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BARCELONA. -Una escena hablada, obtenida en plena calle, de la, película El hombre que se reía del amor basada en la novela del mismo título de Pedro Mata. Frente al micrófono, el protagonista de la cinta, Rafael Rivelles, y la notable actriz Rosita Días Gimeno; en el estribo del coche, el realizador, Benito Per ojo. Las otras figuras del reparto de esta finta son María Fernanda Ladrón de Guevara, Ricardo Núñez, Julio Ros, Gabriel Algara y José Rxvero. PARÍS CINEMA L a pluma y la cámara U n periodista acaba de abordar en París el problema pendiente entre los escritores y el cinematógrafo. E n realidad, es una cosa extraña que en las pelícuals francesas mejor conseguidas no tengan los escritores intervención. Ninguna realidad, como ésta, es más claro testimonio de que actualmente, entre los escritores y quienes realizan films, no sólo no existe contacto alguno, sino que se interponen incompatibilidades absurdas en el fondo. Todas tienen un común denominador: la Técnica. L o s escritores muéstranse ante las tiranías de la Técnica resueltamente desdeñosos. Y los técnicos, por su parte, afirman sin alguna vacilación que la literatura no tiene nada que ver con el cinema. N o se trata sino de un problema paradójico. E n efecto, mientras los novelistas, i n quietados por hallar la concreción de la fórmula nueva, componen imágenes realmente cinematográficas, los creadores de films l i teratizan el cinematógrafo más resueltamente cada día. Este afán de literatización es justamente el origen de las versiones nuevas de películas viejas. Se trata de lo que en el teatro suelen denominarse refundiciones Pero así como en las teatrales procuran, quienes ponen por obra el empeño, suprimir parlamentos inútiles, en las cinematográficas se agregan. Y como la palabra y la acción son en ambos aspectos de las realizaciones artísticas posibilidades con- trapuestas, lie aquí que, tomando para ejemnlo de las dos interpretaciones una misma obra, puede, lo que en la teatral se suprime por poco interesante, significar el otro interés- -el interés literario- -de la refundición: nueva vida del film de este ejemplo. L o que no han dicho los escritores, y deben decir, es que también por su parte se trata de un problema de técnica. L a absurda literatización de las películas actuales, conseguida contra el deseo de sus propios realizadores, obdece a que en ellas no i n tervienen los literatos. P o r absurdo que en principio parezca, es evidente que si se quiere desliteratisar el cinematógrafo es precisa tal intervención. P a r a juzgar las cosas de otro modo, olvidan los técnicos de la cinematografía que el riesgo que ofrece la literatura sólo lo corren quienes la manejan sin las necesarias precauciones. E s decir, los no profesionales. E n cambio, ningún escritor ignora que para valorizar una novela, por ejemplo- -y hablo de la novela porque esta fórmula literaria y el film son. tangentes- es indispensable obtener la misma desliteratización necesaria a un film para que de él se desprendan impresiones y los aromas que se desprenden de la realidad. L a literatura, en en la novela como en el film, no es sino un modo inferior de producir las emociones. Pero quien vive ajeno a esta verdad no puede evitarla. Y en este caso se comprenden los técnicos de la cinematografía. CEFERINO R. AVECILLA C 1 NEGRA MAS F r i t z L a n g habla del s o n i d o y de Ja imagen E l famoso realizador alemán ha asistido al estreno dé su última película, M, en B r u selas. Con este motivo, las páginas cinematográficas de los diarios belgas dedican muchos elogios al animador de Los Nibclungos, Spicne, Metrópolis y La mujer en la luna. U n reportero quiso conocer la opinión del gran director alemán sobre las tendencias actuales del cinema. Y F r i t z L a n g respondió H a s t a este momento no se han utilizado plenamente las maravillosas posibilidades que aporta el sonido a la imagen. Se fabrican muchas operetas y teatro fotografiado; pero la mayor parte de los escenarios carecen de originalidad. Muchos autores escriben con el corazón y se dejan ganar por la emoción declamatoria... Y el cinema no es esto. L a pantalla exige qué se escriba en imágenes y que de estas imágenes nazca la emoción. Cuando un escenarista debutante. me pide un consejo, le digo: N o olvide usted que el cinema es un ojo... y que únicamente con sus propios medios de expresión podrá descubrir su estética original. Sobre todo no pida usted ningún préstamo al teatro. E l cinema actual no se salvará más que volviendo a ser cinema. E l V a t i c a n o r o hará películas E l Osservatore Romano, refiriéndose a diversos artículos aparecidos en la Prensa mundial, inspirados por informaciones de origen yanqui, desmiente categóricamente París, 1932.
 // Cambio Nodo4-Sevilla