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A B C. M I É R C O L E S 14 D E D I C I E M B R E D E 1932. E D I C I Ó N Y se convino en que no precisaría una nueva reunión para redactar el dictamen, puesto que se acordó aceptar las modificaciones que aprobara el Consejo de ministros. Interviene el Sr. M A N T E C A para explicar su actitud. N o firmé el dictamen en nombre de la minoría radical, porque las modificaciones que se pretendían, eran de monta. Se trataba de que hubiera consignación para nueve ingenieros de Montes, de otros tantos distritos forestales, y diez ingenieros subalternos. P o r eso me extrañó el hecho de ver dictaminado el presupuesto sin estos datos, y me negué a suscribirlo. E l Sr. V E R G A R A rectifica. Dice que él quiso buscar una compensación en alguna partida, pero si era de otro capítulo, señaló que precisaba una orden ministerial. E l P R E S I D E N T E Y o he querido orillar esta difícil dificultad, verdaderamente grave. Después de oídas las explicaciones rae inhibo. Hace tardes se dijo aquí que los dictámenes se discutirían al día siguiente de presentados. Manteniendo este acuerdo, hasta el jueves no se podrá discutir el de A g r i cultura, y añado que siguiendo así, no habrá presupuestos en la fecha indicada. N o oculto la gravedad que tiene el asunto, y digo que cada cual acepte la responsabilidad, que le incumba. A h o r a pregunto a la minoría radical si mantiene su actitud. E l Sr. G U E R R A D E L R I O Desde luego. E n absoluto. E l P R E S I D E N T E Pues entonces no se puede leer el dictamen. Se levanta la sesión. D E A N D A L U C Í A P A G 20. cambiar un saludo y unas palabras. L a Cámara, como si leyera en mi espíritu, sabe cuál fué la primera impresión mía al llegar aquí, cuál ha sido la idea constante y cuÜ es mi aspiración más honda para el porvenir. E s decir, las Cortes saben, sin que yo hablé, que la primera impresión y el primer impulso, apenas fui elegido, eran mostrar mi gratitud a la Cámara, que por. unanimidad de partidos me había designado; no fué, sin embargo, necesario hacerlo, y estoy seguro de que presintió, escuchó sin ser. d i cho, leyó sin ser escrito, el mensaje de lá gratitud, mía. Después, seguramente, cada; una de las tardes en que se examina un gran problema con serenidad o en que se desencadena la pasión, que ello es también vida en las: asambleas, cada diputado supone que hay uno que perteneció a la Cámara, que ya no está en ella y que. siente la nostalgia y l a envidia de poder intervenir en la discusión de la cual está privado. Y sabéis también, leyendo para el porvenir, que yo vislumbro dos supremas d i g nidades después de la máxima que me ha correspondido; la primera, con la absolución del país y con la absolución del Parlamento, volver al rango de ciudadanía, y la segunda, que por poseer aún la confianza de los españoles, tras de salir ée aquí, llegue un día en que pueda volver a sentarme en los escaños del Congreso. Para mí al recibir a la Cámara, al enfrentarme afectuosamente con ella, hay otro motivo de honda satisfacción, que creo que nos honra al Parlamento y al modestó Presidente. No más lejos que ayer mismo, en estas casuales coincidencias; de la vida, detenia yo la lectura de un libro, Apología de la democracia, en un renglón en el cual, con l a con- cisión de un axioma, con Ja rigidez de un dogma y el peso de una lección experimental, decía: E n t r e la Cámara única y el jefeí ¡del Estado, ya. se sabe: el conflicto es inevi- table Y en aquel momento hacía yo está glosa y este comentario: Cámara única, que, además, ha nacido con un Poder constituyente pleno; presidente que no era la resultante directa, matemática, de un juego de fuerzas puramente mecánicas; de las c o r r i e n tes parlamentarias. U n año en que no hay el molde del precedente, en que no hay! freno de tradición; el conflicto, no. solamente ha sido evitado, sino que no ha sido jamás conocido n i sospechado. Queriendo explicarme este fenómeno, invadí un poco los dominios del gran profesor de Lógica que acaba de hablar, y decía yo que él, también acostumbrado a estudiar los métodos, habría hecho la reflexión que yo hago; que el aprendizaje político se dife. r rencia de los demás estudios en que no se puede aprender sin olvidar, es decir, q u en todos los demás ramos del saber el gran químico, y en la Cámara I03 hay, conviene que conozca incluso los errores de la A l q u i mia el gran astrónomo, la preocupación absurda de viejos sistemas; pero el hombre político y las colectividades políticas necesitan una combinación milagrosa del recuerdo y del olvido; necesitan recordar el pasado ajeno, porque es la lección de la experiencia y necesitan olvidar el pasado propio, porque es el escollo de l a obstinación. Y la suerte para la Cámara y la suerte para mí es que supimos desde el primer momento olvidar; la Cámara, que había tenido l a plenitud soberana e ilimitada de un Poder constituyente, y yo, que dentro de la C á mara h ab ia sido un ardoroso luchador. Así, la Cámara pudo aprender a ser un órgano normal del Poder legislativo, y el. presidente, arbitro sereno entre las pasiones políticas Terminó diciendo que íentía una alegría: muy honda al estrechar! a mano de todos los diputados. 