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h B C. SÁBADO 17. DE DICIEMBRE DE 19 32. E D I C I Ó N D E ANDALUCÍA. P A G 23 ha dado a entender que conspiran los radicales contra el régimen. (Se produce un escándalo imponente. JJe banco a banco se cruzan infinidad de insul tos y a l a presidencia, que. ha roto varias campanillas, le resulta imposible dominar el tumulto. A l fin, el M I N I S T R O reanuda su discurso y dice que han de perdonarle que insista en los esclarecimientos numéricos. S i alguien quiere entorpecer éstos, yo declaro que no lo logrará. Diré lo que tengo que decir, y dure el tiempo que dure. i L a s concesiones hechas a los obreros de M Z Á afecta a los agentes en 20 millones y medio de pesie- tas. Y los anticipos para readmitirlos hasta nueve millones: al Oeste, 814.000; Madrid- Aragón, 145.000. P o r aumento del 3 por 100 de tarifas se han repartido 3.270.800 pesetas. Y o no engaño al Parlamento n i a l a clase ferroviaria, cuando dije hace tiempo aquí que 110 podía satisfacerse l a totalidad de las aspiraciones de los obreros y agentes. Y o quisiera que el Sr. Hidalgo me diga qué aspiraciones de orden moral no se han satisfecho. N o creo que el Sr. Hidalgo patrocine ac titudes de orden perturbador dentro de las Compañías cuando obreros eventuales pretenden que se les haga dé plantilla. L a República ha hecho todo lo i m a g i n a ble. Fijaos en las cifras gigantescas aquí manejadas y ante esto contemplad el paño- rama mundial ferroviario. Países h a y- -R u sia, entre ellos- -que no sólo no aumentan sus haberes, sino que los han reducido. E n Bélgica, por ejemplo, se ha reducido ¡de 1.800 millones a 1.700. j A n t e este panorama, ¿qué hemos de hacer? Y o tengo que hablar en defensa de l a situación cié l a Compañía, sin dolor de corazón n i expreso de conciencia. Este es un país de paradojas, y se da el caso de que un ministro socialista tenga que pronunciar desde el banco azul un discurso de tipo conservador, frente a una proposición demagógica de un grupo parlamentario, que teme por el basamento de l a sociedad ante posibles medidas sociales. Señala l a contradicción de la minoría radical antes de ahora y su posición en el momento actual. Cree en las enmiendas de dicha minoría sobre el proyecto de elevación de tarifas, según las cuales aquéllas no podían elevarse más del tres por cinto. L o s radicales traían un proyecto contrario al entonces ministro de Obras Públicas, y que está en contraposición con lo que ahora piden. Los radicales: Son iguales. (Protestas y rumdres. Sigue leyendo las enmiendas de l a minoría radical, y le g r i t a n ¿Dónde está l a contradicción? E l ministro de O B R A S PUBLICAS: Pues que las reformas que pretendía l a m i noría radical suponían nueve millones de pesetas de ingresos, y las que nosotros hemos decretado producen E l S r T O R R E S C A M P A Ñ A Son los obreros los que piden más. E l ministro de O B R A S P U B L I C A S E n las palabras del. S r Hidalgo se ha deslizado un concepto de extrema gravedad. Decía que l a solución adoptada, era un acuerdo de G o bierno, Y o dije entonces al Sr. Torres Campaña que si las Cortes señalaban el tanto por ciento se corría un grave peligro, el de que los elementos del Sindicato no supieran contener sus ansias. Y o quería creer que el choque, fuera con este modesto pelagatos de la política nacional, y no con la soberanía de las Cortes. (Aplausos. Qué contrasteentre esto y las torpes, tordísimas palabras del Sr. Hidalgo, que ha querido enfrentar a los ferroviarios, no conmigo, sino coa las Cortes, Y o dije entonces que en el panorama dtl proletariado español yo atendería con preferencia a los que se morían de hambre- puesto que. los ferroviarios tienen. un jornal, corto o largo, ipero j o r n a l- eso lo digo yo, que he convivido con ferroviarios antes que ei Sr. Hidalgo, sin temer sus ímpetus aejuí expuestos. (Grandes aplausos; Vosotros decís que nosotros venimos aquí a satisfacer apetitos de partido, y ante eso digo que yo no puedo atender, con gran dolor de m i corazón, las pretensiones de los. ferroviarios. (Nuevos aplausos. v N o p u e d e acceder a las p e t i c i o n e s d e los ferroviarios ante ía amenaza d e una huelga Y o en el fondo, reconozco l a justicia de sus afirmaciones; pero al conferenciar con ellos declaré que no. podré acceder a ellas ante la amenaza de una huelga ferroviaria, porque equivalía a lenidad. A lenidad clarísima ante la amenaza de una acometida a fondo contra la. República. Esto lo. hice saber a los ferroviarios hace ocho días. Vuestra propuesta de hoy. es una ¿plataforma y me permitiréis que yo le reconozca la paternidad. Y o reconozco l a justicia de las peticiones ferroviarias, pero lamento no poder complacerlas. i L o s manejos r e v o l u c i