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Los oficiales de Correos se dedican a la distribución- de los periódicos en la Estafeta (Fotos Zegrí. puestos de un popular mercado. Pero esto sucede en una mínima parte. Hasta aquí el técnico. L o sucedido con la expedición andaluza Preguntamos a este oficial las causas de no ha er salido las expediciones de Andalucia y que dio origen a esa nota del subsecretario de Comunicaciones. Nos dice: -Todo ha obedeceido a una mala interpretación. Desde luego, la aglomeración producida por la salida de A B C contribuyó a la perturbación producida al recibirse la orden de descargar los coches de Correos de Sevilla y Cartagena, dada por la Compañía. Estos vagones, recientemente traídos de los talleres de Valencia, donde fueron reparados, fueron descargados y vueltos a cargar con el pretexto de que no habían sido inspecionados para poder ser puestos en circulación, originándose con esto un gran retraso, pues era tan considerable el n ú m e r o de periódicos que trajeron ustedes, por lo que respecta a Murcia y Cartagena, que esta expedición hubo de quedarse en tierra. ¿H a y alguna dificultad o resistencia pasiva ajena al servicio de Correos? -preguntamos. -N o lo creo. Es indudable que el servicio de coches y furgones se hace con alg ú n retraso. V e a usted, por ejemplo- -nos dice- todas esas carretillas cargadas de Prensa, cuatro o cinco, que no pueden descargarse por no estar preparados. los vagones postales. Llegará la hora de salir la expedición y está a medio cargar. N o es culpa de la Compañía, claro está. L e sucede lo mismo que a nosotros. Tiene el mismo personal que hace unos años, y las maniobras para colocar los coches se hacen con la misma premura, pero no basta, porque los paquetes de Prensa se han triplicado, y en esa misma proporción debían liaber aumentado cuantos factores y eíejneritos intervienen en su carga y distribu- ción oficiales, ordenanzas, carretillas, capacidad de los coches y servicios y personal ferroviario. Mientras no se atienda a esto no adelantaremos nada y seguirá sin poder salir en el día una buena parte de la Prensa. Los vagones especiales de Prensa Nuestra solución, la del cronista, sería la del establecimiento de vagones especiales de Prensa, precintados, en los expresos, con destino a las grandes capitales y poblaciones de alguna importancia. Así con los diarios fie la mañana y con los de la noche, y las pequeñas expediciones continuarían cargándose- en los correos. Claro es que este servicio ferroviario resultaría más costoso: pero algo habrá de hacerse, porque el problema ha de tender a agravarse, ya que, afortunadamente, la gente lee cada d í a i n á s periódicos, y r: o van a salir de las máquinas para quedarse en la estación como esos viajeros un tanto avergonzados de haber perdido el tren. A las autoridades en Comunicaciones y a los directivos de las Compañías ferroviarias corresponde resolver este grave problema de la retención de los paquetes de Prensa, que es algo m á s trascendente que una normal incomunicación de pueblos y ciudades por falta de trenes, impropia de nuestro s i glo, poique las personas pueden demorar muchas veces un viaje, como ocurre en el vera. no; pero el periódico que llega una fecha retrasada ya se sabe para lo que sirve, lo mismo que el telegrama que ha llegado después otte vosotros a! punto de destino anunciando vuestra llegada. L a Prensa es algo tan sagrado y respetable como la propia correspondencia, porque es la carta magna, un poco universal y vocinglera, que M a drid escribe a todas las capitales de España, refiriéndole sus propias impresiones y las de esos pueblos que tienen que enterarse por los órganos de la capital de la Venínsula de lo que pasa en sus propios r -c irnos. JÓSE A S E N J O E l grave problema de la limilación de periódicos -i Y qué soluciones cree usted más factibles... -A mi juicio, y mientras no solucionen este problema las autoridades que pueden hacerlo, será preciso llegar a imponer un límite en la admisión de los paquetes- de Prensa. Esta limitación habría de inspirarse en una rigurosa proporcionalidad en los envíos, sobre todo para los rápidos y expresos. Pero esto es cosa muy delicada que habrá que estudiar con mucho tino para no herir legítimos intereses. Otra solución sería el envío de la Prensa facturada en furgones a los puntos más importantes. Pero antes de decidirse las Empresas periodísticas- -nos dice, un tanto sonriente- -a pedir al Poder público una solución, debían calcular algunas con más exactitud el número de ejemplares que pueden vender en provincias, porque ocurre qu una buena parte de esos periódicos que se envían vuelven a estos lares deseosos de acabar sus días en su tierra natal vendidos a peso en las Administraciones o regalados en los LEA DE USTED ESTE A L FINAL LA NUMERO DE SECCIÓN CIOS POR ANUN- PALABRAS
 // Cambio Nodo4-Sevilla