1 EL GOBIERNO Y LA MARA FELICITAN DE PRESIDENTE CÁAL LA R EPJJBLICA L o s ministros Los ministraos, en unión del presidente del Gobierno, antes de reunirse en Consejo, acudieron ayer al Palacio Nacional para felicitar oficialmente al jefe del Estado, por el primer añoque se ha cumplido del ejercicio de su magistratura. A las once de la mañana, el Sr. Azaña y sus compañeros de Gobierno pasaron al despacho del presidente de la República, con el que permanecieron reunidos veinte minutos. Terminada la entrevista, los consejeros abandonaron el Palacio para reunirse én el ministerio de la Guerra y celebrar el habitual Consejo de ministros. F u e r a de la sesión L a comisión d e Presupuestos aplaza ia discusión del de G u e r r a Comenzó ayer a dictaminar el presupuesto de Guerra. E l Sr. Villanueva, en nombre de l a minoría radical, pidió el aplazamiento, alegando que, a pesar de tratarse de un presupuesto excepcional, sólo se hallaban presentes diez miembros de Ja Comisión, pues los restantes se encontraban en el salón de sesiones donde se discutía el presupuesto de Gobernación. E l presidente de la Comisión, S r Vergara, y el Sr. Castro se opusieron; pero puesto a votación el aplazamiento se acordó éste por seis votos contra cuatro. L a Mesa del Congreso de los Diputados, con su presidente, Sr. Besteiro, y una comisión de representantes parlamentarios, acudieron también a Palacio para felicitar al presidente de la República. E n el patio interior de Palacio, y con el fin de rendir honores a los visitantes, formaron las tropas con bandera y música. Los diputados pasaron al salón de Consejos del Palacio Nacional, en donde fueron reuniéndose, en espera del presidente de las Cortes. A las puertas de las habitaciones del P r e sidente estaban también los señores Lerroux, A l b a y O Ssorio y Gallardo. E n dos automóviles llegaron a las once y media los señores Barnés, Gómez Paratcha, Vidarte y D e l Río, que constituyen la Mesa del Congreso, con el presidente de l a Cámara, D Julián Besteiro. L o s diputados. D i s c u r s o s de los presidentes de las C o r t e s y de la República E l traspaso de servicios a la G e neralidad E l vocal de la comisión de Presupuestos D. A b i l i o Calderón decía ayer ante un grupo de diputados y periodistas que en todos: los presupuestos parciales se da el hecho anómalo de que se señalen partidas y cifras, desde. luego aumentadas, de todos los servicios que por el Estatuto han de ser cedidos a la Generalidad de Cataluña. Así ocurre, por ejemplo, que en el ministerio de la Gobernación figuran las consignaciones para los cuatro gobernadores de las cuatro provincias catalanas, que ya no existen. Hasta las cantidades para los cuatro automóviles de los cuatro gobernadores. -Y o siempre he creído- -dijo el Sr. Calderón- -que esto no podía n i debía hacerse. E s precisamente en el presupuesto general del Estado donde debió hacerse el traspaso de los servicios. S e me dirá que hay una Comisión mixta encargada de e l l o pero yo responderé que cualquier modificación del presupuesto ha de hacerse en las Cortes por acuerdo de la misma, y después de un examen detenido de las Cortes. Todo lo demás es anticonstitucional y propicio para contraer responsabilidades. Creo que este asunto del traspaso de servicios y de la sesión de impuestos y contribuciones, va a dar mucho juego, y es extraño el silencio del Gobierno en asunto de tanta monta. Discurso del presidente de las Cortes Este pronunció ante el presidente de la República el siguiente discurso: Deseo transmitir a su excelencia la felicitación más cordial del Congreso de les D i putados con motivo de haberse cumplido el primer aniversario del acto en el cual su excelencia fué elevado a la más aita magistratura de la República. Cuando los diputados votamos a su excelencia para ese alto cargo sabíamos que nos privábamos del concurso de un gran parlamentario; pero votamos pensando que seguramente dotábanlos a la República de un excelente Presidente. Pía transcurrido un año, y nuestras esperanzas se han confirmado por completo: su excelencia representa a la República con una sencillez y con una elevación que atrae el amor de todos y. singularmente el nuestro. Comprendemos que en muchos momentos los debates parlamentarios harán sentir a su excelencia l a nostalgia de otros tiempos en que se movía más libremente en el campo de la política nacional: pero creemos que su sacrificio será beneficioso para la República y para España, y en este sentido le reiteramos con toda emoción nuestra felicitación y nuestra enhorabuena más cumplida. x Discurso del jefe del Estado E l Sr, Alcalá Zamora contestó a las anteriores frases con el siguiente discurso: Señor presidente y señores diputados: Queridos amigos y aun casi compañeros. N o necesitaría, porque no lo dudaréis, expresar la profunda y gran alegría que me causa tener ocasión de poder, al cabo de un ano,
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