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A B C. S Á B A D O 17 D E D I C I E M B R E DE 1932. E D I C I Ó N DiS A N D A L U C Í A P A G iífr Se quiere, a todo trance, que el presupuesto esté aprobado para el día a 3 Todos los síntomas hacen pensar que el Gobierno tiene el propósito decidido de cerrar el Parlamento a fines de l a semana próxima. A esto responde l a resolución de habilitar hasta los días festivos y suprimir la semana parlamentaria. E l Sr. Besteiro manifestó al terminar la primera sesión de ayer que se había leído el presupuesto de Guerra y el de los particulares en los ingresos del Estado. Mañana domingo empezará a discutirse el de Guerra. E l martes estarán leídos todos los dictámenes, que restan, y aprobados en l a semana. De ese. modo, el día 23 quedrá aprobado el Presupuesto general. Añadió el presidente que si en la sesión de hoy no quedara terminado el presupuesto de Agricultura, habría sesión nocturna. E l debate sobre las elecciones parciales y el problema ferroviario Las proposiciones de los señores G i l Robles e Hidalgo L a atención de los diputados estuvo desviada, en l a tarde de ayer, de cuanto ocurría en el salón de sesiones. Se hizo política, activa política, en los pasillos de la Cámara, mientras, pesadamente, discurría el debate del presupuesto de Agricultura. E r a natural que así sucediera. E l presidente de la Cámara había anunciado que l a proposición incidental del Sr. G i l Robles sobre las elecciones parciales, y l a del Sr. Hidalgo acerca del riroblema ferroviario, irían en la sesión nocturna, y esto bastó para que la curiosidad se avivará y se hicieran comentarios respecto a l a suerte que pudieran correr. Se supo que los jefes de minorías, requeridos por el Sr. G i l Robles, expondrían su criterio en orden a las incompatibilidades, voto femenino y leyes de excepción durante el período electoral; y se conjeturó que el Gobierno tendría un frente muy extenso de oposición en el primero y en el último de Tos extremos contenidos en l a proposición incidental Mayores comentarios, si cabe, provocó l a proposición de la minoría radical, relativa al inminente conflicto ferroviario. Los socialistas se mostraban indignadísimos por lo que juzgaban una maniobra de los radicales. Decían que l a minoría radical, deseosa de dar una quimérica batalla, aprovechaba una perturbación social y daba su apoyo a las organizaciones obreras extremistas, sin considerar que podía inferir un grave daño al orden público. Añadían que el ministro de Obras Públicas, los técnicos del departamento, y los dirigentes ferroviarios de l a TJ. G. T. no habían logrado, en meses y meses de estudio, otra solución que la de aplicar el 3 por 100 del aumento de tarifas a las mejoras de los agentes: y parecía extraño que la minoría radical tuviera la fórmula salvadora, s i n quebranto de los intereses del Estado buscarlas más que a nosotros; y cuando no las encuentran, se van. A l Sr. L e r r o u x le dijo un periodista: -Parece que hay aires de combate. -A s í es. -L a proposición de ustedes sobre el problema ferroviario ha causado mal efecto en ciertos sectores. ¿P o r qué? ¿Por su oportunidad y buen deseo? N o me explico que el Gobierno se muestre contrariado. Nosotros creemos que hay una fórmula que evitaría el conflicto ferroviario. N i siquiera es nuestra. E s del último Gobierno de la Monarquía. Más concretamente de D Juan de l a Cierva. Este pensó que el pleito de los agentes podía resolverse aplicando a mejoras de sueldos parte de los ingresos por Seguro ferroviario. ¿N o es. viable? Pues que se nos diga. E l Sr. L e r r o u x confirmó que no asistiría a la sesión nocturna para no quebrantar su costumbre de no salir en esas horas de su casa, salvo casos urgentes y graves. E n canu bio, pensaba ocupar su escaño en la sesión del domingo, para presenciar, desde su i n i ciación, el debate sobre el presupuesto de Guerra. Terminó l a sesión de l a tarde y quedó én el ambiente la impresión de que l a minoría radical comenzaba a ejercitar la oposición de un modo enérgico y eficaz. S i n embargo, muchos diputados opinaban que l a sesión nocturna, que con tales augurios se anunciaba, no daría, lugar a l a efeméride. E l señor G i l R o b l e s desistió de tratar su proposición en la sesión de anoche Preguntado por los informadores el señor G i l Robles sobre su opinión acerca del dis- curso pronunciado por el ministro