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MADRID- SEVILLA IS DE DICIEMBRE DE 1932. NUMERO SUELTO 1 0 CENTS. iLJik J m B 1 Imm Msz J? IL r DIARÍO ILUSTRÁD O AÑQ V I G E SI M O O C T A V O N U M E R O 9.230 REDACCIÓN; P R A D O P E SAN SEBASTIAN. SUSCRIPCIONES t A N U N C I O S M U O Z O H V E C E R C A N A A T E T U A N SEVIIdJA. Del Presupuesto general que discuten las Cortes, dijo su autor- que es el Presupuesto de la serenidad N o está mal calificado, si quiere decir que se ha hecho con despreocupación o con valentía, o con audacia, sin asustarse de las cifras n i de las consecuencias; pero nunca sé ha llamado serenidad esta actitud de liarse la manta a la cabeza. Presupuesto del despilfarro es el nombre más propio que le- corresponde, y el que justifica, muy cumplidamente, la discusión parlamentaria en todos los dictámenes tratados hasta ahora. E l rumbo temerariamente dispendioso de los presupuestos parciales, responde a los compromisos revolucionarios que siempre, y en todas, partes, cuestan mucho dinero, y que aquí, por las circunstancias y la forma en que se convocó y se eligió al Parlamento, no han podido tener oposición resistente y eficaz, y cuestan más todavía. U n presupuesto hay, el de Guerra, que aunque con aumentos cuantiosos, y en gran parte discutibles, no responde a exigencias demagógicas; todo lo contrario, y eri lo contrario se funda la expectación que inspira su próximo examen por las Cortes. Se trata de saber cómo va a- salir del trance, con qué sacrificios de su doctrina y de sus propagandas, la más fuerte agrupación ministerial, el bloque de cemento socialista; que va a sal i r es cosa resuelta, y con precedentes, a que se ha referido el Sr. Besteiro en su acre alusión a las posiciones personales cimentadas (o cementadas, de cimiento y cemento, don Miguel) en el abandono de las doctrinas; pero será curioso ver hasta dónde llega en esta ocasión l a táctica de la serenidad A l go se vislumbra en el macizo artículo con que El Socialista prepara la votación, desenvolviendo esta tesis: frente al presupuesto militarista del régimen monárquico, hay ahora un presupuesto exclusivamente militar, técnico, y por. añadidura democrático, porque cuida especialmente al soldado, y esto es un avance. Otras afirmaciones igualmente i n exactas añade el artículo a la comparación de los gastos de guerra en la Monarquía y en la República, con la pretensión de brindar a, los contribuyentes, como ahorro y economía, lo que es aumento considerable. Anticipemos aquí una. salvedad que nos interesa. Nosotros descartamos en la crítica de los gastos el que atañe a las estrictas atenciones de la defensa nacional. S i no seopta por el total desarme, como el í ¡ue realizó en Dinamarca un Gobierno socialista; si las condiciones, en absoluto diferentes de nuestro país, no permiten la indefensión, hay que gastar lo necesario en la defensa indispensable, y la eficacia del gasto ha de ser condición de la cifra. Esta tesis es la nuestra. P e r o contra lo que dice El Socialista, España sigue pagando todas las consignaciones militares ordinarias del tiempo de l a M o narquía, a las que se suman ahora otras de mayor importancia, entre. las cuales y como demostrará el debate parlamentario, hay algunas que la defensa nacional no exige. El Socialista llama militarismo al exceso de personal, del que adolecían los antiguos presupuestos; carga de justicia derivada de las guerras civiles y coloniales de fin del siglo pasado y de la que no permitieron atenuación y alivio las campañas periódicas del protectorado marroquí; la carga que sigue pesando entera sobre el presupuesto gcne. r a l poraue no vale transferir de un capel a GASTOS D E GUERRA ótró la cifra correspondiente para decir que se han economizado más- de 106 millones y falta saber si el procedimiento seguido para la futura desgravación de los gastos militares ha sido el más conveniente, pues en su apoyo hubo también razones políticas declaradas de trituración y selección o meramente económicas, que acaso hubieran tenido mejor fórmula. El Socialista escoge el presupuesto de 1921- 22, el del año más desastroso de las campañas marroquíes, como tipo de comparación Con los dos presupuestos de la República. L a verdad es que aun sin los 106 millones de militarismo que inexactamente se computan como economía, él (presupuesto de Guerra proyectado es igual a muchos, y poco menor que otros de los anteriores que llevaban la- carga de Justicia. Esperemos la explicación de los socialistas que no votaban sólo por su nomenclatura un presupuesto burocrático, benéfico, de fines inofensivos, y ahora comprometen su- voto en favor de un presupuesto verdaderamente- -y para nosotros plausiblemente- -militar. L a orden del ministerio de Agricultura disponiendo que el maíz exótico que se declare para el consumo devengue, como derechos de. importación, 8,50 pesetas oro, por quintal métrico, cualesquiera que sean sus procedencias y fechas de embarque, ha