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A B C. J U E V E S i D E DICIEMBRE D E i 932. E D I C I Ó N D E ANDALUCÍA. P A G 35. LA SUPRESIÓN D E L PRESUPUESTO D E L CLERO E n el presupuesto de Justicia del año próximo queda extinguida totalmente la consignación para el Clero. Cuando se trató de la supresión y las Cortes lo dispusieron quedaba entendido que, suprimido, desde luego, el 50 por 100 para el año vigente, no habría de omitirse el resto sin que precediera una ley o disposición especial que regulara la extinción. No se na hecho así y a partir del primero de enero desaparece totalmente el subsidio. Puede imaginarse la situación que se crea al clero, y singularmente al clero pobre, con ese procedimiento de tabla rasa que seguramente parecerá de un radicalismo expedito y necesario a la impaciencia sectaria, pero que ha de merecer la protesta de todas las demás gentes, incluso algunas distanciadas del catolicismo. Porque los sacerdotes a quienes así se lanza a la indigencia habían adquirido- -la inmensa mayoría por oposiciones- -derechos de carrera a la que se dedicaron toda su vida y lo menos que podían esperar al omitirse la oficialidad de sus cargos, era una gradación que con suficiente espacio les permitiera el sustituir los medios de compensar el estipendio. De esta manera, multitud de curas, y no sólo de curas de aldea, irán a acrecentar la legión de los hombres sin trabajo, y por necesidad de subsistir, constituirán una nueva competencia para muchas ocupaciones y empleos en no pocas esferas, con el subsiguiente contragolpe para el ejercicio de profesiones libres. t LAS DEPORTACIONES Tal es la situación lamentable de hecho que se produce y que tratan de mitigar de algún modo las gestiones de una comisión de autorizados miembros de los Cabildos. Por nuestra parte consideramos petrtinente el aconsejar a los católicos que se dispongan á. coadyuvar a soluciones rápidas y de realidad. E l deber de no desamparar al sacerdocio ha de traducirse en actos prácticos, en organizaciones apropiadas que promuevan y encaucen el tributo voluntario, a fin de asegurar en cada diócesis la mayor suma y la mayor estabilidad posible en los ingresos y el plan equitativamente distributivo. Sólo así, disponiéndose de medios suficientes y de na permanente y eficaz ordenación, podrá mantenerse el cuito y la asistencia espiritual en la misma forma que hasta hoy, sin que falten en los más humildes y escondidos hogares. claraciones Actualmente el Gobierno y las Cortes defienden la República serenamente, por los medios que la ley nos da: restablecer la dis- ciplina, hacer entrar en razón a los sublevados, entregarlos a los tribunales de justicia, para que con la ley abierta les impongan la sanción en que sus actos les hayan hecho incurrir. Es la labor normal del Gobierno, apoyado, por las Cortes y en fe iz armonía con todos los demás Poderes de la República. Esta es nuestra manera de marchar, y esto es lo que el Gobierno se propone hacer. Nosotros no tenemos que apelar, hoy por hoy, a ninguna medida extraordinaria para restablecer el orden frente a los sucesos de Sevilla, condenados por todos, probablemente lamentados ya por algunos de sus autores. -L a realidad, sin embargo, no respondió a las manifestaciones del jefe del Gobierno. No sólo en Madrid, sino en casi toda España se practicaban verdaderas redadas de detenciones gubernativas, y a los pocos días preparábase la primera lista para las deportaciones a Villa Cisneros. No solamente se apelaba a las medidas extraordinarias, sino que se aplicaban, desplegando el. mayor r i gor, hasta el punto de que entre los deportados figuraban personas a quienes los jueces especiales encargados de los procesos habían declarado su libertad, y a otros que por hallarse procesados estaban y en buena regla jurídica continúan a la disposición judicial, sin que los jueces, hasta ahora, conozcan oficialmente la ausencia. Dentro de la ley ordinaria, el Poder público tenia medio de aislar y vigilar a los elementos que, aun sin acusación concreta, considerase sospechosos. Se ha preferido apelar a las deportaciones, que constituyen de por sí un durísimo castigo, agravado doblemente en este caso por las condiciones en que se realizaron y por lo indefinido del plazo. L o menos que puede corresponder al derecho de un presunto culpable es conocer la imputación concreta que se le hace y la penalidad que se le discierne. Los deportados a Villa Cisneros, desposeídos de toda garantía defensiva, no saben de qué se les acusa, ni cuánto tiempo han de padecer. L a sentencia extrema contra el general Sanj urjo no (podía ser discutida. Precedida