Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
A B C DOMINGO 4 D E DICIEMBRE D E 1932. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. PAG; LA N U E V A LISTA DE 1 UB 3 LACIONES DE M A GISTRADOS. IUECES Y FISCALES Con sólo existir en la Gaceta, y aunque no hubiera tenido aplicación o la hubiera tenido escasa, la ley de Jubilaciones del personal de Justicia destruye la independencia de los tribunales con la constante amenaza de expulsión sobre los funcionarios que puedan parecer desafectos, que no se inmunicen colgándose un cartel político o que al ejercer su sagrado cometido no acierten a encontrar las inspiraciones de la justicia republicana Pero el daño gravísimo que por sí solo produce la ley aumenta en las proporciones imponentes que se dan a la aplicación, con las cuales fracasan los alegatos de la medida, porque nadie ha de creer que hubiera en la Magistratura tan copioso número de funcionarios fundadamente recusables. No hay que. decir el efecto de consternación de las listas negras y la cruel zozobra, los conflictos de conciencia con que han de actuar los tribunales en los procesos políticos y aún en los que sin serlo suscitan la atención y el examen de los que velan confidencialmente por la purificación de la Justicia. L o s epígrafes que clasifican la última tanda de expulsiones son curiosísimos. Por incompatibilidad con el régimen es uno, el que más francamente expresa el carácter y el propósito de la ley. Otro, incompleto, dice: Por haber desempeñado cargos: en la Dictadura Por haberlos desempeñado sin ser socialistas o republicanos, debería decir. Todas estas jubilaciones judiciales, diplomáticas y de otros ministerios recargan considerablemente el presupuesto de clases pasivas sin aliviar las consignaciones del personal activo porque hay que cubrir las vacantes. Resulta de alto- coste la tarea puri ficadora con que quiere traitquiiisarse el Gobierno: sacrifica la independencia judicial y el dinero de ios contribuyentes. M a d r i d 3, ó tarde. Esta mañana facilitó el subsecretario de justicia a los periodistas la siguiente lista de jubilaciones de funcionarios de las carreras judicial y fiscal: Don Pío Ballesteros A v i l a magistrado del Tribunal Supremo; D Ángel Aklecoa y J i ménez, magistrado de Audiencia: D Buenaventura Sanchiz Cañete y López, magistrado de Audiencia; D Fernando Badía Candarías, magistrado de Audiencia; don Manuel González Correa, magistrado de Audiencia; D. Joaquín Sarmiento Rivera, magistrado da Audiencia; D Antonio Iglesias Praga, magistrado de Audiencia; don Nicolás J Company Miquel, magistrado de Audiencia; D J o s é Santaló Rodríguez, ma- gistrado de Audiencia; D Benito Torres y Torres, magistrado de Audiencia; D José Castalio Madrid, magistrado de Audiencia; D Ángel Guerrero Sagrario, magistrado te Audiencia; D. Vicente Tomás Pelao, juez de primera instancia de ascenso del juagado de Cervera; D. Carlos L a r a Guerrero, juez de primera instancia de ascenso del juzgado de Segorbe; D Fernando Garralda Calderón, fiscal provincial de entrada, de l a A u diencia de Palencia; D Pedro Moreu Gisbert, fiscal provincial de entrada. Sirve el cargo de abogado fiscal de l a Audiencia territorial de Barcelona; D Francisco D e l gado Iribarren, abogado fiscal de término, que. sirve el cargo de abogado fiscal de la Audiencia provincial de Teruel; D Cirilo Tejerina Bregel, abogado fiscal de término, que sirve su cargo en la Audiencia territorial de Barcelona; D Eduardo Canencia Gómez, abogado fiscal de término, que sirve su cargo en la Territorial de Barcelona; don Fernando G i l Mariscal, abogado fiscal de ascenso, que sirve su cargo en la Audiencia territorial de Cáceres. De ellos, los Sres. Ballesteros, Marqués, Sánchez Cañete, González Correa, Sarmiento, Santaló, Amado, Castelo, L a r r a Garraldo, Delgado Iribarren y Martí han sido jubilados por haber aceptado cargos durante la Dictadura; los Sres. Torres y G i l Mariscal lo fueron a su instancia, y los restantes- -según frases del subsecretario de Justicia- -por ser incompatibles por el régimen. cVul HtlIll V. llsill Valladolid 3, 12 noche. E n el domicilio social de Acción Popular dio esta noche su anunciada conferencia el diputado a Cortes D Antonio Royo Villanova acerca del tema ¿Tienen los católicos en la República la libertad que tenían los no católicos en la Monarquía f Mucho antes de comenzar el acto, ün gentío inmenso llenó por completo todas las dependencias de la casa, en las que se habían colocado altavoces, pues desde un principio se habían agotado las localidades del salón principal, figurando ¡entre la concurrencia centenares de señoras. Ocuparon la presidencia los Sres. M a ñueco, presidente de la entidad, y leí diputado a Cortes D. Pedro Martín. A l presentarse el Sr. Royo Villanova estalló una ovación clamorosa, que se prolongó algunos minutos. Comenzó su discurso manifestando que ante la situación presente se debe pensar, en la unión de todos los católicos, prescindiendo de sus respectivas ideas políticas y procurando que esa unión se logre sobre bases en que todos los