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hubo más que un Soladrero, cortando todo y sirviendo como quería, y i i n Arezo excelente también, que en la zaga despejaba magníficamente lo poco que a sus dominios llegaba. Un gran despeje de Jesusín. P a r a los aficionados a la estadística, los tantos se marcaron así: primero, el Betis. Centro de T i m i m i y remate de Lecue. Segundo, el Valencia: centro de Torredcfior y empalme rápido de Navarro. Tercero, el Betis: Lecue avanza y cambia el juego, hacia el extremo derecha, T i m i m i centra largo y Enrique cruza un buen cabezazo. Cuarto, el Betis: Jesusín saca un free- kick que Capillas remata sobre la marcha, y quinto y último, el Valencia: escapada rápida de Montañés, que fusila desde cerca. E s de advertir que la delantera valencianista es peligrosa en los tiros, s i bien, como antes advertimos, le falta homogeneidad. Vilalta hizo un buen arbitraje. Se le pueden disculpar algunos errores, si se tiene en cuenta su preocupación por que se jugase limpio: eso lo consiguió plenamente. Nada más. Buenas tardes. -Antonio Olmedo. Alineaciones. Betis: Jesús; Arezo y Jesusín; Peral, Soladrero y Roberto; T i m i m i Adolfo I I Capillas, Lecue y Enrique. Valencia: Cano; Melenchóh y Pasarín; Vilanova, Ricart y Amorós; Torredeflor, Costa, Navarro, Montañés y Sánchez. que se resolvió por margen amplio como conpoderoso, que atraía los postes y el travesecuencia de la distancia de clases entre sano de tal modo, que todos sus obustes fue ambos bandos. Distancia que en la primera ron magníficamente- rechazados por el madeparte, gracias a la codiciosa voluntad de los ramen y algunas veces hasta por Beristain. donostiarras, prestó un color brillantísimo A los quince minutos de. juego marcó leí al juego; pero fué en perjuicio del segundo Madrid su primer goal; un centro- de León, tiempo, en el que los merengues, dueños abrematado ímparabl emente por Olivares. solutamente de l a iniciativa por sus recurPocos minutos después, los descensos rásos y por la resistencia física, dominaron pidos y amenazadores del Donostia conclucasi siempre y dispararon cuanto quisieron, yeron felizmente para ellos, gracias a un aunque no marcaran cuanto fuera justo. inexplicable rechazo de Zamora, que dejó L a línea media donostiarra tiene tres j u el centro de, K i r i k i a los pies de Insausti, y gadores de clase. E l centro, del que se ha es- éste se limitó a rematar entre leí asombro crito mucho como presunto internacional, es del público. Y apenas transcurridos unos m i un jugador duro e incansable, que tiene en nutos, cuando el propio Donostia despejaba Marculeta un auxiliar inestimable. No así un córner, la pelota fué enviada a K i r i k i en Amadeo, viejo futbolista, que tiene resque, tras veloz carrera, centró a los pies de plandores iniciales briosos y apagamientos Insausti. Este esquivó a Ciriaco, para desde bruscos y malintencionados cuando las faculcerca disparar un shot raso y cruzadísimo, tades le fallan. Pero además usa de un voal que Zamora se lanzó en estirada inútil. cabulario intolerable, que excita a los con- Dos goals a uno, y la emoción a tono con trarios y al público, como sucedió el dominla inferioridad pasajera del bando contrago con el flemático Gurruchaga. rio. E n el eje madridista los valores van de Pero la serenidad de los delanteros, guiaizquierda a derecha, y éste pasa un momendos por L u i s Regueiro, y la labor excepcioto de obscurecimiento, pese a la ayuda que nal, formidable, de Gurruchaga y Valle trasu fraternal camarada Regueiro le presta jeron el fútbol a cauce favorable a los; meincansablemente. rengues, que a l a media hora empataron a E l primer tiempo- fué magnifico de juego dos; un comer rematado por Olivares. y de emoción. E l M a d r i d partió a gran veLuego, a pesar de las vibrantes escapadas locidad, hallándose con un grupo rival capaz de los delanteros donostiarras, el peligro de superarle ien ligereza; pero esta velocisurgía más intenso para su propia meta, dondad, naturalmente, a expensas de agotar de Beristain rechazó varios difíciles tiros y pronto unas energías que, en la segunda a los treinta y cinco minutos, Luis Regueiro parte, estaban casi totalmente, extinguidas. adelantó un balón despejado a Eugenio, que Así fué el curso del partido; primera parse internó velozmente. E l extremo corrió te, no ya igualada, sino muchas veces favounos metros, y desde lejos envió un terrirable a los donostiarras, que ien descensos ble chutazo que Beristain quiso inútilmenvertiginosos- supieron amenazar la puerta te blocar, porque la pelota se le escapó de madridista, y segundo tiempo de heroico eslas manos. Fué el 6- 2 que delvolvió a los par fuerzo defensivo, tríente al que los blancos tidarios madridistas la perdida tranquilidad. pudieron imponerse y lograr amplia ventaE n el segundo tiempo varió completaja. N o sin que las intemperancias de A m a mente la decoración. Medios y defensas dodeo dieran en las postrimerías, del match nostiarras se replegaron ante el acosamienesa nota lamentable de un malhumor reproto madridista, que si hubiera tenido mejor bable, de que bien podría haber prescindido fortuna habría totalizado seis u ocho goals. el Donostia. Para lo. cual bastaría con, elimiPero fueron tres nada más. nar al jugador antes de que un arbitro más E l primero- -cuarto de la jornada- -fué exigente que Casterlenas les ponga al margen un comer, a los veinte minutos, que, lanzadel rectángulo por una temporada. do por Eugenio, fué rematado por L u i s- ReFueron ocho tantos, porque en lai bota de H i l a r i o disparador frecuente, había un imán- gueiro. E l segundo- -quinto- también a la M a d r i d F C 6; Donostia, 2 U n p r i m e r t i e m p o emocionante y una segunda p a r t e de d o m i n i o absoluto E l público madrileño se deja impresionar rápidamente y pasa de un tono de satisfacción jubilosa a la nota de grave abatimiento, sin plazo de transición. Porque ha entregado su plena confianza al bando titular y no acierta a comprender que haya equipo que pueda superarle. E l fracaso frente al Deportivo Español debería haber sido lección bastante para contar con partidos ganados sobre el papel; aunque cotejando nombres y posibilidades, el Madrid sigue apareciendo como uno de los grandes conjuntos del torneo. Así pudo resultar que un fallo- la desconcertante acítsíción- y aun la de Ciríaco frente al segundo goal, pudo dar al traste con un encuentro