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DIARIO ILUSTRA- DIARIO DO. S I 10 C T S i. DE JUNIO DE 1905 POR D. T O R C U A T O LUGA DE TENA ILUSTRA. C T A V NUMERO DO. A Ñ O VI G E S 1. MQCTAVO 10 C T S NUMERO FUNDADO EL A Ñ O VI G E- POR. EL D E R E C H O A l volver a publicarse esta p e riódico, después de s u i n m o t i v a d a suspensión gubernativa. ¿OUE. J ¿SE PUEDE YA N i sé por qué hicieron de m i u n U N CONSEJO- L E A L Después de ciento once días de vacación obligatoria. N o sé cuántos años tendrán que transcu sintrabajo n i sé por qué m e dej a n trabajar ahora. r r i r hasta que vivamos los españoles con arreglo a Derecho; pero sí que, mientras no lo consigamos, lo que más valdrá de nuestras S i yo tuviese la suerte de que mi país vidas será lo que de ellas dediquemos a lofuese razonablemente organizado, no podría grarlo, y que no alcanzarán la medida de su permanecer. sin trabajar ciento once días por dignidad sino en cuanto se consagren a esta orden del Gobierno. Pero, si paradójicamenconquista incomparable. te ocurriese así, toda mi acción se limitaría a E s verdad que la arbitrariedad de los gorequerir a un abogado para ordenarle: bernantes tiene ya larga historia entre nos- -Presente usted ante los Tribunales una otros. Razón de más para luchar por el Dedemanda de indemnización. P o r causas absorecho. N o estamos en aquellos tiempos en lutamente ajenas a mis actividades y a m i que podía decir Herodoto que no hay más ley de l a H i s t o r i a que. la alternación de las conducta como escritor y como. ciudadano, el Gobierno me ha impedido; ganar. mi estipenvenganzas. Dos m i l quinientos años de equidio durante ciento once días. E s natural que dad romana, y veinte siglos de caridad crisel Estado me reembolse- los miles de pesetas tiana han creado en las almas l a exigencia de que el gobierno de los hombres sé funde- que he perdido. n la justicia y no en el resentimiento. e Pero en España no habría. un Tribunal que Después de todo, y a pesar del absolutismo reconociese l a diáfana razón de una solicitud ele Carlos I I I lo tradicional en España es tan sensata. Esta es l a terrible sensación que considerar el Derecho como, l a encarnación nos sobrecoge a los españoles de h o y la de de l a eterna justicia, y no meramente como el. la íalta de amparo. L a s colectividades h u mandato del legislador. Nunca creímos, los manas precisan de leyes para poder subsistir; españoles que lo que place al príncipe deba cuando estas leyes fallan o son escamoteadas tener vigor de ley. L a Partida segunda decía por el capricho, los hombres experimentan qué el rey es puesto éri la tierra en j u una inquietud tan grande como si fallasen las gar de D i o s para cumplir la, justicia y dar mismas leyes de la Naturaleza. A s í no es a cada uno su derecho E l poder se conposible l a felicidad de los pueblos. Nosotros fiere a los reyes, según Soto y todos nuestros grandes teólogos, para amparar los de- hemos detallado y votado leyes fundamental, mente democráticas, y hemos construido al rechos de todos, y no para anularlos, desmismo tiempo el escotillón por donde destruirlos o atropellados. aparecen en el instante en que han de regir. Sería preferible votar leyes abominables que E l derecho no es nunca el capricho, j a más es fruto de la voluntad d e l r e y del. se cumpliesen rígidamente. S i el artículo 4.000 Parlamento o del pueblo concluye el padel Código penal estableciese que, al estallar dre Carro, cementando a Soto; l a l e y e s una sedición militar, los directores de los pela justicia, v cuando ño es justa no es ley, riódicos gráficos serían emplumados en l a sino iniquidad y corrupción de la ley y Puerta del Sol y sus colaboradores ayunarían éstas son palabras de Santo Tomás. N i n treinta días después de una rebelión, yo veguna mayoría, ningún poder, ninguna voría a mi director ganar, cubierto de plumas, luntad, por soberana que se crea y sea, pola plataforma de un tranvía, y, en medio de drá convertir en justicia la injusticia. mi pena, pensaría resignadamente: E l principio de mayorías- -escribe A l- -E s el artículo 4.000. Estaba previsto. fredo Wcber- -se fundamenta en la hoA h o r a me espera un ayuno de treinta días. mogeneidad de cada una de las partes naL o ordena también el artículo 4.000. cionales del todo cultural europeo. E l l o Pero entre nosotros hay leyes que deteres decir que las normas básicas de nuesminan más juiciosamente las- sanciones con tra civilización occidental están por encima tta l a Prensa culpable- -porque, naturalmendel principio mayoritario. L a s mayorías podrán, imponer su voluntad. N o podrán- te, para que haya sanción tiene que existir culpa- y en su lugar se aplica el rencor hacer, por ejemplo, que sea justa la susde una voluntad autocrática, arbitraria, sin pensión de un