Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
sería la consecuencia lógica de tan ímprobab e decisión; en el improbable caso de que fuese aceptada por los Gobiernos del mundo civilizado? ¿Cuál, insistimos, sería la consecuencia de acabar de un plumazo con el riesgo que se cierne sobre millones de inocentes cabezas por la amenaza de una guerra aérea, y que crece conforme se desarrollan y perfeccionan los ejércitos aéreos de nuestros días? L a consecuencia inmediata de tan acertada medida sería la desaparición del aeroplano, ta! como ahora lo conocemos. E l día que dejase de existir la Aviación militar, dejaría de existir la Aviación comercial y Civil; y esto sucedería, no sólo porque l a Aviación civil es en esencia una forma de disimular los preparativos disponibles encaso de guerra- -hedió que envuelve lá ineludible obligación de suprimirla una vez decretada la extinción de la Aviación militar- -v sino porque la única justificación de los eíevadísimos gastos públicos. que se destinan a sostener- -artificiialmentej dicho sea de pasor- -a la Aviación civil, es l a necesidad imperiosa de contar con determinados elementos- -aeródromos, material, personal entrenado- -para el caso de que surja una guerra. Más claro: sin Aviación militar no habría subvenciones oficiales para la Aviación civil; y sin Aviación militar ni civil, el aeroplano moderno sería tan raro como el yate de lujo. Queda el autogiro. E l autogiro, no hay que olvidarlo, es e aeroplano del porvenir. L o es, porque es capaz de hacer cuanto hace el aeroplano, con una seguridad incomparablemente mayor, y con gastos infinitamente menores. Durante mis años de ausencia en EspañVno he ten do ocasión de ver los nuevos cipos de autogiro, entre otras razones porque el autogiro es un invento español, y por consiguiente ha triunfado y se ha extendido más pronto fuera de España que en España. Su ilustre inventor lo llevó allí, hace relativamente poco tiempo, para enseñarle el suelo español desde las alturas; pero, el aparato sufriría una decepción al ver qué era e único de su clase dentro de su tierra natal. Otra habría sido: su suerte de haber nacido en Francia o en Italia; pero, en fin, no es poco consuelo el de triunfar y multiplicarse, entre extranjeros hospitalarios y admiradores. Durante ei último año, D. Juan la Cierva ha realizado ert la construcción del autogiro sus mayores progresos, y el maravilloso invento se encuentra hoy perfeccionado en forma que parecía imposible hace pocos años. No es ya una esperanza, sino una realidad práctica, y hoy se construyen autogi: 1 UNO D E LOS ÚLTIMOS MODELOS D E AUTOGIRO, CONSTRUIDO E N INGLATERRA: L A AVIONETA T DOS PLAzAS Y D O B L E MANDO. LA SUBIDA SE EFECTÚA CON GRAN RAPIDEZ Y E N ÁNGULO M U Y C E R R A D O E L DESCENSO P U E D E SER COMPLETAMENTE V E R TICAL, SIN RODAR E N E L CAMPO DESPUÉS D E TOCAR TIERRA, O RODANDO A L O SUMO DOS O TRES METROS ros en Inglaterra, en Francia, Alemania y Estados Unidos, por diferentes Compañías que trabajan con la debida autorización del inventor, el cual tiene resueltos y. vencidos los problemas que acometió en España hacia 1920. E l autogiro suprime el inconveniente niás costoso de la Aviación, que es la necesidad de contar con grandes aeródromos, porque despega en poquísimos metros, unos 20 ó 30- -al último- modelo le basta con diez metros- y requiere para aterrizar muy poco más del espacio, que ocupa. Esto quiere decir que en autogiro se pueden emprender y terminar los viajes aéreos en el centro mismo de las ciudades, con tal de disponer de un espacio abierto, relativamente reducido; y sabido es que casi la mitad del tiempo hoy necesario para realizar el viaje por aire entre, por ejemp o, Londres y París, se invierte en recorrer en automóvil las. distancias desde el centro de dichas ciudades a sus respectivos puertos aéreos. E l autogiro aterriza con velocidad cero en sentido horizontal, y a menos velocidad en sentido vertical que la que lleva un hombre al descender en paracaídas; después, de tocar tierra se queda inmóvil, o a lo sumo avanza un metro. Vuela a una velocidad máxima de 200 kilómetros por hora, y a una velocidad mínima de 30 kilómetros; es capaz de quedar está ico en el aire durante unos segundos. Nunca puede sufrir un accidente AUTOGIRO CERRADO, DÉ DOS PLAZAS. EN U N APARATO D E ESTE MODELO ACABA D E REALIZAR D; JUAN LACIERVA U N V U E L O SOLITARIO DESDE LONDRES A BERLÍN, Y REGRESO, ATERRIZANDO E N DISTINTAS CIUDADES D E LA RUTA, D E UNO Y OTRO M O D E LO H A Y E N USO, E N DIFERENTES PAÍSES, MUCHOS APARATOS D E PROPIEDAD PARTICULAR. (FOTOS CENTRAL PRESS Y F L I G H T) por pérdida de velocidad, pues de ocurrir ésta, el autogiro, en lugar de entrar en barrena o de caer violentamente, desciende con suavidad hasta posarse en tierra. E n cuanto a seguridad, la diferencia entre el aeroplano corriente y el autogiro es ésta: que mientras el aeroplano se encuentra desde hace años capacitado para realizar Con éxito las más arduas empresas, la seguridad que disfrutan sus tripulantes, aun durante los vuelos más sencillos, es solamente relativa, y por eso sufren percances tan graves los pilotos más expertos, y los sufren igualmente los aeroplanos. más costosos y mejores; mientras que el autogiro, y en buena hora sea dicho, está inmune hasta la fecha de accidentes, circunstancia que no puede ser fortuita, ya- que pasan de 20.000 las horas de vuelo realizadas hasta la fecha en autogiro. Que puede sufrir accidentes, es cierto; que los sufrirá, es muy probable; pero el hecho es que hasta ahora se ha librado de ellos. Seguridad en el vuelo, y la posibilidad de despegar y aterrizar en campos reducidos es lo que necesita la Aviación, y ambas cosas las proporciona el autogiro. Don Juan la Cierva acaba de construir utt autogiro sin alas, modelo que supera en cualidades a todos los existentes. E n América se construyen autogiros dé gran tamaño, susceptibles de transportar numerosos viajeros y cargas comerciales. E n uno de fabricación norteamericana alcanzó hace poco miss Amelia Earhart, la aviadora cuya solitaria travesía del Atlántico ha emocionado al mundo entero, una altura de 6.000 metros. ¿Por qué no se ha popularizado el autogiro como el aeroplano? Por tres razones convincentes, dos de las cuales son enteramente ajenas al invento. L a primera, porque no ha contado con una guerra mundial para su desarrollo, factor que obró en favor del aeroplano en el momento más crítico; la según- da, porque la crisis económica que sufre el mundo no presta impulso alguno a una empresa que en el fondo es comercial; y la tercera, porque el autogiro no ha entrado en su fase práctica ni ha salido dé la experimental hasta hace cosa de un año. E l gran Edison dijo poco antes de morir que el autogiro representa el mayor adelanto realizado por la aviación desde que se logró volar Con aparatos más pesados que el aire. L a obra del inventor español está ya lograda, y cuando se escriba la historia de la aviación durante la primera mitad del siglo xx, tres nombres ilustres se destacarán claramente en ella: el de los hermanos Wright, el del conde Zeppelin y el de don Juan la Cierva, Luis ANTONIO BOLÍN
 // Cambio Nodo4-Sevilla