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N U M E R O EXTRAORD I N A R I O 20 C E N T S AÑO VIGES 1 M O C ITA Y O g? N U M E R O EXTRAORD 1 N A R I O 20 C E N T S AÑO V 1 G E S I M O C TAYO. é W W lé DIVULGACIONES Formación y servidumbre de los asiros. mos en un punto de la órbita de Plutón. m i- iguales entre sí, a que se da el nombre de rando a! Norte, y, como estamos enteramen- grados. Así, cada grado se compone de sesenta pedacitos de curva (arco) llamados mir te aislados, sin superficie alguna de sustentación que nos impida ver cómo el firma- ñutos, y cada uno de éstos es un trocito de mento se cierra en bóveda a nuestros pies, arco que se subdivide en sesenta partecillas, percibimos en su totalidad la esfera celeste. que se llaman segundos. L a línea recta que une los extremos de un arco, sea de la magDistinguimos la estrella Polar, la Osa M a nitud que quiera (grado, minuto, segundo) es yor y el Dragón, lo mismo que el Triánla cuerda del mencionado arco. Pues b i e n la gulo, la Cruz del Sur y el Centauro; igual distancia a que puede distinguirse el diáme- Casiopea y l a Jirafa que el N a v i o y el O c tro de l a órbita terrestre como cuerda de un iante, la banda del Zodíaco y el cínturón segundo de arco es lo que se denomina paracompleto de ía V í a Láctea, la G a l a x i a de. los astrónomos modernos. S i n l a T i e r r a de- laje estelar; a l a cual, por ser paralaje de u n segundo, se ha dado el n o m b r e d e paraseg bajo de nosotros, claro está que carecemos (parsec en l a nomenclatura galicista interde horizonte; los astros no tienen orto n i nacional) E s t a es la unidad astronómica ocaso; es decir, no salen ni se ponen; paremoderna para distancias estelares, equivace que están fijos, como clavados en la bólente a 3 25 años de. luz. E l año de luz veda negra: tendríamos que detenernos a l equivale a f 4 billones de k m el paraseg gún tiempo para notar que giran. vale 30 0. billones, igual a 206.000 veces la E l lector y yo nos colocamos de modo distancia de la T i e r r a al Sol, que suma, que vemos sobre nuestras cabezas la consteaproximadamente, 150 millones de kilólación del Cisne, en el Camino de Santiago, metros. y de cara, como digo, a la estrella Polar. A nuestra derecha, hacia el Este, brillan esNos hallamos, pues, a 15.000 paraseg del pléndidamente el cuadrado del Pegaso y centro de la V í a Láctea, y a 5.000 del arco Andrómeda; a nuestra izquierda, hacia de ésta más próximo; pero en el interior el Oeste, Hércules traza su trapecio y del cinturón galáctico y, poco más o mepinta los vértices de sus triángulos; la nos, en el mismo plano. E l Sol, con su séCorona marca graciosamente las curvas de quito planetario, es un sistema perteneciente su magnífica diadema y A r t u r o señorea en a la Vía Láctea, nebulosa cuyo diámetro se la punta del Boyero. P o r el aspecto de l a bóveda, ¿no te parece, amigo lector, que ocupamos el c e n t r o geométrico de la G a laxia? Pues no es así; los mas insignes astrónomos de nuestros días nos dicen que ese centro se halla apartado del sistema solar unas 15.000 unidades astronómicas, pero de unidades m o d e r n a s Hasta h a c e poco la unidad a s t r o n ó m i c a era equivalente a la distancia q u e m e d i a entre e Sol y la T i e r r a (la mitad del diámetro de l a órbita terrestre) pero esta unidad resultaba demasiado pequeña para las mediciones i n t e r e s t e l a r e s y se adoptaron, bien el año de luz, bien l a distancia a que puede verse, como cuerda de un segundo de arco, el diá- metro de d i d i a órbita. U n segundo de arco es l a sexagésima parte de un minuto de arco, y éste, a su vez, es l a sexagésima parte de un grado de l a circunferencia, la cual, como todos sabéis, se considera d i v i LA NEBULOSA ESPIRAL D E ADROMEDA. (REPRODUCCIÓN D E U N A dida en 360 pedacitos 1 L A DISTANCIA A Q U E S E V E E L DIÁMETRO D E LA Ó R B I T A T E R R E S T R E C O M O U N S E GUNDO. D E ARCO ES EQUIVALENTE A TRES AÑOS Y CUARTO D E L U Z A sabéis que los soñadores científicos han bautizado con el nombre de astronáutica (inventado por. Rosny) la navegación interplanetaria en proyecto, sobre l a cual os hablé en estas columnas hace más de un año. L a primera tentativa que ha cuajado de expedición extraterrestre y. que. por tanto, iniciará ios trágicos anales de esta nueva locura humana, será un viaje a nuestro satélite, viaje que intentará Esnault- Pelterie en un aparato- cohete ideado por el profesor Oberth. Pero el lector y yo, deseosos de visitar los espacios interestelares, vamos a emplear una máquina astronáutica mucho más potente, segura e ingeniosa, que ninguna otra imaginable: l a propia imaginación, que no teme atravesar todas las capas atmosféricas ni se preocupa por hallarse fuera de las leyes de la gravitación n i le importan, las temperaturas inferiores al cero absoluto f 2 3 bajo el cero normal del termómetro centígrado) ni se acobarda por l a intensa negrura del espacio n i por la falta de aire del supuesto vacío ultraatmosíérico. Esta señora imaginación es dama independiente, audaz. C o n ella vamos a remontarnos fuera de la i n fluencia terrestre y de la atracción solar y hacer pesquisa de formaciones estelares y planetarias. E l primer empunjón de nuestro pensamiento nos Reva a los límites del sistema astronómico en que v i v i m o s nos detene- Y FOTOGRAFÍA D E MONTE WILSON)
 // Cambio Nodo4-Sevilla