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DIARIO ILUSTRAD O A Ñ O VI G E SI M O C T A V O 10 CTS. N U M E R O EL BARRO MADRID RECOBRA SU T E N O R ¡Miguel, y declan blas a c a b a d o! gue te h a- DIARIO ILUSTRAD O A N O VI G E SI M O C T A V O 10 CTS. N U M E R O ¡MARTES, Luna F U N D A D O E L i. D E J U N I O D E 1905 P O R D. T O R C U A T O L U C A D E T E N A 13 TÍT: L a s calles de M a d r i d rebosan da barro. Todos los periódicos. llena. -Santa Lucia. (De un calendario. ¡L o que está dando que hablar el barro en estos días! Cualquiera diría que con la República no. íbamos a tener barro. L a República no tiene la culpa de que M a d r i d sea asi, tan propenso a enfangarse; tan propenso a figurarse que la lluvia es u n fenómeno ilegal; tan habituado, en suma, a no darle excesiva importancia a las comodidades de la vida. ¿Q u é es l a v i d a? una ilusión -como afirmaba uno de nuestros más castizos escritores- Pero, bien; nosotros ahora tenemos que construir una España nueva. L a República tiene el deber de adecentar nuestra existencia. Extirpar el fango... ¿Leyes? Tenemos ya muchas, y buenas. Durante dos años nos hemos preocupado en el Parlamento de legislar sobre nuestra vida moral. ¿Nos hemos acordado siquiera un poco de la vida material? Se habla mucho del barro. Pero el barro no es más que uno de los innumerables signos de la desidia nacional. E n casi todos los países se ha resuelto el problema material de la vida en todas partes se ha llegado a la utilización normal de los progresos de la civilización moderna. Sólo España permanece al margen, con un tipo de vida cotidiana poco menos que. medieval. H a y cines por todas partes, alumbrado eléctrico, chalecos con cierre de cremallera; sí, pero la verdadera vida sigue estancada en l a Edad Media. Aquí sigue pareciendo la palabra confort una cosa de aristócratas, de afeminados o de presuntuosos. E s decir, aquí no se entiende la democracia én el sentido que le dan en Alemania, en Stíecia, en los Estados Unidos: todas las ventajas de la civilización igualmente accesibles para todos, para los ricachones como para el artista y el obrero, para los ciudadanos como para el campesino. Hasta que llega un momento en que el fatigo es tanto, tan incómodo y humillante, que la gente no puede más. L a política se ha considerado en España, simplemente, como el arte de conquistar y conservar el Poder E s la idea que tiene Máquiávelo del político. Pero hay otra idea dé la política, que Consiste en luchar con una mano por la conservación del P o der y ponerse cori la otra a Construir obras útiles y perdurables. E s lo que hizo Roma. Es lo que está haciendo el fascismo en Italia. E s lo que, dé modo incomparable, han hecho los políticos de Inglaterra en el siglo anterior. E s la gran manera política. ¿Sabrá realizarla nuestra República? España tiene hambre y sed, no sólo de- leyes, sirio 1 de otras muchas cosas. De una vida cotidiana decente, por ejemplo. De que la l i bren, por ejemplo, de esa humillación del fango... ¿Que es un ideal muy pequeño? Pues a mí me parece bien grande. 1 Este grito partió la noche del domingo desde el paraíso del teatro de Calderón, en la breve tregua de una ovación inmensa, que volvió a estallar más estruendosa antes de que Miguel Fleta cantase por segunda vez, prodigioso y caliente de maestría y de emoción, la romanza de la flor en la ópera Carme Decían que te habías acabado clamó el entusiasta, y aún pudo agregar que decían mal, porque los hombres nacidos para el arte. o para el amor no se acaban nunca ni para el amor n i para el arte. Así M a d r i d recobraba anoche su cantante maravilloso, que la ausencia del interesado y la maledicencia de otros más interesados todavía, le fingían perdido para siempre. Algún materialista, por llamarle así, y no faltan en los tiempos que corremos, dirá que no vale l a pena de celebrar el hallazgo y que nada ha recobrado Madrid al escuchar de nuevo la bella voz de un tenor. Pero es lo cierto que, después de muchos años sin ópera, sólo anoche, pese a otros intentos, y cor el influjo de un cantante español, Madrid volvía a adquirir, en la sala del teatro de Calderón, sus atributos de gran ciudad, su aire elegante de señorío y de cosmopolitismo. S i n ser la ópera un espectáculo de arte puro, que pueda satisfacer a literatos de pensar hondo y soñar vasto y a musicólogos hechos al encanto de las sinfonías y de la música sin letra, que es la música