grupos coincidan, añadiendo que la base fundamental de la unión debe ser l a libertad de l a Iglesia y la Religión. H o y por hoy- -dice- -los católicos no podrían constituir una mayoría parlamentaria y deben limitarse a decir que no aspiran a gobernar pero sí a que se les gobierne bien. (Aplausos. Aunque el Sr. Azafia dijo que España había dejado de ser católica con la República, esto no es exacto, por lo que se refiere a la nación española, sino al Estado; pero si el Estado republicano no es- católico, los ciudadanos católicos tienen derecho a pedir que se les conceda l a misma libertad que el Estado monárquico concedía a los no católicos. Esto es- -añade- -de una lógica aplastante. (Ovación. Yo- -continúa- que siempre figuré en los partidos liberales, situados a la izquierda en la Monarquía, hoy, por fuerza de las circunstancias, me viso encasillado en el campo de las derechas; pero me enorgullezco de sostener en el Parlamento de hoy lo mismo que sostuve en todas las partes desde hace treinta años. Recuerda haber aprendido de Castelar esta frase: P a r a mí lo primero es Patria, segundo Libertad, y tercero, República y dice que él dijo siempre en tiempo de la Monarquía: Primero, P a t r i a segundo, L i li f 8 UNA INTERESANTE CONFERENCIA DEL D I P U T A D O SEÑOR ROYO V 1 LLANOVA LabaratDrip Cano L A Colinofciol- Cito- 2- (M u e s t r a s y l i t e r a t u r a a los s e ñ o r e s m é d i cos q u e lo s o l i c i t e n JSS SSS. éaasse a l fisaal d e l núm e r o esa l a s pás $i sras Je bertad y tercero, Monarquía H o y no puedo decir lo mismo respecto a la Monarquía, pues considero indiferente la- forma de Gobierno, como lo considera la Iglesia católica. Es, pues, indiferente, la Monarquía o l a República. pero no lo son la Patria y l a Libertad, aunque los republicanos de hoy d i gan que lo primero es la República, y la P a tria y la Libertad, que las parta un rayo (Ovación. Afirma que si Castelar viviera protestaría contra la ley de Defensa de la República. Distingue entre la doctrina de la Iglesia católica y su política práctica, recordando que sólo la Iglesia es depositaría de la verdad eterna, pero que, en casos determinados, transige prácticamente, para evitar mayores males, y así veíamos en el régimen monár quico que los obispos senadores juraban l a Constitución liberal, con lo que no juraban la doctrina que informaba su contenido, sino el régimen constitucional establecido. A n a l i z a algunas partes de l a Constitución actual, y afirma que es demagógica y disparatada, aunque admite la posibilidad de hacer con ella una; legalidad respirable mientras 110 pueda reformársela. Con la anterior Constitución tenían los no catlicos la misma libertad que los católicos. Antes de la Dictadura existían en España más libertad que en cualquier país. Bajo l a Monarquía se consentían actos públicos contra el Clero católico, incluso los banquetes de promiscuación del Jueves Santo. H o y la República prohibe hasta el grito de V i v a Cristo Rey S i yo entonces defendía la l i bertad de ios no católicos, ¿cómo no defenderé ahora la libertad de los católicos? (Aplausos. Reprocha a los republicanos que a fuer de liberales combatieron la Dictadura, quiten hoy la libertad a millones de ciudadanos españoles y censura asimismo, considerándola pueril, pero sectaria, la supresión de los escudos y emblemas del antiguo régimen, como si así pudiera suprimirse la Historia de E s paña. Durante la Monarquía, Cánovas, Sagasta, M a u r a y Canalejas jamás suspendieron un periódico, pues sólo establecían la previa censura. L a Dictadura los suspendió, pero no llegó a los extremos a que han llegado los republicanos. Recuerda que como miembro del tribunal de las responsabilidades hace ocho meses formuló una acusación contra los generales y ex ministros de la Dictadura, pero esto lo hice hace ocho meses y desde entonces pasaron muchas cosas por lo que pedí luego su absolución. E n nombre de la libertad- -añade- -combato al Gobierno republicano; lo cual no es combatir la República, pues los gobernantes actuales son peores que los de la Dictadura. Señala el incumplimiento de numerosos artículos de la Constitución, pues sólo se pone empeño en cumplir a rajatabla el artículo 26. E l artículo 40 mana sangre, pues. por él la República exige a los funcionarios fervor republicano, cuando la Monarquía jamás exigió fervor monárquico. Por esta causa se jubila a magistrados y otros funcionarios y se priva de sus bienes a los grandes de España. Esto no es servir a lai República. Termina insistiendo en la necesidad de pedir que se gobierne con justicia y con l i bertad para todos. Todos los católicos están obligados a pedir la libertad de la Iglesia, Religión, Clero, Culto y Congregaciones religiosas. Pidamos primero el reino de Dios y su justicia para que lo demás se nos dé por añadidura. E l Sr. Royo Villanova, que fué en el curso de su conferencia interrumpido muchas veces con entusiastas aplausos de la enorme concurrencia que le escuchó, fué objeto al final de su discurso de una ovación entusiasta y prolongada. 1 1