de las actuaciones y del juicio en que el reo dispuso de su área. de defensa, el fallo era la aplicación del derecho. Se definía el delito y de agosto ante las Cortes las. siguientes de- E l presidente del Consejo hizo el día 12 se deducía la pena. Pero ese mismo: Falío %lo s mismos magistrados pronunciaron la ex- 1 culpación del hijo, y al hijo se le impone! esta otra pena cruel. No es el caso único, porque ya hemos dicho que en la deportación forman rio escaso número los sometidos a las pesquisas e indagatoria de los jueces y contra los cuales no apareció el menor indicio racional que aconsejara su procesa- miento. E l sumario los excluye de la acción del fiscal; pero la autoridad gubernativa, atribuyéndose mayor fuero, actúa de fiscal y de juez sentenciador, los somete a condena, y a condena indefinida, por decisión de ipuro arbitrio, sin garantías procesales. V i gente el Código fundamental del Estado, ninguna disposición especial puede justificarlo. Se han desatado contra D. Miguel Unamuno todas las plumas de la Prensa revolü- cionaria, y con más furia el Impertinente de La Voz, cada día más afortunado en latf justificación de su firma; sólo en eso. A i Unamuno se lo niegan todo, colmándole de improperios, con alguna que otra grosería, para no desvirtuar el estilo que han acreditado coDiosamente. Dicen que D. Miguel esel de siempre, aunque nadie lo diría cotejando en esos periódicos las adulaciones de ayer y los ultrajes de hoy. Porqué es natural que se juzguen de diferente modo, cori aplauso o con censura, las opiniones y los actos de Unamuno, según que coincidan o no con la actitud y el. pensamiento de quien lo juzgue; pero el concepto personal, el juicio del carácter y de la condición de uri hombre que les parece siempre el mismo, sólo, puede cambiar en los que mienten cuando lo adulan o cuándo lo denigran... o las dos veces, que también son los de siempre, de un gran desahogo en la contradicción, y de una gran contumacia en la desfachatez, LA EXCOMUNIÓN UNAMUNO DE LA SUSPENSJ ON DE LA CORRESPONDENCIA Nuestro querido colega La Correspondentía continúa suspendido. No conocemos las razones en que pueda apoyarse esta prolongada suspensión, ni si el Gobierno imputa al colega la comisión de algún delito; pero aun admitiendo que así fuera, no se podría justificar la suspensión gubernativa, por cuanto el precepto constitucional a este respecto no admite dudas. Además, a la República no le faltan órganos adecuados para sustanciar las causas pertinentes y sentenciar en cada caso, que es lo debido y lo c, ue constituye nuestro criterio de siempre sobre la responsabilidad y la actuación de los tribunales. Contra lo que protestamos es contra la suspensión gubernativa, absolutamente contraria a la. libertad de Prensa. Teléfonos de A B C en Sevilla Dirección 32.679 Redacción 32.188 Administración. 32.689 Oficina: Calle Muñoz Olivé (antigua de Lombardos. a 3.5i4 Unamuno es, en efecto, el de siempre; un espíritu crítico extremado y exigente, qué hoy como ayer, ante. la República como ante la Monarquía, sigue en la oposición, rebelde a lo que ve o supone intolerable, nunca sin algún fundamento, por no ser l á perfección cosa de este mundo. Lo que no le perdonan es la crítica acerba del régimen; pero ni es de ahora, porque imperó con los primeros pasos de la República, ni es entre los republicanos el único que clama la decepción. Precisamente son fundadores de los más autorizados quienes la comparten. Y a todos les alcanza el entredicho de los que! se han hecho amos y pontífices, o sea de los últimos en llegar a la conquista: como qué algunos sólo llegaron a la victoria. Son los que dogmatizan y excomulgan. Pero, ¿qué es esto? Esto- -que los últimos serán los primeros- -es viejo; tanto como, la B i blia. Que los republicanos no trajeron, sino que se encontraron su República, es una de las verdades de Unamuno. Luego ha venido la depuración. Los republicanos derechistas, resabiados de monarquismo, son una calamidad; los republicanos históricos, una birria; sus caudillos, los que murieron, eran figurones y es otro figurón el que vive; Unamuno, un provinciano, político de café; pedante, algo clerical, diputado por trampa y gorrón. Todo esto lo dice el Impertinente Ahora la República está en las manos firmes del verdadero republicanismo, el de los que se han revelado en la puja izquierdista y en la prueba del mando. Algunos anduvieron en los Comités melquiadistas o colaboraron en la Dictadura o apoyaron frenéticamente en sus periódicos a Primo de Rivera; pero al fin son los que han sabido salvar y encauzar el hallazgo, Canela republicana.
 // Cambio Nodo4-Sevilla