diario sin causa conocida. superación y sin apelación. E s posible que l a Pero pienso que tal vez harán más peso suspensión por más de cien días de poderoque los clásicos 0 que los extranjeros los sos periódicos que no aplauden al Gobierno tratadistas españoles del. d í a E l derecho sirva para proteger a otros que se fortalecen es anterior y superior al Estado. L o s con l a suspensión. E s posible que la ma- individuos, las familias y las personas- moyor parte de la Prensa española tenga del rales tienen derechos anteriores y. superiocompañerismo una concepción arrtropofágires al Estado. L a ley no es el derecho. ca y. que finja creer, acariciándose la b a r r i Y finalmente: ga, que, ese atropello salva al régimen- Planteado un antagonismo entre el E s E s posible que D Alejandro L e r r o u x pretado y el Derecho, al lado y en defensa de sida l a Asociación de l a Prensa con tal t i éste debemos militar cuantos le reverenbieza en su deber de defenderla... ciamos como ideal, e practicamos como m i Todo esto es posible, porque los españoles nisterio clavadísimo y le tornamos como siguen siendo lo que siempre han sido: i n inspirador, luminar y bandera, persuadidos transigentes, mesiánicos, autócratas, aficiode que sin su amparo la sociedad retrocenados a crear leyes libérales tan sólo por el dería a la barbarie y el alma se hundiría envilecida. Son palabras del Sr. Ossorio- placer vanidoso de ¡defenderlas en. larguísinios y hermosos discuvsoSj. pero, incapaces Gallardo al inaugurar el curso de l a A c a de sentirlas, cordialmente y ¿e practicarlas demia de Jurisprudencia, el. 12 de noviemfraternalmente. bre de 1928. Nadie podrá explicarse fácilmente que el periódico, tan robusto en tiempos de opresión política, se haya hecho tan débil y precario en tiempos de libertad. E l periódico es como una planta grandiosa que necesita, para desarrollarse bien, el aire libre y el espacio abierto. Esto se acostumbra decir. Pero la realidad, al menos en España, se ha permitido el capricho de demostrarnos lo contrario, y el hecho, que no debe ocultarse, es éste: la Prensa española se halla desconcertada y económicamente quebrantada. Hace seis años publiqué un l i bro, histantes, cuyo título expresa ya el significado de sus páginas. Quise reflejar el ritmo y el acento, los guiños y los ademanes de lá vida de España en aquella hora pasajera, y al hablar de los periódicos puse de relieve el hecho de que la Prensa española se hubiera situado en el nivel europeo más descollante, no sólo como valor informativo, sino además como órgano de cultura. E n un país donde el libro nunca ha a l canzado una- difusión excesiva, el diario venía a suplir esa falta. L o s mejores literatos se refugiaban en los diarios para exponer sus ideas, su arte, sus. imaginaciones. E 1 periódico hacía las veces de la Universidad y la Biblioteca. E n cuanto al escritor... Con el periódico del antiguo sistema el escritor corría l a suerte misma de los empresarios; empresarios y escritor utilizaban el periódico como trampolín para conquistar un gaje político ó un empleo cualquiera. A pesar del orgullo con que proclamaban sus ideales, aquellos diarios no eran más que simples máquinas de chantaje. E l periódico de tipo moderno libró al literato español de aquella humillación antigua. V i vía honradamente de su trabajo. Pues bien, ya empieza a hablarse entre los escritores de gajes, empleos y sinecuras. A Fulano le han dado... Completamente lo mismo que en ciertas Repúblicas hispanoamericanas. T a l vez la crisis económica que aflige al mundo influya en la situación interna de las empresas periodísticas; pero el propio Gobierno se ha preocupado de dislocar, i n tervenir y mediatizar algunos diarios, como si l e corriese prisa el deshacerlos. Cierto que una revolución tiene que destruir muchas cosas, unas veces por resentimientos y otras por simple espíritu de defensa. Desde hace dos años se está destruyendo en España con impaciente ardor. ¿Pero le conviene a l a República destruir lo que era una fuerza y un honor para la sociedad? ¿L e conviene desbaratar ló que. hcb. a costaclo tanto construir? ¿O cree que, u n periódico moderno es algo que se derriba y reconstruye con l a facilidad que una cosa cualquiera? Y o me limitaría a aconsejar lealmente Una prudencia delicada a aquellos que disponen del poder en forma absoluta, tan absoluta como desde el reinado de F e r nando V I I no se conocía en España. A r r u i nando á los periódicos no se perjudica solamente a las empresas; es l a propia nación la. que resultará arruinada si se le arrancan unos elementos de tal virtualidad cultural. N o conviene olvidar que la España del último cuarto de sigjo ha sido hecha casi exclusivamente por el periódico. RAMIR D E M A E Z T U W. F E R N A N D E Z FLOREZ JOSÉ M S A L A V E R R I A