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osé Cándido, que haía visto torear al joven chiclanero y adivinó cuanto valía, le facilitó el ingreso con el fin exclusivo de que en unos meses perfeccionara s u trabajo. Debió llegar a noticias del conde de la Estrella algo referente a Montes, porque Pedro Rom e r o contestando a una carta suya, le decía lo siguiente: Sevilla 2 de octe. de 11830 -Sor. Conde de la Estrella. -Muy Sor. mió, mi Protector: Por lo qe. toca a la pregunta qe. V S. me hace sre, Paquilo ó Montes, le he preguntado al Candido, y me ha dicho qe. tendrá sre, veinte años, es un Mozo l i gero, bastante desahogado delante de los toros, sin ningún mié do, torea muy bien de Capa; de la Muleta es menester enmendarle de algunas cosas, y darle a conocer los sitios de mas peligro qe. tiene la Plaza, ps. esto también lo i g n o r a tamb. én es. menester enseñarle el cuarteo de los toros pa, banderillas, ps. de esto no save nada, pues se va derecho a la caveza sin hacer cuarteo ninguno, y todo esto se le avilitara en la Escuela, ps, se lo hemos propuesto al Sor. Intendente. L a estatura de él es regular, y el cuerpo aro. Sre. este particular no tengo que decir a V S. mas. L a Plaza de la Escuela creo se concluye en toda esta semana entrante, ps. no falta mas qe. acabar el toril y pintarla. Que es cuanto tengo qe. participar á V S. deseando lo pase viSen mande V S. á este su FRANCISCO MONTES P A Q U I L O E N SU ULTIMA ÉPOCA Como d i r e c t o r de atento y seguro servíplaza no ha tenido r i vidor Que ¡Besa las manos á V S. -Pedro E n cuanto a las lineas generales de la perval. Distributa el personal de la cuadrilla con (Romero. sonalidad de torero tan tarnoso, no discreun acierto que nunca fallaba. Él más hábil y consumado caudillo militar no hubiera or- pan los pareceres de los biógrafos que he Después le comunica el día que Paquilo denado sus fuerzas con más previsora es- consultado, pero en lo que afane a los co- se presenta en la Escuela: trategia. Los picadores, peones y banderille- mienzos de su carrera el único que estimo Sevilla 24 de nove, de 1830. -Sor. Conde ros obedecían ciegamente sus mandatos, no bien informado es el Sr. Ortiz Cañaváte, de la Estrella. -Muy Sor. mío y mi Protecsólo porque su genio soberano se imponía porque las noticias que sobre ello consigna tor Hoy dia de la fha. se me ha presentapor la eficacia de una inspiración incompa- en su interesantísimo estudio titulado El todo Paquilo el Chiclanero, pa. entrar en la rable, sino también porque su carácter ente- reo español están de acuerdo con las prueEscuela y aprender varias cosas qe. ignora. ro, recio y dominador no toleraba ni con- bas indubitadas que poseo, y que más adeE s cuanto tengo que participar á V S. ¡y lante citaré. Velázquez y Sánchez, que. fué me alegrare se haya divertido en la función sentía la insubordinación. Toreaba como quería, porque el arte no amigo de Montes y testigo de sus proezas, del 22, qe. me hago cargo habrá sido muy tuvo para él secretos ni d ficultades. Cuan- en sus Anales del toreo lo hace aparecer en lucida. Páselo V S. vien y mande a este su mas reconocido y atento y seguro servido sentía el antojo de bregar como los rón- la plaza de Madrid por primera vez el denos, la capa y la mulieta eran en sus ma- año 1832, cuando en 1831 ya entusiasmaba dor Q. B. S. M Pedro Romero? al público de la Corte. Y Sánchez de Neirá, nos un prodigio de severidad, marcando una Para hacer un estudio completo de lo que labor serena y reposada con la augusta dis- tan erudito y tan minucioso, y que cuidó fué Montes en el toreo sería preciso llenar tinción que fué patrimonio de Pedro Rome- siempre de depurar sus informaciones, i n- innumerables cuartillas, y como mi propósito ro, y si le requería el deseo imitar a los se- curre en la misma inexactitud que el notaquiero reducirlo a relatar lo que de sus cuavillanos, sus faenas movidas y juguetonas, ble literato hispalense. lidades opinó Pedro Romero, estimo que la adornadas con primores, florebs y filigranas, Los primeros pasos de Montes en la tau- mejor manera de realizarlo será copiar las eran de elegancia tan señoril que nada te- romaquia tampoco están rigurosamente com (Sartas que éste dirigió al conde de la Estrenían que envidiar a Costillares y Pepe- Hillo. probados, L o que sí parece cierto es que an- lla, demostrativas de la gran pericia de este SÍ hubiera podido desechar la contumaz ra- tes de 1830 fué banderillero del matador viejo maestro, que desde el primer día visreza que a veces obscurecía su clara visión Juan Hidalgo y sobresaliente de espada en lumbró las excelencias y defectos del más en el último tercio, no habría existido l i esclarecido de sus discípulos. las últimas corridas que le acompañó. diador más irreprochable y completo; Abierta la Escuela de Sevilla, Jerónimo NATALIO R I V A S F u é discutido con la pasión que lo han sido siempre todos los hombres que hatt brillado en Ta cumbre; unos censuraban su manera de manejar la capa, otros señalaban defectos al modo de emplear la muleta, y todos, y hay que declarar que en esto con justicia, le acusaban 9 e no cuidar siempre que la ejecución de la suerte de matar fuera perfecta, siendo más vituperable en él qUe en otro alguno, porque había demostrado que sabia recibir los toros como Romero y despacharlos a volapié como Costillares Pero cuantos le vieron torear y sobre ello se han ocupado en libros y reseñas e s t á n de acuerdo qUe en muchas ocasiones las estocadas r e s u l t a b a n atravesadas, unas veces porque caprichosamente conducía los toros a la muerte a terrenos qtie la res rechazaba por instinto y otras porque sesgaba la salida con la muleta. Ambos defectos no tenía derecho a qUe le fueran dispensados, no sólo porque su absoluto dominio de l a técnica le obligaba a no incurrir en ello, sino también porque, como veremos acreditado en testimonio auténtico, Pedro Romero, que observó desde el primer día tan ine x p l i c a b l e resabio, agotó todo género de recursos para corregirlo, pero ni la autor i d a d s u p r e m a del maestro ni las indicaciones a m i s t o s a s de algunos de sus admiradores pudieron conseguir enmendarlo.
 // Cambio Nodo4-Sevilla