producido, naturalmente, en los mercados consumidores, contrariedad y temor justificado de que se produzca un nuevo encarecimiento en el precio de esta mercancía. E n Galicia, singularmente, donde el maíz es primera materia indispensable para la ganadería y la avicultura, se teme que la presión ejercida por los dos factores reguladores de su precio- -derecho arancelario y cambio de la peseta- -acrecienten la crisis y obliguen a muchos criadores a desprenderse de sus reses atropelladamente, no pudiendo alimentarlas en condiciones económicas- al mismo tiempo que se producirá una nueva carestía para los mercados que desde allí se abastecen, especialmente M a d r i d y Barcelona. E n efecto, el ferrado de maíz- -unos catorce litros aproximadamente- -se cotiza ya en. los mercados gallegos a siete pesetas. S i se tiene en cuenta que hace apenas dos meses que terminó la recolección, y que E s paña produce unos cinco millones de quintales métricos, se advertirá que en los diez meses que faltan para: la cosecha de 1933 será superado en varias unidades aquei precio casi prohibitivo. Claro es que la regulación de esta cotización, en un régimen de economía dirigida como la que se practica actualmente en el m i nisterio de Agricultura, estaría siempre a merced de la voluntad del Gobierno, con sólo bajar o subir el derecho arancelario, s i pudiera disponer también, a, medida de su deseo, de la cifra del cambio internacional. E n el año actual no ha sido pequeña la importación ele maíz exótico. Hasta el fin de octubre habían desembarcado en nuestros puertos 2; 6 9.300 quintales métricos, valorados en algo más de veintidós millones de pesetas, cantidad que excede enormemente- -aun faltando dos meses para el cómputo total del año- -a las importaciones realizadas en los años 1930 y 1931 (1.279.705 quintales E L D E R E C H O ADUANERO R E G U L A D O R métricos y 1.723.788, respectivamente) Seguramente que cuando se intenta poner tope por medio de la elevación del derecho arancelario a la invasión del maíz extranjero argentino en su casi totalidad- será porque se estima que el mercado español está ya suficientemente abastecido hasta la próxima recolección, pero entonces no estaría; justificada, ni explicada siquiera la- carestía producida, que, si bien mejora la posible ganancia del productor español, y beneficia; más aún al traficante, pone en quebranto otra riqueza nacional. E l mal no es nuevo ni tampoco el planteamiento áel problema en estos mismos, términos. Lo que 110 parece adecuado, cuando el. Poder público practica una, política intervencionista, es el leve remedio con que se intenta resolver este conflicto, crónico ya, -entre la producción y el consumo. B i e n se ve por las cifras expuestas, que España necesita, aún en años de cosecha propia abundante, tres millones de quintales métricos de maíz, más de los que produce. N o parece que ocasione esta- insuficiencia una: imposibilidad agronómica. E n secano y en regadío el maíz se produce bien en todas las provincias, a u n que se haya extendido poco su cultivo en Castilla, donde, se estima que otros cereales son más apropiados, o remunerados. A u n así, no fuera difícil ampliar las zonas de esta producción, limitadas hoy a 388.000 hectáreas, como se impulsan y. protegen las tie. rras sembradas de algodón, tabaco o moredas. Todo será preferible a l arbitrio, de carácter provisional siempre, remediador de necesidades d emomento, pero que se viene utilizando ya demasiado años, de abrir y cerrar las puertas de las Aduanas; juego peligroso que estimula las codicias de los traficantes y que tiene constantemente en i n seguridad y en inquietud lo mismo al ganadero y al avicultor, compradores del maíz, que al labrador que lo sembró y que no síbe si en el momento de ver remunerada su labor ha de encontrar el mercado invadido por la arrolladura cosecha argentina. 1 LÁ S I T U A C I Ó N POLÍTICA Y PARLAMENTARIA Comentarios Hubo ayer temas suficientes de comentarios en los pasillos, de la Cámara. Se habló mucho de la visita de la Mesa del Congreso y numerosos diputados al Presidente de la República y de los elocuentes discursos que pronunciaron los Sres. Besteiro y Alcalá Z a mora; se dio un significado especial. a la reunión celebrada por el Conseje ejecutivo nacional del partido radical, en el domicilio de D Alejandro L e r r o u x y b a j ó l a presidencia de éste, y se aseguró- que l a deliberación, que hoy sostendrá la minoría dé ése partido en una dé las- secciones del Parlamento tendrá trascendencia política; y, como és natural, fueron motivo de las conversaciones de los diputados los sucesos ocurridos el- domingo en diversos lugares de España. Según parece, la actitud de. la minoría radical en la discusión del presupuesto de Guerra ha de ser de franca oposición. Seguramente pedirá la opinión de los- distintos jefes de minorías y combatirá la parte referente al cupo en filas y los aumentos en forma análoga a como la hicieran y a los re-
 // Cambio Nodo4-Sevilla