buenos, tan buetexto de la cláusula acepta que existe una gas italianos era. probablemente que no le: nos como el autómata de nuestro supuesto. N o controversia nacional acerca de la enmienhacían gracia. Y se comprende. lia- Mafse- i sé por qué razón le preocupa a M Renau- d a- iS, y- que dentro del partido república- Ilesa ha sido el himno del imperialismo fran- del la libertad dé los italianos. S i es del todo no. existen diferentes opiniones. Dice que marxiste, la. libertad debería. parecerle, como cés; Todavía hay muchos pueblos en é l no favorece el que se someta la enmienda a Lenín, un prejuicio burgués. S e r á m á s 18 a los Estados para su, derogación, v de- mundo, que no han hecho este descubrimien- f bien porque es francés y por. el eco de la clara que presenta a la consideración de los to. r Están inocentemente- convencidos de que Marsellesa dentro de su pecho. Estados una enmienda que conserve las la Marse- llesa es. el hiirmo, de todas, las, ¡na- cion és; Pero los italianos h í rf abierto los F u é una canción maravillosa. A l oírla se grandes ventajas ya logradr. s bajo la ley de enajenaron muchos pueblos. Quisieron dcojos. Se han puesto a cantar otras cancio 7! a; v
 // Cambio Nodo4-Sevilla