o n a r i o s tas, se equivocan si creen que pisan terreno firma. Se equivoca su señoría, si cree que con ello claudico. S i n jactancias, sin decir si me temblará la mano o me dejará de. temblar. (Grande s aplausos y protestas de. los radicales. Quien, perturbe el orden, monárquico o republicano, sindicalista o socialista, dejará de pertenecer a las Compañías. tan pronto como me entere. Los directores. de las Compañías serán responsables de cualquier acto de sabotaje. S i los míos me acompañan (voces: sí, sí) y si 110 me acompañan, sacrificando mi historia política, en interés de l a Patria, frustraré esas huelgas cuyas brasas ha, alentado su señoría esta noche. Las coacciones simuladas se han acabado, y las reales tampoco las toleraré. Para actos que juzgue delictivos no los toleraré y sentiré mucho tener que adoptar medidas, pero las adoptaré. sin titubeos. S o b r a n muchos agentes ferroviarios ¿Qué h a sucedido? Que unos elementos anarquistas y sindicalistas, provocan él descontento, para dar lugar a una huelga revolucionaria que su señoría inconscientemente ha alentado desde aquí. Elementos dirigentes de estos ferroviarios intentaron una madrugada, con un golpe de audacia, impedir l a entrada de trenes en M a d r i d Otra noche intentó destrozar los. entronques ferroviarios. E l Gobierno lo frustró. Eso demostrará a su señoría que no estamos desprevenidos. Y yo, que respeto el derecho. a l a huelga, como ministro de Obras Públicas impediré que se perturben los ánimos. Han: empezado los actos de sabotaje. HueOgas pasivas o activas, rotura de alguna vía, etc. Y yo digo a l a Cámara que eso se- ha acabado desde hoy. Podrán vencerme, pisotearme, pero mantendré el orden local. (Grandes aplausos. N o toleraré más actos de sabotaje. Esos señores anarquistas, sindicalistas o comunis- Dije en julio que sobraban muchos agentes ferroviarios. V o y hacia la reorganización, y tendremos que prescindir de muchos. L o dice un ministro socialista, frente a un conservador tan inteligente como su señoría. E l Sr. H I D A L G O E n qué quedamos. ¿Soy torpe o inteligente? E l ministro de O B R A S P U B L I C A S N o elogio tanto como merece su señoría, porque cuanto más lo hiciera más me vendría a la vista l a bajeza de l a maniobra de su señoría. Sin desmayos, serenamente, tranquilamente, cumpliré con mi deber, y quienes perturben eí servicio serán excluidos del mismo. Y o creo que l a mayoría de los ferroviarios no participan de esos deseos de promover disturbios y desórdenes; pero: de. todas formas, anuncio que procederé con todo r i gor y con una noción del cumplimiento, del deber, que yo hubiera querido hubiese Sido radiada por la Unión. (Grandes aplausos. Rectificación del señor H i d a l g o E l Sr. H I D A L G O rectifica. Deplora el tono de agresividad y violencia empleado por el señor ministro. Dice que no le seguirá en ese camino. N o es una torpeza esta proposición nuestra. E s el reflejo de un estado de opinión, y cuando el Gobierno permanece inactivo, y en actitud pasiva, la oposición está obligada a exponerlo. Niega que él intente poner enfrente a los ferroviarios y a las Cortes. L a afirma, ción es peregrina. Cuando hablé de mejoras morales me referí al régimen de privilegio que existe en las Compañías para los ascensos y destinos. Justifica la actitud de la minoría radical al presentar sus enmiendas al. discutirse el proyecto de julio. Dice que no hay contradicción entre lo que hizo entonces y lo que hace ahora. L a fórmula propuesta en efecto, no es suya, sino sugerida por los obreros. Protesta contra la frase de bajeza que le ha dirigido. Dice que es algo vergonzoso e intolerable, y que él, ni como caballero ni como diputado, está dispuesto a tolerarlo. Y o espero que su señoría rectificará. Las bravatas y majezas parten de su señoría, y más valiera que las utilizara nara acabar con el estado anárquico en que vive el país. P o r eso me produce pena ver que. los diputados aplauden esta política indigna del Gobierno. E l Sr. M A U R A Y o aplaudo al que me da la gana y cuando quiero. Se produce un pequeño escándalo, que corta la presidencia. Son muy selectos los modelos de trajes y abrigos, para niños y señoras, que ilustran la Crónica de la M o d a en el número de mañana de B L A N C O En Y NEGRO la misma sección aparecen: explicaciones y dibujos figurines de elegantes trajes para noche, para la confección de un chaleco de deportes, fotografías reproduciendo los detalles más nuevos en el atavío femenino, y tipos originales de arquitectura moderna. Véase L A M U J E R Y L A C A S A en el número de mañana- de Rectifica el señor P r i e t o Hablo para dar una explicación, sin qué su señoría me la pida. Dice que no habló, de bajeza, sino de tor poza, I anco y negro
 // Cambio Nodo4-Sevilla