de Obras Públicas, contestó: -Desde su punto de vista me ha parecido muy bien. L o que no se puede hacer contra ningún Gobierno es presentar una proposición incidental de este tipo, ante una altéración de orden público. ¿Irá después la proposición de usted? -se le preguntó. -N o Después de esta primera parte yo no puedo consentir que el Gobierno sea más conservador que nosotros. i i i ji l l wmBuw i w Sólo k proposición del partido radical, ré lativa al problema ferroviario, puede debatirse y votarse en la sesión de esta madrugada. L a del Sr. G i l Robks quedó aplazada hasta la semana próxima. Venteaban los diputados y el público de las tribunas el- ínter del pleito que traían los radicales al salón de sesiones, y no pudo extrañar la concurrencia que había en l a Cámara al tiempo de empezar el debate. E l Sr. Hidalgo defendió brevemente l a proposición. Su tesis fué la de prevenir al Gobierno acerca de l a gravedad del conflicto ferroviario que se anuncia, y pedirle su pronta resolución. E l Sr. Prieto se lanzó con ímpetu, con extraordinario brío, con gran intención política sobre l a minoría r a dical. Creyó que había llegado un momento propicio para poner de manifiesto la contradicción de ese partido ¡entre sus propagandas de sentido conservador y l a proposión. defendida por el Sr. Hidalgo, que el ministro calificó de demagógica. Fué un discurso agrio, lleno de graves afirmaciones, de un criterio conservador y de defensa de l a autoridad del Poder público frente a las demasías obreristas y las exigencias sindicales amenazadoras, lo que había de atraer la simpatía y la aquiescencia de los partidos de derecha, presentes en la discusión. E n d i ferentes períodos de su discurso, el señor Prieto fué aplaudido con entusiasmo por todos los sectores, excepto el radical, sobre todo en aquellos momentos en que afirmaba su inquebrantable y decidido propósito de impedir una huelga ferroviaria, de tipo revolucionario, y loa actos de sabotaje que ya comenzaron a producirse, y de los cuales dio noticias, que produjeron verdadera sensación. E n el extracto de la sesión consignamos con todo detalle las incidencias del interesantísimo debate. Quizá los comentarios que luego escuchamos en los pasillos tengan tanto interés como l a misma discusión. D i c e el señor Casares Quiroga E l ministro de la Gobernación, que. salió con sus compañeros de Gobierno, todos muy satisfechos del resultado, de. la sesión, dijo ante algunos informadores: -C a d a acometida es un? inyección. P a rece mentira que hagan estas cosas. Y no me explico que un hombre de tanto talento como D. Diego Hidalgo haya podido defender esa proposición. 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L a actitud de la minoría agraria E l Sr. Martínez de Velasco, jefe de la m i noría agraria, dijo que el Sr. Prieto había pronunciado, un. gran discurso, pero que l a mentaba que las doctrinas defendidas por aquél sobre orden público no las compartan sus compañeros de Gobierno. D Abilio Calderón decía, que la minoría agraria no debió abstenerse, sino sumar sus votos a los de la mayoría, porque la doctrina que defendió el Sr. Prieto fué absolutamente de derechas y propia de un hombre conservador. Y añadió: -Estos radicales no saben más que proporcionar éxitos al Gobierno. E l Sr. Royo Villanova dijo que se ausentaba roor no verse obligado a votar con e! Gobierno y en contra de la minoría radical. E l Sr. Fanjul manifestó que la minoría agraria no compartía la política, ferroviaria que siguió el Sr. Albornoz y que sigue ahora el Sr. P r i e t o pero que le parece muy bien la actitud del ministro de Obras P ú blicas y de sus compañeros en el banco az; ul de defensa del orden público y de los jnte reses del país. Estos rumores llegaron, bien pronto, a los señores Lerroux y Martínez Barrios. Este se mostró extrañado de la actitud de los socialistas. -E s deber del Parlamento prever y resolver, si puede, los conflictos graves en que se hallan los Gobiernos- -nos dijo- Nosotros daremos la fórmula y esto tendrán que agradecernos los ministros. E n último término, si no la diéramos, ¿quién podría reSí- ocMraoslo, A los Gobiernos corresponde O D O N N E L L 25 Cubiertos e s m e r a d í s i m o s M á x i m a economía. EL MEJOR REGALO Y I SURTIDO NAVIDAD a 25 y 40 pesetas Confitería LA ESPAÑOLA pestes preparadas, g r a n variedaíl.
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