verdadera, todavía tiene por tradición cierto poder de solemnidad suntuosa, cierto aire de arte desinteresado e inútil, y así Madrid, anoche, aplaudiendo la Carmen de Miguel Fleta, sintiéndose y recordándose a sí mismo, parecía que recobraba el prestigio y la nobleza de sü capitalidad. U n público ávido, y desconfiado, y pesimista, como suele ser siempre el nuestro, había acudido al teatro dispuesto a comparar la realidad que se le daba de nuevo con la mentirosa exageración de su recuerdo, y, aunque no quería creerlo, se encontró con que el cantante era el mismo. L a misma pureza de timbre, la misma belleza atercioneláda en ct sonido, ei mismo prodigio en la media voz, la misma nobleza grave y reposada en los recitados, y si para los muy exigentes no era ya idéntica la intensidad poderosa, como, era idéntico el. encanto, urgía reconocer, que Miguel Fleta, el de la gran voz, tuvo siempre algo además de la voz, ese algo que le hi. zo nacer artista ypor donde nunca podrá acabar para el arte. L a función del domingo en el Calderón, con una obra española j. -universal; aunque haya nacido en Francia, y cantada por un intérprete que en ese papel acaso no tenga rival en el mundo, marcaba el ápice del esfuerzo del Teatro Lírico Nacional, y era la primera velada de gala, y todo ello gracias al divo, indispensable en el teatro mientras éste no renuncié a ser espectáculo. Y alegra el triunfo del divo ahora cuando, por un sentimiento igualitario, de igualdad hacia abajo, lá Humanidad; envidiosa se empeña en negar siempre al líéroe. FELIPE S A S S O N É Estoy, lector, que no me llega la camisa al cuerpo. E n las terribles circunstancias por que atravesamos (aunque es más fiel decir que son las circunstancias quienes nos atraviesan) la aparición de un Martes, 13, es algo tan fatídico como la de un cometa que surgiese de pronto en el cénit. Sólo se diferencian en que el astro errabundo muestra su cola desde el primer instante, mientras que a un Martes, 13, no se le ve tan presto. Pero suele traer cola; ¡y a lo comprobarán ustedes! Por el momento, ño hay sino desviar los telescopios que estaban enfilados hacia unas huelgas revolucionarias y dirigirlos más arriba. ¿Qué es lo que ven ustedes? ¿N o advierten por allí, por el Noroeste- -que es por donde suelen venir las borrascas- no advierten, digo, un astro rutilante, de color amarillo, cuya luz nos deslumhra con f ulgoré 9 metálicos? E s el planeta Dólar y es éí que le ha usurpado sus derechos al sol para regir nuestro sistema E l padre sol no ejerce ya las leyes de atracción con l a fuerza que el dólar. Se dejó arrebatar por éste su batuta imantada y no es otro el origen de la perturbación qué. hoy sufre el universo. Dos jornadas, no más, son las que faltan para producirse un fenómeno que podría determinar graves trastornos en la esfera terrestre; en l a parte de Europa, sobre todo, y, muy en especial, entre los paralelos 40 y 55. E l Dólar tiene que ajustar ciertas cuentas con sus satélites Franco Mayor, Franco Menor, L i b r a L i r a y Zloty, y es pasado mañana el día que fijaron los astrónomos neoyorquinos para la observación. L a Órbita de Mercurio influye grandemente en el fenómeno, aunque fué. Marte (según dicen) el principal causante de estas desavenencias planetarias. ¿Pagarán Inglaterra, Francia, Italia, Bélgica y Polonia las letras que íes vencen el día 15 y que la: casa Únele Sam les presenta al cobro? S i pagan, ¿cuáles serán los resultados? S i n o pagan, ¿cuáles serán las consecuencias? Francia, por ejemplo, sin contar estos débitos de guerra ni los que tiene con la Gran Bretaña por el mismo concepto, debe en la actualidad unos trescientos mil millones de francos. ¿Podrá con una carga tan enorme? Pues, dentro, de tres meses, vencerá un nuevo plazo con. el Shylock de Washington. Y no cesan, los gastos para los armamentos... con perdón de Ginebra. ¿N o es un plan desastroso? ¿A dónde va a parar el sistema económico de Europa? ¿Qué hecatombe se fragua en las altas esferas de las Haciendas públicas? Esta es, pues, la cuestión y por tales razones tiembla uno al encontrar un M a r tes, 13, dentro de una semana, tan repleta de gases deletéreos, en un año que ha comenzado eit viernes, y habiendo, ¡un viernes, 30! poco antes de acabar. Y hoy es Santa Lucía; lo cual es advertirnos que abramos bien los ojos. Y es también Luna llena. Pero llena, ¿de q ué? JOSÉ M SALAVERRIA RAMÓN LOPEZ- MONTENEGRO
 // Cambio Nodo4-Sevilla